Urgencias en Medicina Estética

Módulo 03 · 11 módulos

Módulo 3 · Protocolos Específicos

Estructura común de cada protocolo y manejo de las urgencias más frecuentes

Autores: Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera
Última revisión: 30 de julio de 2026
min de lectura: 30

1 Introducción

En este módulo se desarrollan los protocolos de actuación ante las urgencias y complicaciones más frecuentes en Medicina Estética. Cada protocolo sigue una estructura común que facilita su consulta rápida y su aplicación durante la práctica clínica.

Para cada situación se describen los siguientes apartados:

  • Definición.
  • Signos de alarma.
  • Diagnóstico diferencial.
  • Actuación inmediata.
  • Tratamiento paso a paso.
  • Medicación.
  • Dosis.
  • Material necesario.
  • Cuándo derivar al hospital.
  • Seguimiento.
  • Errores frecuentes.
  • Resumen práctico.
  • Checklist de actuación rápida.

Los protocolos deben adaptarse siempre al criterio clínico, a las características del paciente y a las guías internacionales vigentes.

2 3.1 · Anafilaxia

Definición

La anafilaxia es una reacción de hipersensibilidad sistémica grave, de inicio rápido y potencialmente mortal. Aunque su incidencia en Medicina Estética es baja, puede aparecer tras la administración de anestésicos locales, ácido hialurónico, toxina botulínica, antibióticos, antisépticos (como la clorhexidina), látex u otros productos utilizados durante los procedimientos.

El reconocimiento precoz y el tratamiento inmediato son fundamentales para reducir la morbimortalidad.

Signos de alarma

Debe sospecharse una anafilaxia ante la aparición rápida de uno o varios de los siguientes signos:

  • Urticaria generalizada.
  • Eritema intenso.
  • Prurito.
  • Angioedema.
  • Edema de labios, lengua o laringe.
  • Disnea.
  • Estridor.
  • Sibilancias.
  • Hipotensión arterial.
  • Taquicardia.
  • Mareo.
  • Síncope.
  • Alteración del nivel de conciencia.

La afectación respiratoria o cardiovascular debe considerarse una urgencia médica.

Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Reacción vasovagal.
  • Crisis de ansiedad.
  • Hipoglucemia.
  • Crisis asmática.
  • Angioedema no alérgico.
  • Reacción tóxica a medicamentos.
  • Infarto agudo de miocardio.

Actuación inmediata

Ante la sospecha de anafilaxia:

  1. Suspender inmediatamente el procedimiento.
  2. Solicitar ayuda.
  3. Activar el sistema de emergencias (112).
  4. Colocar al paciente en decúbito supino con elevación de las piernas si la situación clínica lo permite.
  5. Valorar vía aérea, respiración y circulación (ABC).
  6. Administrar oxígeno de alto flujo.
  7. Monitorizar tensión arterial, frecuencia cardíaca y saturación de oxígeno.
  8. Canalizar una vía venosa periférica.

Tratamiento

La adrenalina administrada por vía intramuscular constituye el tratamiento de primera elección y debe administrarse lo antes posible.

Como tratamiento complementario pueden emplearse:

  • Oxigenoterapia.
  • Fluidoterapia intravenosa cuando exista hipotensión.
  • Antihistamínicos.
  • Corticoides.
  • Salbutamol inhalado si existe broncoespasmo.

Los corticoides y antihistamínicos no sustituyen nunca a la adrenalina.

Medicación

La administración de cada medicamento debe realizarse siguiendo las dosis y recomendaciones de las guías clínicas vigentes.

Material necesario

Toda consulta debería disponer de:

  • Adrenalina.
  • Oxígeno medicinal.
  • Mascarillas.
  • Ambú.
  • Pulsioxímetro.
  • Tensiómetro.
  • Vías venosas.
  • Suero fisiológico.
  • Corticoides.
  • Antihistamínicos.
  • Salbutamol.
  • Material de reanimación.

Cuándo derivar

Toda sospecha de anafilaxia requiere:

  • Activación inmediata del 112.
  • Valoración hospitalaria.
  • Observación clínica posterior debido al riesgo de reacción bifásica.

Seguimiento

Tras la estabilización del paciente se recomienda:

  • Documentar detalladamente el episodio.
  • Identificar el posible agente desencadenante.
  • Informar al paciente sobre la necesidad de evitar futuras exposiciones.
  • Valorar estudio por Alergología.

Errores frecuentes

  • No reconocer precozmente la anafilaxia.
  • Retrasar la administración de adrenalina.
  • Administrar únicamente antihistamínicos o corticoides.
  • No monitorizar al paciente.
  • No activar precozmente el sistema de emergencias.
  • Dar el alta sin observación adecuada.

Resumen práctico

La anafilaxia constituye la urgencia médica más grave que puede presentarse en una consulta de Medicina Estética. El tratamiento debe iniciarse de forma inmediata, siendo la adrenalina intramuscular el pilar fundamental del manejo. El reconocimiento precoz, la monitorización continua y la activación del sistema de emergencias son esenciales para mejorar el pronóstico.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Reconocer los signos de anafilaxia.
  • ✔ Administrar adrenalina intramuscular.
  • ✔ Administrar oxígeno.
  • ✔ Canalizar una vía venosa.
  • ✔ Monitorizar constantes vitales.
  • ✔ Administrar antihistamínicos y corticoides como tratamiento complementario.
  • ✔ Utilizar salbutamol si existe broncoespasmo.
  • ✔ Activar el 112.
  • ✔ Registrar toda la actuación en la historia clínica.

Nota: En la versión práctica y avanzada del curso se desarrollarán las dosis exactas de adrenalina, los algoritmos completos de actuación, el manejo de la vía aérea difícil, la fluidoterapia, el tratamiento del broncoespasmo y las recomendaciones actualizadas del European Resuscitation Council (ERC), la American Heart Association (AHA), la SEME, el Complications in Medical Aesthetics Collaborative (CMAC) y la Aesthetic Complications Expert Group (ACE).

3 3.2 · Reacción vasovagal (síncope)

Definición

La reacción vasovagal es la urgencia médica más frecuente en una consulta de Medicina Estética.

Se produce por una activación exagerada del sistema nervioso parasimpático, que provoca una disminución brusca de la frecuencia cardíaca y de la presión arterial, reduciendo temporalmente el flujo sanguíneo cerebral.

Generalmente aparece durante la infiltración, inmediatamente después del procedimiento o incluso antes del tratamiento, desencadenada por el dolor, la ansiedad, el miedo o el estrés.

Aunque suele ser un proceso benigno y autolimitado, debe diferenciarse de otras causas potencialmente graves de pérdida de conciencia.

Signos de alarma

Los síntomas suelen aparecer de forma progresiva:

  • Mareo.
  • Sensación de calor.
  • Sudoración fría.
  • Náuseas.
  • Palidez intensa.
  • Visión borrosa o en túnel.
  • Zumbidos de oídos.
  • Debilidad.
  • Bradicardia.
  • Hipotensión.
  • Pérdida transitoria de conciencia.

La recuperación suele ser rápida tras colocar correctamente al paciente.

Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Anafilaxia.
  • Hipoglucemia.
  • Arritmias cardíacas.
  • Infarto agudo de miocardio.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Crisis epiléptica.
  • Hipotensión por hemorragia.
  • Crisis de ansiedad.

Una exploración clínica rápida y la valoración ABC permiten orientar el diagnóstico.

Actuación inmediata

Ante una reacción vasovagal se recomienda:

  • Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • Aplicar la valoración ABC.
  • Colocar al paciente en decúbito supino.
  • Elevar las piernas entre 30 y 45 grados.
  • Aflojar la ropa ajustada.
  • Mantener la vía aérea permeable.
  • Controlar tensión arterial y frecuencia cardíaca.
  • Administrar oxígeno si existe desaturación o el cuadro se prolonga.
  • Permanecer junto al paciente hasta su recuperación completa.

En la mayoría de los casos, estas medidas son suficientes.

Tratamiento paso a paso

  1. Suspender el procedimiento.
  2. Confirmar que se trata de una reacción vasovagal.
  3. Colocar al paciente en posición de Trendelenburg moderada o con las piernas elevadas.
  4. Controlar constantes vitales.
  5. Mantener observación continua.
  6. Reasegurar al paciente.
  7. Valorar otras causas si la recuperación no es rápida.
  8. Activar el 112 si aparecen signos de gravedad o persiste la pérdida de conciencia.

Medicación

La mayoría de las reacciones vasovagales no requieren tratamiento farmacológico.

Cuando la evolución no es la esperada o existe una bradicardia mantenida y sintomática, pueden ser necesarios medicamentos específicos dentro de un protocolo de urgencias.

Entre los fármacos que pueden utilizarse, según la situación clínica, se encuentran:

  • Oxígeno suplementario.
  • Suero fisiológico intravenoso si existe hipotensión persistente.
  • Atropina en casos seleccionados de bradicardia sintomática y mantenida.

La utilización de estos medicamentos debe realizarse únicamente cuando esté clínicamente indicada y por profesionales con formación en su manejo.

Dosis

En la parte práctica y avanzada del curso se desarrollarán de forma detallada:

  • Indicaciones precisas de cada fármaco.
  • Dosis recomendadas.
  • Vía de administración.
  • Técnica de preparación e inyección.
  • Algoritmos terapéuticos actualizados.
  • Situaciones especiales.

Estas recomendaciones estarán basadas en las guías internacionales vigentes de soporte vital y manejo de urgencias.

Material necesario

Debe estar disponible:

  • Tensiómetro.
  • Pulsioxímetro.
  • Fonendoscopio.
  • Oxígeno.
  • Bolsa autoinflable (Ambú).
  • Material para canalización venosa.
  • Suero fisiológico.
  • Medicación de urgencias.
  • Glucómetro.

Cuándo derivar al hospital

Se recomienda derivación hospitalaria cuando:

  • La pérdida de conciencia es prolongada.
  • No existe recuperación rápida.
  • Aparece dolor torácico.
  • Existen alteraciones neurológicas.
  • Se sospecha otra causa distinta de un síncope vasovagal.
  • Persisten hipotensión o bradicardia pese a las medidas iniciales.
  • Existen antecedentes cardiovasculares de alto riesgo.

Seguimiento

Una vez recuperado el paciente, se recomienda:

  • Mantener observación durante un tiempo prudencial.
  • Comprobar la normalización de las constantes vitales.
  • Explicar al paciente lo ocurrido.
  • Registrar el episodio en la historia clínica.
  • Identificar el posible factor desencadenante para prevenir recurrencias.

Errores frecuentes

Los errores más habituales son:

  • Confundir una anafilaxia con un síncope vasovagal.
  • Incorporar al paciente demasiado pronto.
  • No controlar las constantes vitales.
  • No comprobar la glucemia cuando está indicada.
  • No investigar otras causas si la recuperación no es inmediata.
  • Restar importancia a una pérdida de conciencia prolongada.

Resumen práctico

La reacción vasovagal constituye la urgencia más frecuente en Medicina Estética y, afortunadamente, suele tener una evolución favorable.

El tratamiento consiste fundamentalmente en reconocer el cuadro clínico, colocar correctamente al paciente, monitorizar su evolución y descartar otras causas potencialmente graves.

Una actuación tranquila, sistemática y organizada permite resolver la mayoría de los casos de forma rápida y segura.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Aplicar la valoración ABC.
  • ✔ Colocar al paciente en decúbito supino con elevación de las piernas.
  • ✔ Controlar tensión arterial, pulso y saturación.
  • ✔ Administrar oxígeno si está indicado.
  • ✔ Valorar glucemia cuando exista duda diagnóstica.
  • ✔ Considerar tratamiento farmacológico únicamente si persisten la hipotensión o la bradicardia y según el protocolo establecido.
  • ✔ Activar el 112 si la recuperación no es inmediata o aparecen signos de gravedad.
  • ✔ Registrar el episodio y organizar el seguimiento.

Nota: En la versión completa del curso se desarrollarán los algoritmos terapéuticos, las indicaciones de administración de sueros intravenosos, el uso de atropina cuando esté indicada, las dosis exactas, las vías de administración y las técnicas de preparación de la medicación conforme a las recomendaciones internacionales más recientes.

4 3.3 · Hipoglucemia

Definición

La hipoglucemia es el descenso de la concentración de glucosa en sangre hasta niveles que pueden producir síntomas neurológicos y cardiovasculares.

Aunque no está directamente relacionada con los procedimientos de Medicina Estética, puede aparecer durante una consulta, especialmente en pacientes diabéticos, en personas que acuden en ayunas o tras periodos prolongados sin ingerir alimentos.

Se trata de una urgencia potencialmente grave, pero habitualmente de fácil resolución cuando se reconoce de forma precoz.

Signos de alarma

Los síntomas pueden aparecer de forma progresiva o brusca.

Los más frecuentes son:

  • Sudoración fría.
  • Temblor.
  • Hambre intensa.
  • Palpitaciones.
  • Ansiedad.
  • Mareo.
  • Cefalea.
  • Debilidad.
  • Visión borrosa.
  • Dificultad para hablar.
  • Confusión.
  • Alteración del comportamiento.
  • Convulsiones.
  • Pérdida de conciencia en los casos más graves.

Siempre que sea posible, debe confirmarse el diagnóstico mediante una determinación de glucemia capilar.

Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Reacción vasovagal.
  • Crisis de ansiedad.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Crisis epiléptica.
  • Arritmias cardíacas.
  • Anafilaxia.
  • Intoxicaciones.
  • Otras causas de alteración del nivel de conciencia.

La medición inmediata de la glucemia suele orientar rápidamente el diagnóstico.

Actuación inmediata

Ante la sospecha de hipoglucemia se recomienda:

  • Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • Aplicar la valoración ABC.
  • Comprobar la glucemia capilar.
  • Valorar el nivel de conciencia.
  • Identificar si el paciente puede tragar con seguridad.
  • Iniciar el tratamiento sin demora.

No debe retrasarse el tratamiento cuando la sospecha clínica es elevada.

Tratamiento paso a paso

  1. Suspender el procedimiento.
  2. Realizar la valoración ABC.
  3. Medir la glucemia capilar.
  4. Si el paciente está consciente y puede tragar, administrar glucosa por vía oral.
  5. Reevaluar la glucemia tras unos minutos.
  6. Si el paciente no mejora o presenta disminución del nivel de conciencia, iniciar el tratamiento correspondiente y solicitar ayuda.
  7. Activar el 112 cuando exista pérdida de conciencia, convulsiones o ausencia de respuesta al tratamiento inicial.

Medicación

El tratamiento dependerá del estado clínico del paciente.

Puede incluir:

  • Glucosa de absorción rápida por vía oral (comprimidos, gel o bebida azucarada) en pacientes conscientes.
  • Glucosa intravenosa cuando exista pérdida de conciencia o imposibilidad para la ingesta.
  • Glucagón cuando no sea posible disponer rápidamente de un acceso venoso y esté indicado.

Tras la recuperación inicial, el paciente deberá ingerir alimentos con hidratos de carbono de absorción más lenta para reducir el riesgo de recaída.

Dosis

En el apartado práctico del curso se desarrollarán de forma detallada:

  • Las cifras de glucemia que orientan el tratamiento.
  • Las dosis recomendadas de glucosa oral e intravenosa.
  • Las indicaciones y dosis de glucagón.
  • Las vías de administración.
  • La técnica de preparación e inyección.
  • Los algoritmos terapéuticos actualizados.

Todo ello siguiendo las recomendaciones vigentes de las sociedades científicas.

Material necesario

La consulta debería disponer de:

  • Glucómetro con tiras reactivas.
  • Lancetas.
  • Glucosa oral de absorción rápida.
  • Glucosa intravenosa.
  • Glucagón.
  • Material para canalización venosa.
  • Suero fisiológico.
  • Oxígeno.
  • Material de monitorización.

Cuándo derivar al hospital

Se recomienda derivación hospitalaria cuando:

  • Existe pérdida de conciencia.
  • Aparecen convulsiones.
  • No se consigue una recuperación rápida.
  • Persiste la alteración neurológica.
  • Se sospecha otra causa asociada.
  • Existen episodios repetidos o de difícil control.
  • El paciente precisa tratamiento intravenoso y observación.

Seguimiento

Una vez resuelta la hipoglucemia se recomienda:

  • Confirmar la normalización de la glucemia.
  • Mantener observación clínica durante un tiempo prudencial.
  • Identificar la causa del episodio.
  • Recomendar revisión del tratamiento antidiabético cuando corresponda.
  • Registrar el episodio en la historia clínica.

Si el paciente es diabético, deberá valorarse la necesidad de seguimiento por su médico habitual o endocrinólogo.

Errores frecuentes

Los errores más habituales son:

  • No medir la glucemia capilar.
  • Confundir la hipoglucemia con un síncope vasovagal.
  • Retrasar el tratamiento.
  • Administrar alimentos a un paciente inconsciente.
  • No reevaluar la glucemia tras el tratamiento.
  • Dar el alta demasiado pronto.
  • No investigar la causa del episodio.

Resumen práctico

La hipoglucemia es una urgencia relativamente frecuente y, en la mayoría de los casos, fácilmente tratable cuando se reconoce a tiempo.

La medición precoz de la glucemia, la administración rápida del tratamiento adecuado y la vigilancia posterior permiten resolver la mayoría de los episodios sin complicaciones.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Aplicar la valoración ABC.
  • ✔ Medir la glucemia capilar.
  • ✔ Valorar el nivel de conciencia.
  • ✔ Administrar glucosa si está indicada.
  • ✔ Considerar glucosa intravenosa o glucagón según la situación clínica.
  • ✔ Monitorizar la evolución.
  • ✔ Activar el 112 ante pérdida de conciencia, convulsiones o ausencia de respuesta.
  • ✔ Registrar el episodio y organizar el seguimiento.

Nota: En la versión completa del curso se desarrollarán las cifras de glucemia que requieren tratamiento, las dosis exactas de glucosa oral e intravenosa, el uso del glucagón, las técnicas de administración y los algoritmos de actuación basados en las recomendaciones internacionales más recientes.

5 3.4 · Crisis hipertensiva

Definición

La crisis hipertensiva es una elevación importante de la presión arterial que puede aparecer durante una consulta de Medicina Estética. Habitualmente está relacionada con ansiedad intensa, dolor, estrés o con una hipertensión arterial previamente no controlada.

Es importante distinguir entre una urgencia hipertensiva, en la que existe una elevación marcada de la presión arterial sin lesión aguda de órganos diana, y una emergencia hipertensiva, en la que sí existe afectación neurológica, cardíaca, renal o vascular y requiere atención hospitalaria inmediata.

Aunque es una situación poco frecuente, el médico debe reconocerla precozmente para evitar complicaciones graves.

Signos de alarma

Los síntomas más habituales son:

  • Cefalea intensa.
  • Mareo.
  • Visión borrosa.
  • Zumbidos de oídos.
  • Ansiedad intensa.
  • Palpitaciones.
  • Dolor torácico.
  • Disnea.
  • Náuseas.
  • Epistaxis.
  • Elevación importante de la presión arterial.

Son especialmente preocupantes la aparición de alteraciones neurológicas, dolor torácico intenso, dificultad respiratoria o disminución del nivel de conciencia.

Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Crisis de ansiedad.
  • Reacción vasovagal.
  • Hipoglucemia.
  • Infarto agudo de miocardio.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Disección aórtica.
  • Cefalea primaria intensa.

La valoración clínica y la medición repetida de la presión arterial son fundamentales para orientar el diagnóstico.

Actuación inmediata

Ante una sospecha de crisis hipertensiva se recomienda:

  • Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • Aplicar la valoración ABC.
  • Sentar al paciente en una posición cómoda.
  • Mantener un ambiente tranquilo.
  • Controlar periódicamente la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  • Valorar la presencia de síntomas de afectación de órganos diana.
  • Evitar disminuir la presión arterial de forma brusca en la consulta.

Si existen signos de emergencia hipertensiva, debe activarse inmediatamente el 112.

Tratamiento paso a paso

  1. Suspender el procedimiento.
  2. Realizar la valoración ABC.
  3. Medir correctamente la presión arterial y repetir la medición tras unos minutos de reposo.
  4. Valorar síntomas asociados.
  5. Mantener al paciente en observación y tranquilizarlo.
  6. Si existen criterios de emergencia hipertensiva, activar el sistema de emergencias.
  7. Preparar el traslado hospitalario cuando esté indicado.

Medicación

La mayoría de las elevaciones tensionales relacionadas con ansiedad o dolor mejoran con reposo y observación.

Cuando sea necesario tratamiento farmacológico, este deberá ajustarse a la situación clínica y a los protocolos vigentes.

Los medicamentos antihipertensivos no deben administrarse de forma rutinaria ni con el objetivo de normalizar rápidamente la presión arterial en la consulta.

Dosis

En la parte práctica del curso se desarrollarán:

  • Los criterios para diferenciar una urgencia de una emergencia hipertensiva.
  • Las indicaciones del tratamiento farmacológico.
  • Los medicamentos recomendados.
  • Las dosis.
  • Las vías de administración.
  • Las precauciones y contraindicaciones.
  • Los algoritmos de actuación actualizados.

Material necesario

Debe disponerse de:

  • Tensiómetro calibrado.
  • Fonendoscopio.
  • Pulsioxímetro.
  • Oxígeno.
  • Material de monitorización.
  • Material para canalización venosa.
  • Medicación de urgencias.
  • Teléfono para activar el sistema de emergencias.

Cuándo derivar al hospital

Debe derivarse al paciente de forma urgente cuando presente:

  • Dolor torácico.
  • Déficit neurológico.
  • Alteraciones visuales importantes.
  • Disnea.
  • Disminución del nivel de conciencia.
  • Sospecha de infarto agudo de miocardio.
  • Sospecha de accidente cerebrovascular.
  • Cifras muy elevadas de presión arterial acompañadas de síntomas de daño en órganos diana.

Seguimiento

Tras la estabilización del paciente se recomienda:

  • Confirmar la normalización clínica.
  • Registrar todas las constantes vitales.
  • Documentar el episodio en la historia clínica.
  • Recomendar valoración por su médico habitual para el estudio y control de la hipertensión arterial.
  • Programar seguimiento cuando sea necesario.

Errores frecuentes

Los errores más habituales son:

  • Medir incorrectamente la presión arterial.
  • No repetir la medición tras unos minutos de reposo.
  • Confundir una crisis de ansiedad con una crisis hipertensiva.
  • Administrar antihipertensivos de forma precipitada.
  • No reconocer una emergencia hipertensiva.
  • Retrasar la activación del 112 cuando existen signos de gravedad.

Resumen práctico

La mayoría de las elevaciones de presión arterial observadas durante procedimientos de Medicina Estética son secundarias al estrés o al dolor y mejoran con reposo y observación.

La prioridad del médico es identificar rápidamente aquellos pacientes que presentan signos de daño agudo en órganos diana y requieren traslado hospitalario urgente.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Aplicar la valoración ABC.
  • ✔ Medir correctamente la presión arterial y repetir la medición.
  • ✔ Valorar la presencia de síntomas neurológicos, cardíacos y respiratorios.
  • ✔ Mantener al paciente en reposo y monitorización.
  • ✔ Evitar descensos bruscos de la presión arterial en la consulta.
  • ✔ Activar el 112 si existen criterios de emergencia hipertensiva.
  • ✔ Registrar el episodio y organizar el seguimiento.

Nota: En la versión completa del curso se desarrollarán los criterios diagnósticos, los valores orientativos de presión arterial, los algoritmos de decisión, los fármacos antihipertensivos indicados, sus dosis, las vías de administración y el manejo práctico según las recomendaciones actuales de las guías europeas e internacionales.

6 3.5 · Crisis asmática

Definición

La crisis asmática es una exacerbación aguda del asma caracterizada por una obstrucción reversible de la vía aérea, que provoca dificultad respiratoria de intensidad variable.

En Medicina Estética puede desencadenarse por estrés, ansiedad, exposición a alérgenos o, de forma menos frecuente, como consecuencia de una reacción de hipersensibilidad a algún medicamento o producto utilizado durante el procedimiento.

Aunque la mayoría de las crisis son leves o moderadas, algunas pueden evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria grave, por lo que el reconocimiento precoz resulta fundamental.

Signos de alarma

Los síntomas más habituales son:

  • Disnea.
  • Sensación de opresión torácica.
  • Sibilancias.
  • Tos persistente.
  • Taquipnea.
  • Uso de la musculatura accesoria para respirar.
  • Dificultad para hablar frases completas.
  • Disminución de la saturación de oxígeno.
  • Taquicardia.

Son signos de gravedad:

  • Cianosis.
  • Silencio auscultatorio.
  • Alteración del nivel de conciencia.
  • Agotamiento respiratorio.
  • Saturación persistentemente baja pese al tratamiento.

Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Anafilaxia.
  • Crisis de ansiedad con hiperventilación.
  • EPOC agudizada.
  • Embolia pulmonar.
  • Insuficiencia cardíaca aguda.
  • Obstrucción de la vía aérea por cuerpo extraño.
  • Neumotórax.

La exploración clínica y la valoración ABC son esenciales para orientar el diagnóstico.

Actuación inmediata

Ante una crisis asmática se recomienda:

  • Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • Aplicar la valoración ABC.
  • Colocar al paciente incorporado (posición semisentada).
  • Administrar oxígeno si existe hipoxemia.
  • Valorar la gravedad de la crisis.
  • Preparar el tratamiento broncodilatador.
  • Monitorizar constantes vitales de forma continua.

Si el paciente empeora rápidamente o presenta signos de insuficiencia respiratoria, debe activarse inmediatamente el 112.

Tratamiento paso a paso

  1. Suspender el procedimiento.
  2. Aplicar la valoración ABC.
  3. Administrar oxígeno cuando esté indicado.
  4. Iniciar el tratamiento broncodilatador.
  5. Reevaluar la respuesta clínica de forma periódica.
  6. Mantener monitorización continua.
  7. Activar el sistema de emergencias si la respuesta es insuficiente o la crisis es grave.
  8. Preparar el traslado hospitalario cuando sea necesario.

Medicación

Según la gravedad del episodio, el tratamiento puede incluir:

  • Broncodilatadores β2 agonistas de acción rápida por vía inhalatoria.
  • Oxígeno suplementario.
  • Corticoides sistémicos cuando estén indicados.
  • Otros broncodilatadores según la evolución clínica.

En pacientes con sospecha de anafilaxia asociada, deberá aplicarse el protocolo específico de anafilaxia.

Dosis

En el apartado práctico del curso se desarrollarán detalladamente:

  • Los broncodilatadores recomendados.
  • Las dosis.
  • La frecuencia de administración.
  • Las técnicas de inhalación.
  • El uso de cámaras espaciadoras y nebulizadores.
  • Las indicaciones de corticoides.
  • Las vías de administración.
  • Los algoritmos terapéuticos actualizados.

Estas recomendaciones seguirán las guías internacionales para el manejo del asma.

Material necesario

La consulta debería disponer de:

  • Oxígeno.
  • Pulsioxímetro.
  • Tensiómetro.
  • Fonendoscopio.
  • Broncodilatadores de acción rápida.
  • Cámaras espaciadoras o sistemas de inhalación.
  • Material para canalización venosa.
  • Bolsa autoinflable (Ambú).
  • Medicación de urgencias.

Cuándo derivar al hospital

Debe derivarse urgentemente al paciente cuando presente:

  • Dificultad respiratoria intensa.
  • Saturación de oxígeno persistentemente baja.
  • Escasa respuesta al tratamiento inicial.
  • Alteración del nivel de conciencia.
  • Agotamiento respiratorio.
  • Cianosis.
  • Sospecha de anafilaxia.
  • Necesidad de tratamiento avanzado.

Seguimiento

Tras la resolución del episodio se recomienda:

  • Confirmar la estabilidad clínica.
  • Registrar la evolución y el tratamiento administrado.
  • Revisar los antecedentes asmáticos del paciente.
  • Recomendar valoración por su médico habitual o neumólogo si procede.
  • Documentar completamente el episodio en la historia clínica.

Errores frecuentes

Los errores más habituales son:

  • Confundir una crisis asmática con una crisis de ansiedad.
  • Retrasar el inicio del tratamiento broncodilatador.
  • No administrar oxígeno cuando está indicado.
  • No monitorizar la saturación de oxígeno.
  • Retrasar la activación del 112 en las crisis graves.
  • No sospechar una anafilaxia cuando existen otros signos de reacción alérgica.

Resumen práctico

La crisis asmática requiere una valoración rápida de la gravedad, tratamiento broncodilatador precoz y monitorización continua.

La mayoría de los episodios leves responden adecuadamente al tratamiento inicial, mientras que las formas graves precisan atención hospitalaria urgente.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Aplicar la valoración ABC.
  • ✔ Colocar al paciente en posición semisentada.
  • ✔ Administrar oxígeno si está indicado.
  • ✔ Iniciar el tratamiento broncodilatador.
  • ✔ Monitorizar saturación, frecuencia respiratoria y constantes vitales.
  • ✔ Reevaluar la respuesta clínica de forma continua.
  • ✔ Activar el 112 si existe mala respuesta o signos de gravedad.
  • ✔ Registrar el episodio y organizar el seguimiento.

Nota: En la versión completa del curso se desarrollarán los criterios para clasificar la gravedad de la crisis asmática, los broncodilatadores recomendados, las dosis exactas, las técnicas de administración mediante inhalador o nebulizador, las indicaciones de corticoides sistémicos y los algoritmos terapéuticos basados en las recomendaciones internacionales más recientes.

7 3.6 · Convulsiones

Definición

Las convulsiones son episodios de actividad eléctrica anormal del cerebro que producen movimientos involuntarios, alteración del nivel de conciencia o ambos.

Aunque son poco frecuentes en Medicina Estética, pueden aparecer en pacientes con epilepsia conocida o como consecuencia de otras situaciones médicas, como hipoglucemia, alteraciones metabólicas, toxicidad por anestésicos locales o reacciones neurológicas agudas.

La prioridad del médico no es detener físicamente la convulsión, sino proteger al paciente, mantener la vía aérea permeable y tratar la causa desencadenante.

Signos de alarma

Las convulsiones pueden manifestarse mediante:

  • Pérdida brusca de conciencia.
  • Rigidez muscular.
  • Sacudidas generalizadas.
  • Movimientos repetitivos e involuntarios.
  • Desviación de la mirada.
  • Mordedura de lengua.
  • Incontinencia urinaria.
  • Somnolencia o confusión tras la crisis (fase postictal).

Son signos de gravedad:

  • Convulsión prolongada.
  • Convulsiones repetidas sin recuperación entre episodios.
  • Dificultad respiratoria.
  • Cianosis.
  • Traumatismos durante la crisis.

Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Reacción vasovagal.
  • Hipoglucemia.
  • Crisis de ansiedad.
  • Síncope con movimientos tónico-clónicos.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Toxicidad por anestésicos locales.
  • Trastornos psicógenos no epilépticos.

La valoración clínica y la determinación de glucemia capilar son fundamentales en la evaluación inicial.

Actuación inmediata

Ante una convulsión se recomienda:

  • Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • Aplicar la valoración ABC.
  • Retirar los objetos cercanos para evitar lesiones.
  • No sujetar al paciente.
  • No introducir ningún objeto en la boca.
  • Proteger la cabeza.
  • Controlar el tiempo de duración de la crisis.
  • Una vez finalizada, colocar al paciente en posición lateral de seguridad si permanece inconsciente y respira adecuadamente.
  • Monitorizar las constantes vitales.

Si la convulsión se prolonga o se repite, debe activarse inmediatamente el 112.

Tratamiento paso a paso

  1. Suspender el procedimiento.
  2. Aplicar la valoración ABC.
  3. Proteger al paciente durante la crisis.
  4. Controlar el tiempo de duración.
  5. Comprobar la glucemia capilar.
  6. Administrar oxígeno cuando esté indicado.
  7. Tratar la causa desencadenante si se identifica.
  8. Iniciar el tratamiento farmacológico cuando esté indicado.
  9. Preparar el traslado hospitalario si la evolución no es favorable.

Medicación

El tratamiento dependerá de la causa y de la duración de la convulsión.

Puede incluir:

  • Oxígeno suplementario.
  • Glucosa cuando exista hipoglucemia.
  • Benzodiacepinas en las convulsiones prolongadas o repetidas.
  • Otros tratamientos específicos según la causa identificada.

La administración de medicación anticonvulsivante debe realizarse siguiendo los protocolos de urgencias vigentes.

Dosis

En la parte práctica del curso se desarrollarán:

  • Las indicaciones precisas para iniciar tratamiento farmacológico.
  • Las benzodiacepinas recomendadas.
  • Las dosis.
  • Las vías de administración (intravenosa, intramuscular, intranasal o bucal, según el contexto).
  • La técnica de preparación e inyección.
  • Los algoritmos terapéuticos actualizados.
  • El manejo específico de la toxicidad por anestésicos locales.

Material necesario

La consulta debería disponer de:

  • Oxígeno.
  • Bolsa autoinflable (Ambú).
  • Pulsioxímetro.
  • Tensiómetro.
  • Glucómetro.
  • Material para canalización venosa.
  • Medicación anticonvulsivante de urgencia.
  • Material de aspiración.
  • Teléfono para activar el sistema de emergencias.

Cuándo derivar al hospital

Debe derivarse urgentemente al paciente cuando:

  • La convulsión dura más de unos minutos.
  • Existen convulsiones repetidas.
  • No recupera completamente el nivel de conciencia.
  • Se trata de una primera crisis convulsiva.
  • Existe sospecha de accidente cerebrovascular.
  • Se sospecha toxicidad por anestésicos locales.
  • Se producen traumatismos importantes durante la crisis.
  • La causa no puede identificarse claramente.

Seguimiento

Tras la estabilización del paciente se recomienda:

  • Registrar la duración de la crisis.
  • Documentar el tratamiento administrado.
  • Identificar el posible desencadenante.
  • Recomendar valoración neurológica cuando esté indicada.
  • Completar la historia clínica con todos los acontecimientos.

Errores frecuentes

Los errores más habituales son:

  • Intentar sujetar al paciente durante la convulsión.
  • Introducir objetos en la boca.
  • No controlar el tiempo de duración de la crisis.
  • No comprobar la glucemia capilar.
  • Retrasar la activación del 112.
  • No identificar una posible toxicidad por anestésicos locales u otra causa tratable.

Resumen práctico

Las convulsiones son una urgencia poco frecuente en Medicina Estética, pero requieren una actuación rápida y organizada.

La prioridad es proteger al paciente, mantener la vía aérea, identificar la causa desencadenante e iniciar el tratamiento adecuado cuando esté indicado.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Aplicar la valoración ABC.
  • ✔ Proteger al paciente de posibles lesiones.
  • ✔ No sujetarlo ni introducir objetos en la boca.
  • ✔ Controlar la duración de la convulsión.
  • ✔ Comprobar la glucemia capilar.
  • ✔ Administrar oxígeno si está indicado.
  • ✔ Iniciar tratamiento farmacológico cuando corresponda.
  • ✔ Activar el 112 ante convulsiones prolongadas, repetidas o de causa desconocida.
  • ✔ Registrar el episodio y organizar el seguimiento.

Nota: En la versión completa del curso se desarrollarán el manejo del estatus epiléptico, el tratamiento de la toxicidad sistémica por anestésicos locales (LAST), las benzodiacepinas recomendadas, sus dosis exactas, las vías de administración y los algoritmos terapéuticos actualizados según las guías internacionales de soporte vital y neurología.

8 3.7 · Parada cardiorrespiratoria (RCP básica)

Definición

La parada cardiorrespiratoria (PCR) es el cese brusco de la actividad cardíaca eficaz y de la respiración, lo que provoca la interrupción del aporte de oxígeno a los órganos vitales.

Aunque es un acontecimiento excepcional en Medicina Estética, constituye la urgencia médica de mayor gravedad y requiere una actuación inmediata, coordinada y protocolizada.

La supervivencia del paciente depende, en gran medida, del reconocimiento precoz, del inicio inmediato de la reanimación cardiopulmonar (RCP) y de la desfibrilación precoz cuando esté indicada.

Signos de alarma

Debe sospecharse una parada cardiorrespiratoria cuando el paciente presenta:

  • Pérdida brusca de conciencia.
  • Ausencia de respuesta a estímulos.
  • Ausencia de respiración normal o respiración agónica.
  • Ausencia de signos evidentes de circulación.

Ante esta situación, no debe retrasarse el inicio de la reanimación.

Diagnóstico diferencial

Antes de iniciar la RCP deben descartarse rápidamente otras situaciones que pueden simular una parada:

  • Reacción vasovagal prolongada.
  • Hipoglucemia grave.
  • Convulsión en fase postictal.
  • Obstrucción de la vía aérea.
  • Anafilaxia.
  • Accidente cerebrovascular.

Si existen dudas y el paciente no responde ni respira con normalidad, debe actuarse como si se tratara de una parada cardiorrespiratoria.

Actuación inmediata

La secuencia inicial debe ser rápida y sistemática:

  • Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • Confirmar la ausencia de respuesta.
  • Comprobar la respiración.
  • Solicitar ayuda de inmediato.
  • Activar el 112.
  • Solicitar un desfibrilador externo automático (DEA), si está disponible.
  • Iniciar inmediatamente la RCP básica.

Cada minuto sin reanimación reduce significativamente las posibilidades de supervivencia.

Tratamiento paso a paso

  1. Garantizar la seguridad del entorno.
  2. Comprobar la respuesta del paciente.
  3. Valorar la respiración durante unos segundos.
  4. Activar el sistema de emergencias (112).
  5. Solicitar el DEA.
  6. Iniciar compresiones torácicas de alta calidad.
  7. Combinar compresiones y ventilaciones según las recomendaciones vigentes.
  8. Utilizar el DEA tan pronto como esté disponible.
  9. Continuar la reanimación hasta la llegada de los servicios de emergencia o la recuperación del paciente.

Medicación

Durante la RCP básica, la prioridad es mantener compresiones torácicas eficaces y realizar una desfibrilación precoz cuando esté indicada.

La administración de medicación forma parte del soporte vital avanzado y deberá realizarse por personal entrenado siguiendo los protocolos correspondientes.

Dosis

En la versión avanzada del curso se desarrollarán:

  • El algoritmo completo de soporte vital.
  • Las indicaciones del uso de adrenalina.
  • Los ritmos desfibrilables y no desfibrilables.
  • Las dosis de los distintos medicamentos.
  • Las vías de administración.
  • El manejo avanzado de la vía aérea.
  • Las recomendaciones actualizadas del European Resuscitation Council (ERC) y de la American Heart Association (AHA).

Material necesario

Toda clínica debería disponer de:

  • Desfibrilador externo automático (DEA).
  • Fuente de oxígeno.
  • Bolsa autoinflable (Ambú).
  • Mascarillas de ventilación.
  • Material de aspiración.
  • Pulsioxímetro.
  • Tensiómetro.
  • Material para acceso venoso.
  • Medicación de urgencias.
  • Teléfono para activar el sistema de emergencias.

Cuándo derivar al hospital

Todo paciente que haya sufrido una parada cardiorrespiratoria debe ser trasladado a un centro hospitalario, incluso si recupera la circulación espontánea.

El transporte deberá realizarse mediante un servicio medicalizado.

Seguimiento

Tras la resolución del episodio se recomienda:

  • Registrar detalladamente la cronología de los acontecimientos.
  • Documentar el inicio y duración de la RCP.
  • Registrar el uso del DEA y los tratamientos administrados.
  • Revisar posteriormente el caso con el equipo asistencial para identificar posibles mejoras en la actuación.

Errores frecuentes

Los errores más habituales son:

  • Retrasar el reconocimiento de la parada.
  • No activar inmediatamente el 112.
  • Retrasar el inicio de las compresiones torácicas.
  • Interrumpir las compresiones innecesariamente.
  • No utilizar el DEA cuando está disponible.
  • No revisar periódicamente el material de emergencia.
  • Falta de entrenamiento del equipo.

Resumen práctico

La parada cardiorrespiratoria representa la urgencia más grave que puede producirse en una consulta médica.

El reconocimiento precoz, el inicio inmediato de una RCP de calidad y la utilización temprana del DEA constituyen los pilares fundamentales para mejorar la supervivencia del paciente.

Todo profesional que realice procedimientos de Medicina Estética debería mantener una formación periódica en soporte vital básico y conocer los protocolos de actuación vigentes.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Confirmar ausencia de respuesta y respiración normal.
  • ✔ Activar inmediatamente el 112.
  • ✔ Solicitar el DEA.
  • ✔ Iniciar RCP básica sin demora.
  • ✔ Utilizar el DEA tan pronto como esté disponible.
  • ✔ Continuar la reanimación hasta la llegada de los servicios de emergencia o la recuperación del paciente.
  • ✔ Documentar cronológicamente todas las actuaciones realizadas.

Nota: En la versión práctica y avanzada del curso se desarrollarán la técnica correcta de las compresiones torácicas (frecuencia, profundidad y posición de las manos), la relación compresiones/ventilaciones, el manejo del DEA, el algoritmo completo de soporte vital básico y avanzado, así como la administración de adrenalina y otros fármacos según las recomendaciones más recientes del European Resuscitation Council (ERC) y de la American Heart Association (AHA).

9 3.8 · Obstrucción de la vía aérea (OVA)

Definición

La obstrucción de la vía aérea (OVA) es una urgencia médica potencialmente mortal que impide parcial o totalmente el paso del aire hacia los pulmones.

En Medicina Estética puede producirse, aunque de forma excepcional, por edema secundario a una reacción alérgica grave (anafilaxia), aspiración de un cuerpo extraño o cualquier otra situación que comprometa la permeabilidad de la vía aérea.

Su reconocimiento y tratamiento inmediato son esenciales para evitar la hipoxia y la parada cardiorrespiratoria.

Signos de alarma

La gravedad dependerá del grado de obstrucción.

Los principales signos son:

  • Dificultad respiratoria súbita.
  • Incapacidad para hablar.
  • Tos ineficaz o ausencia de tos.
  • Estridor.
  • Respiración ruidosa.
  • Agitación.
  • Cianosis.
  • Disminución progresiva del nivel de conciencia.

Una obstrucción completa constituye una emergencia vital.

Diagnóstico diferencial

Debe diferenciarse de:

  • Anafilaxia.
  • Crisis asmática.
  • Laringoespasmo.
  • Crisis de ansiedad con hiperventilación.
  • Edema laríngeo.
  • Parada cardiorrespiratoria.

La valoración rápida de la vía aérea y del patrón respiratorio orientará el diagnóstico.

Actuación inmediata

Ante una sospecha de obstrucción de la vía aérea se recomienda:

  • Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • Aplicar la valoración ABC.
  • Identificar si la obstrucción es parcial o completa.
  • Solicitar ayuda.
  • Activar el 112 cuando exista obstrucción grave.
  • Administrar oxígeno si es posible.
  • Preparar el material de soporte de la vía aérea.

La prioridad absoluta es restablecer una ventilación eficaz.

Tratamiento paso a paso

  1. Suspender el procedimiento.
  2. Valorar la gravedad de la obstrucción.
  3. Si el paciente puede toser de forma eficaz, animarle a continuar tosiendo.
  4. Si la obstrucción es completa y el paciente está consciente, iniciar las maniobras de desobstrucción recomendadas.
  5. Si pierde la conciencia, iniciar inmediatamente la RCP básica y seguir el algoritmo correspondiente.
  6. Utilizar dispositivos de ventilación cuando estén indicados.
  7. Preparar el traslado hospitalario.

Medicación

La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño no suele requerir tratamiento farmacológico inicial.

Cuando la causa sea un edema secundario a una reacción alérgica o una anafilaxia, deberá iniciarse inmediatamente el protocolo específico correspondiente.

Según la situación clínica, podrán ser necesarios:

  • Oxígeno.
  • Adrenalina.
  • Corticoides.
  • Antihistamínicos.
  • Broncodilatadores.

Dosis

En la parte práctica del curso se desarrollarán:

  • Las indicaciones de adrenalina.
  • Las dosis.
  • Las vías de administración.
  • La técnica de inyección.
  • El manejo del edema de la vía aérea.
  • Los algoritmos completos de desobstrucción según la edad y el estado del paciente.
  • Las recomendaciones internacionales más recientes.

Material necesario

La consulta debería disponer de:

  • Fuente de oxígeno.
  • Bolsa autoinflable (Ambú).
  • Material de aspiración.
  • Cánulas orofaríngeas.
  • Pulsioxímetro.
  • Material para acceso venoso.
  • Medicación de urgencias.
  • Desfibrilador externo automático (DEA).
  • Teléfono para activar el sistema de emergencias.

Cuándo derivar al hospital

Debe activarse inmediatamente el 112 y trasladar al paciente cuando exista:

  • Obstrucción completa de la vía aérea.
  • Dificultad respiratoria importante.
  • Cianosis.
  • Alteración del nivel de conciencia.
  • Sospecha de edema laríngeo.
  • Necesidad de maniobras avanzadas sobre la vía aérea.
  • Persistencia de síntomas tras resolver la obstrucción.

Seguimiento

Tras la resolución del episodio se recomienda:

  • Mantener observación clínica.
  • Controlar la saturación de oxígeno.
  • Documentar completamente el episodio.
  • Identificar la causa de la obstrucción.
  • Valorar posibles lesiones secundarias a las maniobras realizadas.
  • Organizar el seguimiento hospitalario cuando proceda.

Errores frecuentes

Los errores más habituales son:

  • No reconocer una obstrucción completa.
  • Retrasar la activación del 112.
  • No diferenciar una obstrucción mecánica de una anafilaxia.
  • No iniciar precozmente las maniobras de desobstrucción.
  • No reevaluar continuamente la vía aérea.
  • No preparar el material de ventilación.

Resumen práctico

La obstrucción de la vía aérea representa una emergencia vital cuyo tratamiento debe iniciarse de forma inmediata.

La rápida identificación de la causa, la aplicación de las maniobras adecuadas y la activación precoz del sistema de emergencias son fundamentales para preservar la vida del paciente.

Checklist de actuación rápida

  • ✔ Suspender inmediatamente el procedimiento.
  • ✔ Aplicar la valoración ABC.
  • ✔ Valorar si la obstrucción es parcial o completa.
  • ✔ Animar al paciente a toser si la tos es eficaz.
  • ✔ Iniciar las maniobras de desobstrucción cuando estén indicadas.
  • ✔ Administrar oxígeno si está disponible.
  • ✔ Activar inmediatamente el 112 ante una obstrucción grave.
  • ✔ Iniciar RCP si el paciente pierde la conciencia.
  • ✔ Registrar el episodio y organizar el seguimiento.

Nota: En la versión completa del curso se desarrollarán las maniobras de desobstrucción de la vía aérea (golpes interescapulares, compresiones abdominales y torácicas), el algoritmo completo para el paciente consciente e inconsciente, el manejo del edema laríngeo, las dosis exactas de adrenalina y demás medicación, así como las técnicas de administración y las recomendaciones más recientes del European Resuscitation Council (ERC) y de la American Heart Association (AHA).

Documentación profesional

Contenido de nivel científico-universitario destinado principalmente a médicos, residentes y estudiantes de medicina. La documentación es de carácter educativo y no sustituye el juicio clínico ni las recomendaciones oficiales vigentes.

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