El médico responde

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Respuestas destacadas

Salud de la piel

¿Cómo puedo diferenciar un lunar normal de un melanoma? ¿En qué me tengo que fijar?

Hola, El melanoma es un tipo de cáncer de piel menos frecuente que los anteriores, pero más importante, porque puede extenderse si no se detecta a tiempo. La buena noticia es que, diagnosticado de forma precoz, el pronóstico suele ser muy bueno. Puede aparecer sobre un lunar ya existente que cambia, o como una mancha nueva. La regla del ABCDE Es una forma sencilla de recordar las señales de alarma de un lunar: A — Asimetría: una mitad no se parece a la otra. B — Bordes: irregulares, borrosos o dentados. C — Color: varios colores o tonos (marrón, negro, rojo, blanco o azulado) en la misma lesión. D — Diámetro: mayor de unos 6 mm (como la goma de un lápiz), aunque también los hay más pequeños. E — Evolución: cualquier cambio en el tamaño, la forma, el color, el relieve o los síntomas (picor, sangrado). El signo del «patito feo» Además del ABCDE, fíjate en el lunar que destaca del resto: si tienes muchos lunares parecidos y uno es distinto de los demás, merece ser valorado. Señales que deben hacerte consultar un lunar que cambia de tamaño, forma o color; un lunar que pica, sangra o se vuelve rugoso; una mancha nueva que aparece y crece en la piel de un adulto; un lunar diferente a todos los demás. ¿Qué debes hacer? Ante cualquiera de estas señales, pide una valoración médica presencial. No es motivo para alarmarse, pero sí para no esperar: revisar un lunar a tiempo es siempre la mejor decisión. Revisa tu piel periódicamente, protégete del sol y no dudes en consultar cualquier lesión que te preocupe. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

General

Hoy hay un eclipse solar. ¿Puedo mirarlo con unas gafas de sol normales si solo lo hago durante unos segundos? ¿Qué puede pasar si miro directamente al Sol?

Hola, Elena, La respuesta es muy clara: no debes mirar directamente al Sol durante un eclipse utilizando únicamente unas gafas de sol normales, aunque sean muy oscuras, polarizadas o de buena calidad. Y tampoco recomiendo pensar que “solo serán unos segundos”. Mirar directamente al Sol puede producir una lesión denominada retinopatía solar o retinopatía fótica, que afecta especialmente a la mácula, la zona central de la retina responsable de nuestra visión más precisa. El problema es que la retina no tiene receptores del dolor. Por tanto, puedes estar produciendo una lesión ocular sin sentir dolor ni notar inmediatamente que estás dañando tus ojos. Los síntomas pueden aparecer posteriormente, incluso horas después. Entre ellos podemos encontrar: visión borrosa; aparición de una mancha oscura o punto ciego en el centro de la visión; distorsión de las imágenes; dificultad para leer o reconocer detalles; alteración de la percepción de los colores; disminución de la agudeza visual. En algunos pacientes la visión mejora progresivamente durante los meses posteriores, pero el daño puede ser permanente y dejar una pérdida definitiva de visión central. ¿Por qué unas gafas de sol normales no sirven? Porque están diseñadas para disminuir la luminosidad ambiental y protegernos de la radiación ultravioleta durante una exposición habitual, pero no están diseñadas para mirar directamente al Sol. Incluso unas gafas de sol extremadamente oscuras son insuficientes. Para observar directamente las fases parciales de un eclipse necesitamos gafas específicas para observación solar que cumplan la norma internacional ISO 12312-2. Estas gafas son miles de veces más oscuras que unas gafas de sol convencionales. Antes de utilizarlas debemos comprobar que no estén rayadas, perforadas, deterioradas o dañadas. ¿Puedo ponerme dos gafas de sol una encima de otra? No. Dos, tres o cuatro pares de gafas de sol siguen sin convertirse en unas gafas homologadas para observación solar. Tampoco recomiendo utilizar radiografías, cristales ahumados, negativos fotográficos, CDs, filtros caseros ni ningún otro método improvisado. ¿Y mirar a través del teléfono móvil? También debemos tener cuidado. No recomiendo utilizar la pantalla del teléfono como excusa para apuntar directamente al Sol mientras terminamos mirando accidentalmente hacia él. Y nunca debemos mirar directamente al Sol a través de binoculares, telescopios, cámaras fotográficas u otros instrumentos ópticos sin filtros solares específicamente diseñados y colocados correctamente en la parte frontal del dispositivo. Esto es todavía más peligroso porque las lentes concentran la radiación solar y pueden producir lesiones oculares graves en muy poco tiempo. ¿Hay algún momento durante un eclipse total en el que pueda mirarse sin gafas? Existe una excepción muy concreta. Durante un eclipse verdaderamente total, únicamente durante los breves instantes en los que la Luna cubre completamente la superficie brillante del Sol puede observarse directamente. Pero esto solo es válido si te encuentras realmente dentro de la franja de totalidad. En cuanto aparece nuevamente el más mínimo fragmento brillante del Sol, debemos volver a utilizar inmediatamente las gafas de eclipse. Si no estás completamente seguro de encontrarte en la fase de totalidad, mi recomendación es sencilla: mantén las gafas de protección solar puestas. Especial cuidado con los niños Con los niños debemos ser todavía más estrictos. No deberían observar el eclipse sin supervisión de un adulto y debemos comprobar personalmente que las gafas están correctamente colocadas antes de que miren hacia el Sol. Un niño puede retirar las gafas por curiosidad precisamente en el momento más peligroso. ¿Qué hago si he mirado el eclipse sin protección? Si después de mirar directamente al Sol notas visión borrosa, una mancha central, distorsión de las imágenes, cambios en los colores o cualquier pérdida de visión, debes solicitar una valoración oftalmológica lo antes posible. No esperes a que aparezca dolor porque, como he explicado, la lesión de la retina puede producirse sin dolor. Mi mensaje para hoy es muy sencillo: Disfruta del eclipse. Es un fenómeno extraordinario, pero nuestros ojos son para toda la vida. Utiliza únicamente gafas específicas y certificadas para observación solar. Las gafas de sol convencionales no sirven, independientemente de su precio, oscuridad o calidad. Y por unos segundos de curiosidad, no merece la pena arriesgar una lesión de retina que, en algunos casos, puede acompañarnos para siempre. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Elena
Láser

¿Puedo seguir utilizando minoxidil para la barba después de una sesión de láser CO₂ para las cicatrices de acné?

Hola, Javier: Después de una sesión de láser CO₂ fraccionado, es recomendable no aplicar minoxidil sobre la zona tratada hasta que la piel haya recuperado su función de barrera. El láser CO₂ produce una renovación controlada de la piel mediante microcolumnas de tratamiento. Durante los primeros días, la piel permanece inflamada, más sensible y con una capacidad reducida para protegerse frente a sustancias potencialmente irritantes. La mayoría de las formulaciones de minoxidil en espuma o solución contienen alcohol u otros excipientes que pueden provocar escozor, irritación intensa, retrasar la cicatrización o favorecer una mayor absorción del medicamento cuando la piel todavía no se ha recuperado. En términos generales, aconsejo esperar entre 3 y 5 días antes de reanudar el minoxidil. No obstante, si el tratamiento ha sido más intenso o la recuperación es más lenta, puede ser preferible esperar hasta que hayan desaparecido las costras, el enrojecimiento intenso y la sensación de irritación. En algunos pacientes esto puede requerir 5 a 7 días, o incluso más, según la intensidad del procedimiento. Durante ese periodo, lo más importante es seguir correctamente los cuidados postláser: • Mantener la piel bien hidratada con la crema recomendada por el especialista. • Evitar productos irritantes, como ácidos exfoliantes, retinoides o productos con alcohol. • Utilizar un fotoprotector de amplio espectro y evitar la exposición solar directa. • No manipular las costras ni las zonas en proceso de cicatrización. Si utilizas minoxidil en otra zona que no ha sido tratada con el láser, como el cuero cabelludo, puedes continuar aplicándolo con normalidad, procurando que no entre en contacto con la piel tratada. En caso de duda, sigue siempre las indicaciones del médico que realiza el tratamiento, ya que el tiempo de recuperación puede variar según la potencia del láser, la profundidad del tratamiento y las características de cada paciente. Espero haber resuelto tu duda y te deseo una excelente recuperación. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Javier
Segunda opinión

Me formularon enalapril 5 mg sin ser hipertensa, únicamente para controlar las subidas de tensión arterial que aparecen durante mis crisis de fibromialgia. En lugar de enalapril 5 mg, ¿podría tomar amlodipino 5 mg?

Hola, María. En principio, no es recomendable sustituir el enalapril por amlodipino por iniciativa propia, aunque ambos medicamentos se utilicen para tratar la hipertensión arterial. El enalapril y el amlodipino pertenecen a familias diferentes y actúan mediante mecanismos distintos. La elección de uno u otro depende de factores como la edad, las enfermedades asociadas, la función renal, otros tratamientos y el motivo por el que se produce la elevación de la presión arterial. Si sus picos de tensión aparecen únicamente durante las crisis de dolor por fibromialgia, es importante valorar si esas elevaciones son una respuesta transitoria al dolor y al estrés. En muchos casos, el mejor tratamiento consiste en controlar adecuadamente la crisis de fibromialgia, ya que al disminuir el dolor la presión arterial suele normalizarse. Si le prescribieron enalapril específicamente para esas elevaciones puntuales, le aconsejo no cambiarlo por amlodipino sin consultar previamente con el médico que conoce su historia clínica. Si ha presentado efectos secundarios con el enalapril, como tos persistente, mareos o cualquier otra molestia, existen alternativas que pueden ser más adecuadas, pero la decisión debe individualizarse. Además, sería recomendable disponer de varias mediciones de presión arterial, tanto durante las crisis como en periodos sin dolor, para confirmar si realmente existe hipertensión o si se trata únicamente de elevaciones transitorias relacionadas con el dolor. Aspectos importantes: • No sustituya un antihipertensivo por otro sin indicación médica. • El dolor intenso puede producir aumentos transitorios de la presión arterial. • Si las cifras elevadas persisten fuera de las crisis, conviene realizar un estudio para descartar hipertensión arterial. • Consulte de forma urgente si presenta cifras muy elevadas de presión arterial acompañadas de dolor torácico, dificultad para respirar, alteraciones visuales, debilidad o síntomas neurológicos. Espero haberle sido de ayuda. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— María
Láser

Me hice un tratamiento láser hace tres días y todavía tengo la piel enrojecida y algo caliente. ¿Es normal o debería preocuparme?

Hola, Laura, Lo primero: tranquila. Que tres días después de un láser la piel siga algo roja y con sensación de calor suele entrar dentro de lo esperable. Cuando aplicamos un láser, la piel recibe un estímulo y responde con una pequeña inflamación controlada. Ese enrojecimiento y ese calorcillo son, muchas veces, simplemente la señal de que tu piel está reaccionando y poniéndose a trabajar. Lo habitual es que vayan bajando poco a poco durante los días siguientes. ¿Qué te recomiendo mientras tanto? Trata la piel con mimo estos días: hidrátala bien, aplica cada mañana una buena fotoprotección y evita el sol directo, que ahora mismo es tu principal enemigo. Evita también el calor extra (saunas, agua muy caliente) y no frotes ni rasques la zona aunque te pique un poco. ¿Y cuándo sí me preocuparía? Hay algunas señales a las que conviene estar atenta. Si en vez de mejorar el enrojecimiento va a más, o si aparecen ampollas, dolor intenso, supuración, costras raras o fiebre, no lo dejes pasar: en ese caso lo mejor es que te vea tu médico para descartar cualquier complicación. Y una última cosa, que me importa: cada piel y cada láser son un mundo. Si notas algo que no te encaja, o simplemente te quedas más tranquila consultándolo, prefiero que preguntes a que te quedes con la duda en casa. Para eso estamos.

— Laura, 34
Salud de la piel

¿La aparición muy brusca y numerosa de queratosis seborreicas en pocas semanas, con nuevas lesiones que continúan apareciendo, puede ser compatible con el signo de Leser-Trélat? ¿Qué estudio o pruebas serían recomendables para diferenciar una aparición benigna de un posible síndrome paraneoplásico?

Hola, Sí. Una aparición verdaderamente brusca y numerosa de queratosis seborreicas, especialmente cuando continúan apareciendo nuevas lesiones en pocas semanas o meses, puede hacer pensar en el denominado signo de Leser-Trélat. Sin embargo, es importante no alarmarse: se trata de un signo poco frecuente y además controvertido. Las queratosis seborreicas son lesiones benignas extremadamente comunes y pueden aumentar considerablemente con la edad sin que exista ninguna enfermedad maligna. ¿Qué aumenta la sospecha? Lo que aumenta la sospecha es un cambio muy llamativo respecto a la situación habitual: la aparición de numerosas lesiones en un periodo corto de tiempo, un crecimiento rápido, un prurito intenso y, especialmente, la asociación con síntomas como pérdida de peso inexplicada, disminución del apetito, cansancio importante, anemia, sangrado digestivo o cambios persistentes del tránsito intestinal. ¿Qué estudio conviene realizar? No existe un análisis específico que permita confirmar o descartar el signo de Leser-Trélat. El primer paso sería realizar una exploración médica completa de la piel y una dermatoscopia para confirmar que las lesiones son realmente queratosis seborreicas. Si alguna presenta características atípicas, puede estar indicada una biopsia. Si la aparición ha sido realmente explosiva y no existe una explicación evidente, puede ser razonable completar el estudio con un hemograma, la función hepática y renal, la glucemia, la ferritina y marcadores inflamatorios (PCR/VSG), además de una historia clínica y una exploración general completas. Posteriormente, las pruebas adicionales deben individualizarse según la edad, el sexo, los antecedentes familiares, los factores de riesgo y los síntomas, comprobando además que estén actualizados los programas habituales de cribado de cáncer. No considero indicado realizar de forma sistemática un TAC de cuerpo entero o múltiples marcadores tumorales en una persona asintomática únicamente por presentar queratosis seborreicas. El verdadero signo de Leser-Trélat se ha descrito principalmente asociado a adenocarcinomas gastrointestinales, especialmente gástricos, aunque también se ha comunicado con otros tumores. Por tanto, una aparición excepcionalmente rápida y numerosa merece una valoración y un estudio médico, pero no significa automáticamente que exista un cáncer. Un cordial saludo, Dr Florian André Vallecillo Cabrera

Salud de la piel

Me picó una medusa en el antebrazo hace tres semanas. La lesión ha mejorado, pero todavía tengo una marca bastante importante. ¿Es normal que tarde tanto en desaparecer? ¿Qué debo hacer para que la piel se recupere?

Hola, Carolina, Lo primero que quiero transmitirte es tranquilidad. Tres semanas después de una picadura de medusa todavía puede quedar una marca visible en la piel, especialmente si la reacción inicial fue intensa. La picadura de una medusa no es simplemente una irritación superficial. Sus tentáculos contienen unas estructuras microscópicas llamadas nematocistos que liberan sustancias tóxicas en la piel. Esto puede provocar dolor, inflamación, enrojecimiento y lesiones lineales que reproducen incluso la forma del contacto de los tentáculos. En la mayoría de los casos la fase aguda mejora en pocos días, pero la inflamación que queda en la piel puede tardar bastante más tiempo en desaparecer. ¿Cuánto puede durar la marca? Es muy variable. Después de una reacción importante, la piel puede conservar durante varias semanas una coloración rojiza, marrón o violácea. En algunas personas aparece posteriormente una hiperpigmentación postinflamatoria, es decir, la inflamación desaparece pero queda una mancha residual. Esta pigmentación puede necesitar varias semanas o incluso algunos meses para aclararse progresivamente. Por tanto, si después de tres semanas la lesión está claramente mejorando, no aumenta de tamaño, no duele y no presenta signos de infección, que todavía exista una marca no significa necesariamente que esté ocurriendo algo anormal. Aquí la paciencia también forma parte del tratamiento. ¿Qué hacer inmediatamente después de una picadura de medusa? Si vuelve a ocurrir, lo primero es salir tranquilamente del agua. Si quedan restos de tentáculos adheridos a la piel, deben retirarse cuidadosamente, preferiblemente con unas pinzas o evitando tocarlos directamente con las manos. La zona puede enjuagarse inicialmente con agua de mar, evitando frotar enérgicamente la piel. No recomiendo rascar, frotar con una toalla ni utilizar remedios caseros improvisados. El tratamiento de primeros auxilios puede variar dependiendo de la especie de medusa y de la región geográfica, por lo que productos como el vinagre no deben considerarse una recomendación universal para todas las picaduras. Cuando existe dolor importante, la aplicación controlada de calor puede ayudar en determinadas picaduras. Y, por supuesto, si inmediatamente después de la picadura aparecen dificultad para respirar, mareo intenso, vómitos, pérdida de conocimiento, hinchazón generalizada o una reacción alérgica importante, se trata de una urgencia médica. ¿Qué hago ahora, tres semanas después? En este momento ya no estamos tratando el veneno, sino las consecuencias inflamatorias que ha dejado sobre la piel. Si todavía existe inflamación, picor o enrojecimiento importante, puede ser necesario valorar un tratamiento antiinflamatorio tópico durante unos días. No recomiendo iniciar corticoides u otros medicamentos por cuenta propia sin examinar previamente la lesión. Si lo que queda fundamentalmente es una mancha, mi prioridad sería sencilla: proteger la piel y darle tiempo para recuperarse. Utiliza diariamente un fotoprotector de amplio espectro SPF 50+ sobre la zona y evita exponer directamente la lesión al sol. Esto es especialmente importante porque la radiación ultravioleta puede hacer que una hiperpigmentación postinflamatoria se oscurezca y tarde mucho más tiempo en desaparecer. Puedes utilizar además una crema hidratante reparadora sencilla, sin perfumes ni sustancias potencialmente irritantes. Durante esta fase evitaría exfoliantes, ácidos, retinoides y otros tratamientos agresivos sobre la zona hasta que la piel esté completamente recuperada. ¿Va a quedar una cicatriz permanente? No necesariamente. Muchas veces lo que el paciente interpreta como una cicatriz es en realidad una pigmentación residual producida por la inflamación, y puede aclararse progresivamente. Sin embargo, las reacciones más intensas pueden excepcionalmente dejar cambios persistentes de pigmentación o una verdadera cicatriz. También existen reacciones inflamatorias tardías a las picaduras de medusa que pueden reaparecer semanas después. Por eso, si después de varias semanas la lesión continúa muy inflamada, vuelve a picar intensamente, se hace más gruesa, aparecen ampollas o no observas ninguna mejoría progresiva, recomiendo realizar una valoración médica de la piel. También debes consultar antes si aparece calor local, dolor creciente, secreción, pus, fiebre o un enrojecimiento que se extiende alrededor de la lesión, porque podría haberse producido una infección secundaria. En tu caso, si han pasado tres semanas y me dices que la lesión está mejorando, tendría paciencia. Protege muy bien la zona del sol, hidrátala y evita manipularla. La piel tiene sus propios tiempos de reparación y, después de una reacción inflamatoria importante, no siempre recupera su aspecto normal en unos pocos días. Un cordial saludo,

— Carolina
Salud de la piel

Tengo vitíligo en más del 70 % de mi cuerpo. Como me queda relativamente poca piel con mi color natural, ¿podría despigmentar el resto para conseguir un tono uniforme?

Hola, Patricia, Entiendo perfectamente la lógica de tu pregunta cuando llevas años conviviendo con un vitíligo tan extenso. Sin embargo, quiero ser muy claro contigo: despigmentar voluntariamente la piel sana que todavía conserva su color no es una decisión estética banal y nunca debería hacerse por cuenta propia. Existe, efectivamente, la despigmentación terapéutica para determinados pacientes con vitíligo muy extenso. Por tanto, no puedo decirte que sea un procedimiento que nunca se realice. Pero se reserva para situaciones muy seleccionadas, habitualmente cuando el vitíligo es extenso, estable, afecta a una gran parte de la superficie corporal y las posibilidades razonables de repigmentación son muy limitadas. ¿En qué consiste? En eliminar progresivamente la melanina de las zonas que todavía mantienen pigmentación para intentar conseguir una apariencia más uniforme. El problema es que estamos hablando de destruir deliberadamente pigmentación normal y funcional. Y esto tiene consecuencias. La melanina no está ahí únicamente para determinar el color de nuestra piel. Forma parte de nuestro sistema natural de protección frente a la radiación ultravioleta. Una persona con una despigmentación muy extensa deberá ser especialmente rigurosa con la fotoprotección durante toda su vida. Además, la despigmentación terapéutica puede ser permanente o difícilmente reversible. El resultado tampoco es necesariamente perfectamente homogéneo: pueden aparecer zonas resistentes, repigmentaciones irregulares, irritación, dermatitis y diferencias de tonalidad. Por ello, no debe plantearse como si fuera simplemente «quitar el color que queda». También considero fundamental valorar el impacto psicológico de una decisión de esta magnitud. No porque desear una piel uniforme implique tener un problema de salud mental, sino porque estamos hablando de modificar de manera potencialmente irreversible una característica corporal importante. Antes de hacerlo debemos estar seguros de que la persona comprende perfectamente qué está ganando, qué está perdiendo y cómo puede sentirse después. Por eso, ante una paciente con un vitíligo que afecta aproximadamente al 70 % de la superficie corporal, yo no indicaría directamente una despigmentación simplemente porque quede menos piel pigmentada. Primero realizaría una valoración médica completa de la piel: extensión y estabilidad del vitíligo, localización de las áreas residuales, tratamientos realizados anteriormente, posibilidades reales de repigmentación y repercusión de la enfermedad sobre la calidad de vida. Actualmente disponemos además de diferentes estrategias terapéuticas para el vitíligo y el abordaje debe individualizarse antes de asumir que la única solución posible es eliminar el pigmento restante. Y quiero insistir especialmente en algo: no recomiendo comprar por Internet cremas despigmentantes, fórmulas magistrales de procedencia dudosa ni utilizar sustancias destinadas a blanquear la piel sin supervisión médica. Intentar conseguir una despigmentación corporal extensa por cuenta propia puede producir quemaduras químicas, dermatitis graves, alteraciones permanentes de la pigmentación y otras complicaciones. La medicina también consiste en saber cuándo debemos detenernos antes de realizar un tratamiento. En un vitíligo extremadamente extenso, la despigmentación terapéutica puede llegar a contemplarse, sí, pero debe ser el resultado de una decisión médica muy meditada y compartida con el paciente, no una solución estética improvisada. Mi recomendación en tu caso sería realizar primero una consulta médica específica sobre el vitíligo, estudiar todas las alternativas disponibles y solo después decidir cuál es el camino más adecuado y seguro para ti. Un cordial saludo,

— Patricia
Salud de la piel

Tengo una psoriasis importante y mi médico especialista en piel me ha propuesto empezar tratamiento con metotrexato y ácido fólico. Siempre me habían tratado con cremas y no sabía que existía este tratamiento, incluso en inyección. ¿Qué es el metotrexato y cómo funciona?

Hola, Isabel, Es una excelente pregunta y, de hecho, una duda muy frecuente cuando proponemos este tratamiento por primera vez. La psoriasis no es únicamente una enfermedad de la piel. En realidad, se trata de una enfermedad inflamatoria crónica de origen inmunológico, en la que el sistema inmunitario envía señales que hacen que las células de la piel se multipliquen mucho más rápido de lo normal. Como consecuencia, aparecen las placas rojas, la descamación, el picor y, en algunos pacientes, también dolor o afectación de las articulaciones. Cuando la psoriasis es leve, habitualmente basta con tratamientos locales, como cremas o pomadas. Sin embargo, cuando la enfermedad es más extensa, afecta de forma importante a la calidad de vida o los tratamientos tópicos dejan de ser suficientes, necesitamos actuar desde el interior del organismo. Aquí es donde entra en juego el metotrexato. El metotrexato es un medicamento que llevamos utilizando desde hace décadas y cuyo funcionamiento conocemos muy bien. A las dosis empleadas en psoriasis, actúa regulando la respuesta del sistema inmunitario y disminuyendo la inflamación, lo que permite frenar el exceso de actividad responsable de las lesiones. En otras palabras, no trata únicamente las placas visibles, sino que actúa sobre el mecanismo que las produce. Puede administrarse en comprimidos o mediante una inyección subcutánea una vez por semana. En muchos pacientes prefiero la vía subcutánea porque ofrece una absorción más estable y, con frecuencia, produce menos molestias digestivas. Es importante recordar que el metotrexato se toma una sola vez por semana, nunca todos los días. Este es uno de los aspectos más importantes del tratamiento. Junto con el metotrexato solemos prescribir ácido fólico (Acfol®). No es porque tengas una carencia de vitaminas, sino porque ayuda a disminuir algunos posibles efectos secundarios del tratamiento, como las molestias digestivas, las úlceras en la boca o determinadas alteraciones analíticas. Debe tomarse el día indicado por tu médico, normalmente en un día diferente al del metotrexato. Como cualquier tratamiento sistémico, requiere un seguimiento periódico. Antes de iniciarlo y durante el tratamiento realizamos análisis de sangre para controlar el funcionamiento del hígado, los riñones y las células sanguíneas. Gracias a este seguimiento, el tratamiento suele ser muy seguro cuando está bien indicado y correctamente controlado. Hoy en día existen también los llamados medicamentos biológicos, muy eficaces para determinados pacientes. Sin embargo, el metotrexato continúa siendo uno de los tratamientos de referencia en la psoriasis moderada o grave por su eficacia, su amplia experiencia de uso y su excelente relación entre beneficio y riesgo en muchos pacientes. Mi consejo es que no tengas miedo al nombre del medicamento. El metotrexato utilizado en medicina de la piel se administra en dosis muy inferiores a las empleadas en Oncología y con un objetivo completamente distinto: controlar la inflamación y mejorar la calidad de vida. Cuando el tratamiento está bien indicado y el paciente realiza los controles recomendados, los resultados suelen ser muy satisfactorios y muchas personas consiguen mantener la psoriasis controlada durante años. Espero haber resuelto tu duda. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Isabel
Salud de la piel

Tengo pie de atleta y la zona parece estar cada vez más irritada. ¿Qué tratamiento debo seguir? ¿Puedo ir a la piscina, a la playa, hacer deporte o continuar corriendo?

Hola, Alejandro, El pie de atleta, cuyo nombre médico es tinea pedis, es una infección superficial de la piel causada por hongos. Suele aparecer entre los dedos, aunque también puede afectar a la planta y a los laterales del pie. Puede producir picor, descamación, grietas, mal olor, pequeñas vesículas o una piel blanquecina y reblandecida entre los dedos. Cuando la piel está muy macerada, agrietada o dolorosa, puede añadirse una infección bacteriana, por lo que no debemos considerarlo únicamente un problema estético. El tratamiento habitual consiste en aplicar un antifúngico tópico sobre la piel limpia y completamente seca. Dependiendo del principio activo, puede utilizarse durante una o varias semanas. Es fundamental respetar la frecuencia y la duración indicadas, cubriendo no solo la zona visible, sino también un pequeño margen de piel alrededor. Aunque la lesión empiece a mejorar rápidamente, no conviene interrumpir el tratamiento antes de tiempo. Una suspensión demasiado precoz puede dejar hongos activos y favorecer que la infección reaparezca. Los corticoides tópicos utilizados solos tampoco son adecuados, ya que pueden disimular temporalmente los síntomas mientras la infección continúa extendiéndose. Cuando el pie de atleta es muy extenso, recurrente, afecta también a las uñas o no mejora con un tratamiento correctamente realizado, puede ser necesario confirmar el diagnóstico mediante una muestra de la piel y valorar un antifúngico por vía oral. Este tratamiento debe ser prescrito y controlado por un médico. Sin embargo, la medicación por sí sola no suele ser suficiente. Para curar bien el pie de atleta y evitar que vuelva, es imprescindible controlar la humedad y seguir una serie de medidas diarias. Mantener los pies secos Lava los pies una vez al día con agua y un producto suave. Después, sécalos cuidadosamente, especialmente entre los dedos. No basta con secar únicamente la planta del pie. Utiliza una toalla personal y no la compartas. Después de secar la zona infectada, lávate las manos para evitar extender el hongo a otras partes del cuerpo. Cambiar los calcetines y el calzado Cambia los calcetines al menos una vez al día y siempre que estén húmedos por el sudor. Si realizas ejercicio y sudas mucho, puede ser necesario cambiarlos inmediatamente después. Escoge calcetines transpirables o diseñados para evacuar la humedad. Evita mantener durante horas unos calcetines mojados. Alterna el calzado y deja que los zapatos se sequen y ventilen completamente antes de volver a utilizarlos. Durante el tratamiento, puede ser útil emplear un polvo o aerosol antifúngico específico para el interior del calzado, siguiendo las instrucciones del producto. Siempre que sea posible, evita temporalmente los zapatos muy cerrados, ajustados o poco transpirables. ¿Puedo correr o hacer deporte? No es obligatorio dejar de hacer ejercicio, pero debes evitar que el pie permanezca húmedo durante mucho tiempo. La combinación de sudor, calor, roce y calzado cerrado crea un ambiente favorable para que la infección persista. Si corres o entrenas, utiliza calcetines limpios y transpirables, cámbialos al terminar, dúchate y seca muy bien los pies. No permanezcas después con las zapatillas y los calcetines sudados. Si existen grietas dolorosas, ampollas, erosiones o una inflamación importante, puede ser conveniente reducir temporalmente la actividad hasta que la piel empiece a recuperarse, ya que el roce puede empeorar las lesiones. ¿Puedo ir a la piscina? Mientras la infección esté activa, lo más prudente es evitar temporalmente la piscina, especialmente si tienes la piel abierta, macerada o muy inflamada. El problema no es únicamente el agua. Los vestuarios, las duchas y los bordes de las piscinas son superficies húmedas donde los hongos pueden transmitirse con facilidad. Caminar descalzo también puede favorecer una nueva exposición y el contagio a otras personas. Si acudes, utiliza siempre chanclas, no compartas toallas ni calzado y seca completamente los pies al salir. No permanezcas con el bañador, los calcetines o el calzado mojados. ¿Y bañarme en el mar? El agua del mar no cura el pie de atleta. Aunque bañarse puntualmente no suele representar un peligro importante, mantener el pie húmedo o caminar descalzo en duchas, pasarelas y zonas comunes puede retrasar la recuperación o favorecer una nueva contaminación. Si te bañas, seca bien los pies inmediatamente después y evita cubrirlos durante horas con un calzado cerrado mientras todavía estén húmedos. ¿Puedo ir al sauna o al baño de vapor? No lo recomiendo mientras la infección esté activa. El calor y la humedad favorecen la maceración de la piel y crean unas condiciones ideales para la persistencia de los hongos. ¿Debo cubrir la lesión con un apósito? En general, no conviene cubrir el pie de atleta con un apósito oclusivo. Al impedir la ventilación, puede acumularse humedad, producirse maceración y empeorar la infección. Si existe una grieta que necesita protección frente al roce, debe emplearse un apósito adecuado y transpirable durante el menor tiempo posible, siguiendo la recomendación de un profesional sanitario. Evitar que el hongo se extienda No rasques las lesiones. El hongo puede pasar de los pies a las uñas, las ingles, las manos u otras zonas del cuerpo. No compartas toallas, calcetines, zapatos, cortaúñas ni utensilios de pedicura. Lava regularmente las toallas, los calcetines y las alfombrillas del baño. Revisa también las uñas. Si están amarillentas, engrosadas, quebradizas o despegadas, puede existir una infección ungueal asociada que actúe como reservorio y provoque recaídas continuas. Debes solicitar una nueva valoración médica si no observas una mejoría clara después de completar correctamente el tratamiento, si la infección reaparece con frecuencia o si afecta a una zona muy extensa. Consulta con mayor rapidez si aparece dolor creciente, calor, inflamación, pus, mal olor intenso, enrojecimiento que se extiende, fiebre o dificultad para caminar. Estos signos pueden indicar una sobreinfección bacteriana. También recomiendo una valoración médica precoz si padeces diabetes, problemas circulatorios, disminución de la sensibilidad en los pies o una enfermedad que afecte a tus defensas. El pie de atleta suele curarse bien, pero el éxito depende tanto del antifúngico como de mantener los pies secos, tratar el calzado y evitar las condiciones que favorecen la reinfección. Espero haberte orientado. Un cordial saludo.

— Alejandro
Salud de la piel

Me han diagnosticado una infección por hongos en la piel. ¿Puedo seguir yendo a la piscina, al mar o al sauna? ¿Es mejor cubrir la lesión con un apósito?

Hola, Javier, Es una duda muy frecuente y me alegra que la plantees, porque unos cuidados adecuados son tan importantes como el propio tratamiento. En general, si tienes una infección por hongos en la piel (micosis cutánea), no recomiendo acudir a saunas o baños de vapor mientras la lesión esté activa. El calor y la humedad crean un ambiente que favorece el crecimiento de los hongos y pueden retrasar la curación. Respecto a la piscina o al mar, no están absolutamente prohibidos, pero es preferible evitarlos hasta que la infección esté claramente controlada, especialmente si la lesión es extensa o se encuentra en zonas de fácil transmisión, como los pies. Además, existe el riesgo de contagiar a otras personas a través de superficies húmedas compartidas, como duchas o vestuarios. Si, por alguna circunstancia, no puedes evitar bañarte, es importante secar muy bien la zona inmediatamente después, aplicar el tratamiento antifúngico según las indicaciones y utilizar siempre una toalla limpia y de uso personal. Otra pregunta muy habitual es si conviene cubrir la lesión con un apósito o un vendaje. En la mayoría de los casos, la respuesta es no. Los hongos proliferan mejor en ambientes cálidos y húmedos, y un apósito oclusivo puede favorecer la maceración de la piel, dificultar la cicatrización e incluso facilitar una sobreinfección bacteriana. Lo ideal es mantener la lesión limpia, seca y al aire siempre que sea posible, utilizar ropa transpirable de algodón y evitar prendas ajustadas si la infección afecta a zonas de roce. También conviene recordar que el tratamiento debe mantenerse el tiempo indicado por el médico, incluso aunque la lesión parezca haber desaparecido, ya que suspenderlo antes de tiempo es una de las causas más frecuentes de recaída. Por último, si observas que la lesión aumenta rápidamente de tamaño, aparece pus, dolor intenso, fiebre o un enrojecimiento importante alrededor de la zona afectada, es recomendable acudir de nuevo a consulta, ya que podría haberse asociado una infección bacteriana que requiera un tratamiento diferente. Con unas buenas medidas de higiene y siguiendo correctamente el tratamiento, la mayoría de las infecciones por hongos se curan sin dejar secuelas. Espero haber resuelto tu duda. Un cordial saludo.

— Javier
Medicina estética

Últimamente oigo hablar mucho de los péptidos inyectables en medicina estética. ¿Qué son exactamente, cómo funcionan y realmente merecen la pena?

Hola, Cristina, Es una excelente pregunta. Los péptidos son uno de los tratamientos que más interés están despertando actualmente en medicina estética y medicina regenerativa, aunque todavía generan muchas dudas. Los péptidos son pequeñas cadenas de aminoácidos, es decir, fragmentos de proteínas que actúan como auténticos «mensajeros biológicos». Su función es enviar señales a las células para estimular determinados procesos naturales del organismo, como la producción de colágeno, la reparación de los tejidos, la regeneración cutánea o la disminución de la inflamación. A diferencia de otros tratamientos que simplemente rellenan o aportan volumen, los péptidos buscan mejorar el funcionamiento de la propia piel, favoreciendo que sea ella misma la que recupere parte de su capacidad de regeneración. En medicina estética utilizamos diferentes tipos de péptidos, ya que no todos tienen la misma función. Algunos están orientados a mejorar la calidad de la piel, otros estimulan la formación de colágeno, algunos ayudan a mejorar la hidratación y la elasticidad y otros forman parte de tratamientos de medicina regenerativa con aplicaciones que van más allá del rejuvenecimiento facial. Los pacientes suelen notar una piel más luminosa, más firme, con mejor textura y una mejor calidad global. Es importante entender que no producen un cambio inmediato, como puede ocurrir con un relleno de ácido hialurónico. Su efecto es progresivo, porque trabajan estimulando los mecanismos naturales de reparación de la piel. Habitualmente recomiendo un protocolo inicial de entre 3 y 4 sesiones, separadas aproximadamente entre dos y cuatro semanas, aunque el número puede variar según la edad, el estado de la piel y los objetivos de cada paciente. Posteriormente, solemos realizar sesiones de mantenimiento cada varios meses para conservar los resultados. En mi práctica clínica, considero que los péptidos representan una herramienta muy interesante, especialmente en pacientes que buscan un rejuvenecimiento natural, sin modificar los rasgos del rostro. Frecuentemente los combino con otros tratamientos, como polinucleótidos, skinboosters, bioestimuladores de colágeno o tecnologías láser, ya que sus efectos suelen ser complementarios. Eso sí, también es importante ser prudentes. En los últimos años han aparecido numerosos productos comercializados bajo el nombre de «péptidos», pero no todos cuentan con el mismo nivel de evidencia científica ni con la misma calidad farmacéutica. Por ello, es fundamental ponerse siempre en manos de un médico con experiencia que utilice productos autorizados y con respaldo científico. Mi filosofía en medicina estética siempre ha sido la misma: no perseguimos transformar un rostro, sino ayudar a que la piel envejezca mejor, manteniendo un aspecto fresco, saludable y natural. En ese contexto, los péptidos son una herramienta muy prometedora y, bien indicados, pueden ofrecer resultados muy satisfactorios. Espero haber resuelto tu duda. Un cordial saludo.

— Cristina
General

Estoy tomando hidrocortisona. ¿Es incompatible con los suplementos nutricionales?

Hola, Javier, En términos generales, la hidrocortisona no es incompatible con la mayoría de los suplementos nutricionales, pero depende mucho del tipo de suplemento que estés tomando y de la dosis de hidrocortisona. Si la hidrocortisona se utiliza durante un periodo corto, como ocurre en algunos tratamientos para alergias o procesos inflamatorios, habitualmente no suele haber problemas con vitaminas o minerales habituales. Sin embargo, cuando el tratamiento con hidrocortisona es prolongado o se administra a dosis elevadas, conviene prestar atención a algunos aspectos. Los corticoides pueden favorecer la pérdida de calcio y vitamina D, aumentar el riesgo de osteoporosis, elevar la glucosa en sangre y modificar los niveles de potasio. En estos casos, el médico puede recomendar suplementos de calcio y vitamina D, siempre de forma individualizada. También es importante tener precaución con algunos productos de origen natural. Por ejemplo, la hierba de San Juan (Hipérico) puede disminuir el efecto de la hidrocortisona, mientras que el regaliz puede potenciar algunos de sus efectos secundarios, como la retención de líquidos o el aumento de la presión arterial. En cuanto a suplementos como el magnesio, los ácidos grasos omega-3, la vitamina B12, el zinc o los probióticos, generalmente pueden utilizarse sin problemas, aunque siempre es recomendable informar al médico de todos los productos que se están tomando. Mi consejo es que no des por hecho que un suplemento es completamente inocuo solo por ser «natural». Algunos pueden interactuar con los medicamentos o modificar su eficacia. Si puedes indicar qué suplemento nutricional deseas tomar, podré orientarte de una forma mucho más específica. Espero haber resuelto tu duda. Un cordial saludo.

— Javier
General

Llevo tres meses tomando hierro, pero sigo sintiéndome muy cansada. ¿Es normal?

Hola, Laura, Sí, puede ocurrir. Aunque muchas personas empiezan a encontrarse mejor pocas semanas después de iniciar el tratamiento con hierro, no siempre el cansancio desaparece de forma inmediata, y en algunos casos puede persistir durante varios meses. Lo primero es comprobar si realmente el tratamiento está siendo eficaz. Para ello, suele ser necesario repetir una analítica y valorar cómo han evolucionado la hemoglobina, la ferritina (las reservas de hierro) y otros parámetros relacionados con el metabolismo del hierro. En ocasiones, la anemia se corrige antes que las reservas de hierro, y por eso el tratamiento suele mantenerse durante varios meses más. También conviene revisar si el hierro se está absorbiendo correctamente. Algunos alimentos o medicamentos, como los lácteos, el calcio, algunos antiácidos o el café y el té, pueden disminuir su absorción si se toman al mismo tiempo. En cambio, tomarlo junto con vitamina C o un zumo de naranja puede favorecerla. Si después de tres meses los análisis han mejorado y, aun así, el cansancio continúa, es importante pensar en otras posibles causas. El cansancio no siempre se debe al hierro. Alteraciones de la tiroides, un déficit de vitamina B12 o vitamina D, problemas del sueño, estrés, ansiedad, depresión, enfermedades inflamatorias o incluso algunas infecciones pueden producir síntomas muy similares. Por eso, si continúas encontrándote igual, mi recomendación es que consultes con tu médico para revisar la evolución del tratamiento y valorar si es necesario ampliar el estudio con una nueva analítica o realizar otras pruebas. Lo más importante es no asumir que todo el cansancio se debe únicamente a la falta de hierro. En la mayoría de los casos, cuando se identifica la causa y se trata adecuadamente, los síntomas mejoran de forma progresiva. Espero haberte orientado. Un cordial saludo.

— Laura
Medicina estética

Tengo 48 años, he fumado durante años, bebo alcohol de forma ocasional y he tomado mucho el sol a lo largo de mi vida. Empiezo a notar más arrugas y una pérdida de calidad en la piel. Estoy un poco perdida con tantos tratamientos: polinucleótidos, exosomas, skinboosters, bioestimuladores… ¿Qué tratamiento me recomendaría y cuántas sesiones suelen ser necesarias?

Hola, Elena, Es una pregunta que recibo con mucha frecuencia en consulta. Hoy en día existen numerosos tratamientos de medicina estética y es normal sentirse confundida. Sin embargo, más que buscar «el mejor tratamiento», lo importante es elegir el tratamiento más adecuado para tu piel. Por lo que me comentas, tienes varios factores que aceleran el envejecimiento cutáneo: la exposición solar acumulada, el tabaco y el propio paso del tiempo. Todo ello favorece la pérdida de colágeno, elastina e hidratación, además de la aparición de arrugas finas, manchas y una textura más irregular. En estos casos, mi filosofía no consiste en empezar rellenando arrugas, sino en recuperar primero la salud y la calidad de la piel. Cuando la piel mejora desde dentro, el resultado es mucho más natural y duradero. Habitualmente planteo el tratamiento en varias fases. La primera consiste en una fase de regeneración, donde podemos combinar tratamientos como los polinucleótidos, los skinboosters o, en determinados casos, los bioestimuladores de colágeno. Cada uno tiene una función diferente y, lejos de competir entre sí, suelen complementarse. Si además existe un daño solar importante, manchas o una textura muy alterada, con frecuencia asocio algún procedimiento de láser fraccionado o tecnologías de rejuvenecimiento para estimular una renovación más profunda de la piel. En la mayoría de los pacientes, suelo recomendar un ciclo inicial de 2 o 3 sesiones, separadas entre tres y cuatro semanas, aunque el número puede variar según el estado de la piel y los objetivos de cada persona. Posteriormente, una vez conseguida la mejoría deseada, es aconsejable realizar sesiones de mantenimiento cada varios meses para conservar los resultados. Quiero hacer una aclaración sobre los exosomas, ya que generan mucho interés. Aunque los resultados iniciales son prometedores, la evidencia científica todavía está evolucionando y actualmente los considero un tratamiento complementario dentro de una estrategia global de regeneración cutánea, no un sustituto de los procedimientos con mayor respaldo científico. Mi recomendación es no elegir un tratamiento porque esté de moda o porque lo hayas visto en redes sociales. Lo más importante es realizar una valoración médica completa de tu piel. No todas las personas envejecen de la misma manera, y dos pacientes de 48 años pueden necesitar tratamientos completamente diferentes. Cuando el plan terapéutico se personaliza correctamente, el objetivo no es cambiar el rostro, sino conseguir una piel más luminosa, más firme, más uniforme y con un aspecto saludable, respetando siempre la expresión y la identidad de cada persona. Espero haberte orientado. Un cordial saludo.

— Elena, 48
salud femenina

Tengo 50 años, llevo un DIU hormonal y estoy siguiendo una terapia hormonal para la menopausia. Desde hace una semana he empezado a tener un pequeño sangrado y estoy muy preocupada. ¿Puede ser un cáncer?

Hola, Julia: Entiendo perfectamente tu preocupación. Es muy frecuente que un sangrado inesperado genere miedo y que lo primero que venga a la mente sea la posibilidad de un cáncer. Sin embargo, quiero transmitirte un mensaje de tranquilidad: la gran mayoría de los sangrados en esta situación no están causados por un cáncer. A los 50 años, durante la perimenopausia o los primeros años de la menopausia, el organismo atraviesa importantes cambios hormonales. Además, el uso de un DIU hormonal junto con una terapia hormonal sustitutiva puede favorecer la aparición de pequeños sangrados o manchados, especialmente durante los primeros meses de tratamiento, tras un cambio de dosis o, incluso, después de un periodo prolongado sin sangrar. Existen muchas causas benignas que pueden explicar este tipo de sangrado, como una adaptación del endometrio al tratamiento hormonal, pequeños pólipos uterinos, un ligero adelgazamiento o engrosamiento del endometrio, o incluso cambios propios de esta etapa de la vida. Eso no significa que deba ignorarse. Todo sangrado después de la menopausia o durante un tratamiento hormonal merece ser estudiado, pero estudiarlo no significa que exista un problema grave. En la mayoría de los casos, una exploración ginecológica y una ecografía transvaginal permiten identificar el origen del sangrado y confirmar que todo está dentro de la normalidad. Solo en determinadas circunstancias el ginecólogo puede considerar necesario realizar alguna prueba adicional, como una biopsia endometrial. Mi consejo es que solicites una cita con tu ginecólogo para que pueda valorarte con tranquilidad. Mientras tanto, intenta no anticipar el peor escenario. En consulta veo con frecuencia este tipo de situaciones y, afortunadamente, la mayoría tienen una explicación completamente benigna. Debes acudir antes si el sangrado es abundante, persiste durante varios días, aparece acompañado de dolor intenso o si presentas mareo o sensación de debilidad. Espero haberte tranquilizado y orientado. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Julia, 50
General

Tengo 20 años y desde hace un año sufro mucho reflujo. He tomado varios tratamientos, pero siempre vuelve. A veces solo noto ardor y otras veces reflujo. Me siento muy triste porque no consigo mejorar. ¿Qué puedo hacer?

Hola, Laura: Antes de nada, quiero decirte que entiendo perfectamente cómo te sientes. Vivir durante tanto tiempo con reflujo puede afectar mucho a la calidad de vida y generar ansiedad o desánimo. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, es posible encontrar la causa y mejorar los síntomas con un enfoque adecuado. Cuando el reflujo persiste a pesar del tratamiento, es importante revisar varios aspectos: confirmar que realmente se trate de una enfermedad por reflujo gastroesofágico, valorar si existe una hernia de hiato, una infección por Helicobacter pylori, alteraciones funcionales del esófago o incluso factores relacionados con el estrés, que pueden aumentar la percepción de los síntomas. También conviene revisar algunos hábitos que influyen mucho en el reflujo: evitar comidas abundantes por la noche, no acostarse hasta pasadas dos o tres horas después de cenar, reducir el consumo de alcohol, tabaco, café, bebidas carbonatadas y alimentos muy grasos o picantes, así como mantener un peso saludable si existe sobrepeso. Si llevas un año con síntomas recurrentes, sería recomendable que un especialista en Aparato Digestivo valorara la necesidad de realizar una gastroscopia o estudios complementarios para llegar a un diagnóstico preciso y adaptar el tratamiento. Lo más importante es que no pierdas la esperanza. Muchas personas con reflujo crónico consiguen controlar sus síntomas cuando se identifica correctamente la causa y se individualiza el tratamiento. Espero haberte orientado y deseo que puedas encontrarte mejor muy pronto. Un cordial saludo.

— Laura, 20
Salud de la piel

¿Cómo es una queratosis actínica y cómo puedo reconocerla? ¿Es peligrosa?

Hola, La queratosis actínica es una lesión muy frecuente causada por el daño solar acumulado a lo largo de los años. Aparece sobre todo en las zonas más expuestas al sol: la cara, la frente, el cuero cabelludo sin pelo, las orejas, el dorso de las manos y los antebrazos. ¿Qué aspecto tiene? Suele ser una zona pequeña, áspera y rugosa al tacto, a menudo más fácil de notar con el dedo que de ver. Puede tener una escama seca o una costra adherida, de color rosado, rojizo, amarillento o del color de la piel. Con frecuencia hay varias lesiones juntas en la misma región, y la piel de alrededor muestra otros signos de daño solar, como manchas o arrugas. A veces pica ligeramente, se descama o sangra con el roce. ¿Por qué es importante? La queratosis actínica se considera una lesión precancerosa. La mayoría no evolucionan, pero una pequeña proporción puede transformarse con el tiempo en un carcinoma de células escamosas. Por eso conviene no ignorarla. Señales que deben hacerte consultar una lesión que crece, se engrosa o se vuelve dura; una lesión que se ulcera, sangra o no termina de curar; una lesión que duele o se vuelve sensible; cualquier cambio rápido de aspecto. ¿Qué debes hacer? Lo más adecuado es una valoración médica presencial. Muchas queratosis actínicas se tratan de forma sencilla y eficaz cuando se diagnostican pronto, y el mismo control permite vigilar el resto de la piel. Y, sobre todo, prevención: fotoprotección diaria, evitar las horas de máxima radiación solar y revisar periódicamente las zonas más expuestas al sol. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

Salud de la piel

¿Qué aspecto tiene un carcinoma basocelular? ¿Cómo se diferencia de un grano o una herida que no cura?

Hola, El carcinoma basocelular es el cáncer de piel más frecuente. Crece de forma lenta y local, y muy rara vez se extiende a otras partes del cuerpo, pero puede dañar los tejidos de alrededor si no se trata. Se relaciona sobre todo con la exposición solar acumulada. ¿Qué aspecto tiene? La forma más típica es una pequeña elevación de aspecto perlado o translúcido, a veces con pequeños vasos sanguíneos visibles en la superficie. También puede presentarse como una herida o llaga que no termina de cicatrizar: sangra con facilidad, forma costra, se cura en parte y vuelve a abrirse. Otras veces es una placa rosada, una zona parecida a una cicatriz sin haber tenido ninguna herida, o una lesión con un borde elevado y un centro hundido. Aparece con más frecuencia en la cara, la nariz, las orejas, el cuello y otras zonas expuestas al sol. ¿Cómo diferenciarlo de un grano o una herida normal? La clave es el tiempo. Un grano o una herida habitual mejora en pocas semanas. Una lesión que no cura en varias semanas, que sangra de forma repetida o que va creciendo lentamente debe ser valorada. Señales que deben hacerte consultar una herida que no cura en más de tres o cuatro semanas; una lesión perlada o brillante que crece poco a poco; sangrado repetido con mínimos roces; una zona parecida a una cicatriz que aparece sin motivo. ¿Qué debes hacer? Ante cualquier lesión de estas características, lo prudente es una valoración médica presencial. El carcinoma basocelular, diagnosticado a tiempo, se trata con muy buenos resultados. No intentes tratarlo por tu cuenta ni esperes a ver si desaparece. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

General

¿Puedo tomar miel o propóleo si soy alérgica al polen?

Hola, Laura: Ser alérgica al polen no significa necesariamente que no puedas consumir miel, pero sí conviene tener cierta precaución. La miel puede contener pequeñas cantidades de polen y otros componentes procedentes de las plantas. La mayoría de las personas con alergia estacional al polen la toleran sin problemas, ya que los pólenes que producen rinitis alérgica suelen ser principalmente los transportados por el aire, como los de gramíneas, árboles o malezas. Sin embargo, se han descrito reacciones alérgicas a la miel, aunque son poco frecuentes. Estas reacciones pueden manifestarse como: • Picor u hormigueo en la boca o en la garganta. • Hinchazón de labios, lengua o cara. • Urticaria. • Dificultad para respirar. • En casos excepcionales, una reacción alérgica grave. Respecto al propóleo, conviene ser todavía más prudente. Es una sustancia elaborada por las abejas a partir de resinas vegetales y puede producir reacciones alérgicas, especialmente dermatitis de contacto, irritación de la boca o reacciones tras su ingestión. El riesgo puede ser mayor en personas sensibles a productos de las abejas, al bálsamo del Perú o a determinadas resinas vegetales. Si ya has consumido miel anteriormente y nunca has presentado síntomas, es probable que puedas seguir tomándola con normalidad. Sin embargo, si nunca la has probado, tienes antecedentes de reacciones alérgicas importantes, asma mal controlada o alergia a productos derivados de las abejas, sería preferible consultarlo con un alergólogo antes de consumir miel o propóleo. No recomiendo hacer una «prueba» en casa tomando una pequeña cantidad si existe la sospecha de alergia. Cuando es necesario confirmar la tolerancia, la valoración debe realizarse de forma individualizada y, en algunos casos, mediante una prueba controlada por un especialista. En resumen: la alergia al polen no obliga automáticamente a evitar la miel, pero el propóleo presenta un mayor potencial alergénico y debe utilizarse con más precaución. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Laura
Cabello

Estoy utilizando finasterida tópica en spray para la caída del cabello y he leído que puede producir cáncer de mama. Me he asustado y he dejado el tratamiento. ¿Existe realmente ese riesgo?

Hola, Ana, Entiendo perfectamente que hayas decidido suspenderlo al leer algo así. La palabra «cáncer» genera inmediatamente preocupación, pero en este caso es importante separar lo que sabemos científicamente de lo que muchas veces se interpreta a partir de información encontrada en Internet. Actualmente no existe evidencia científica que demuestre que utilizar finasterida tópica en el cuero cabelludo provoque cáncer de mama en las mujeres. Eso no significa que debamos afirmar que el riesgo es absolutamente cero, porque los estudios de seguridad a muy largo plazo específicamente en mujeres que utilizan finasterida tópica son todavía limitados. Pero tampoco existe actualmente una base científica para decir a una paciente que utilizar finasterida tópica le va a producir un cáncer de mama. ¿Qué es exactamente la finasterida? La finasterida bloquea una enzima llamada 5-alfa-reductasa, encargada de transformar parte de la testosterona en dihidrotestosterona o DHT. La DHT participa de manera importante en la miniaturización progresiva del folículo piloso que observamos en la alopecia androgenética. Al disminuir la producción de DHT alrededor del folículo, intentamos frenar esa miniaturización y conservar durante más tiempo la capacidad de producir un cabello de mayor calidad. ¿Por qué utilizarla en spray? Precisamente porque buscamos conseguir una concentración suficiente del medicamento en el cuero cabelludo reduciendo, en la medida de lo posible, la exposición del resto del organismo. La finasterida tópica puede absorberse parcialmente y producir cierta disminución de la DHT circulante, por lo que «tópico» no significa que el medicamento permanezca exclusivamente sobre la piel. Sin embargo, con formulaciones adecuadas, la exposición sistémica puede ser considerablemente menor que con el tratamiento oral. Entonces, ¿de dónde viene la preocupación por el cáncer de mama? La relación entre finasterida y cáncer de mama se ha discutido durante años porque la modificación del metabolismo de los andrógenos puede producir cambios hormonales y porque se notificaron algunos casos de cáncer de mama en hombres que utilizaban finasterida oral. Pero una notificación de casos no demuestra por sí misma que el medicamento haya causado esos cánceres. Y, sobre todo, no podemos extrapolar directamente esos casos observados en hombres que tomaban finasterida oral a una mujer que utiliza una formulación tópica sobre el cuero cabelludo. Hasta el momento, no disponemos de evidencia que demuestre un aumento del cáncer de mama en mujeres como consecuencia del uso de finasterida tópica. ¿Debo dejar entonces el tratamiento? No lo suspendería únicamente porque hayas leído en Internet que «la finasterida produce cáncer de mama». Lo que haría sería revisar tu situación individual. Quiero saber tu edad, la concentración que estás utilizando, la cantidad aplicada diariamente, cuánto tiempo llevas utilizándola y si existen antecedentes personales o familiares importantes de cáncer de mama. Si una mujer ha padecido previamente un cáncer de mama hormonodependiente, está recibiendo tratamiento oncológico hormonal o presenta una situación de riesgo particularmente elevada, la decisión merece una valoración individualizada y, cuando corresponda, coordinación con su oncólogo o ginecólogo. No porque sepamos que la finasterida tópica provoque una recurrencia, sino precisamente porque los datos disponibles en estas poblaciones son insuficientes para actuar con ligereza. Hay otra precaución mucho más establecida: el embarazo Este punto sí es fundamental. La finasterida no debe utilizarse durante el embarazo debido a su acción antiandrogénica y al riesgo potencial para el desarrollo de un feto masculino. En una mujer en edad fértil debemos valorar adecuadamente la posibilidad de embarazo y las medidas anticonceptivas necesarias antes de indicar el tratamiento. Además, con las formulaciones tópicas debemos evitar que otras personas —especialmente una mujer embarazada— entren accidentalmente en contacto con el producto mientras todavía está húmedo sobre el cuero cabelludo. Mi recomendación No tengas miedo de un medicamento simplemente por encontrar una asociación alarmante en Internet. Pero tampoco utilices un tratamiento hormonal durante años sin seguimiento médico. La finasterida tópica es una herramienta que puede resultar muy interesante en determinados tipos de alopecia androgenética y permite intentar actuar sobre uno de los mecanismos responsables de la miniaturización folicular. Con la evidencia disponible actualmente, no podemos afirmar que la finasterida tópica aumente el riesgo de cáncer de mama en la mujer. Si el tratamiento estaba funcionando y lo has suspendido únicamente por este temor, hablaría con el médico que te lo prescribió antes de abandonarlo definitivamente. En medicina debemos hacer precisamente esto: valorar el beneficio, conocer los riesgos demostrados, reconocer aquello sobre lo que todavía faltan datos y no convertir una posibilidad teórica en una certeza que la ciencia no ha demostrado.

— Ana
General

Practico deportes de resistencia y siempre me han dicho que necesito consumir muchos hidratos de carbono y geles energéticos. ¿Es realmente necesario? ¿Puede un corredor llegar a desarrollar prediabetes?

Hola, Javier, Esta es una cuestión que me parece especialmente importante porque todavía existe una idea muy extendida en el mundo del deporte: “si hago mucha resistencia, puedo —o debo— consumir grandes cantidades de hidratos de carbono”. Y no es exactamente así. Los hidratos de carbono son un combustible extraordinariamente útil para el ejercicio, especialmente cuando aumenta la intensidad o cuando realizamos esfuerzos prolongados. El glucógeno muscular y hepático desempeña un papel fundamental en el rendimiento. Por tanto, no estoy en contra de los carbohidratos. Estoy en contra de consumirlos sin relación con las necesidades reales del organismo. Un gel energético no es un alimento cotidiano Los geles deportivos están diseñados para proporcionar carbohidratos de rápida absorción durante esfuerzos prolongados. En una maratón, una prueba ciclista de varias horas o determinados entrenamientos de larga duración pueden tener perfectamente sentido. Pero salir a correr 40 o 50 minutos y tomar sistemáticamente geles, bebidas azucaradas y barritas energéticas antes, durante y después del entrenamiento probablemente sea innecesario para la mayoría de las personas. Hay corredores aficionados que terminan consumiendo durante toda la semana cantidades considerables de azúcar simplemente porque consideran que “lo necesitan para entrenar”. Y aquí podemos cometer un error. ¿Un maratoniano puede tener prediabetes? Por supuesto. Ser deportista no proporciona inmunidad metabólica. La actividad física mejora generalmente la sensibilidad a la insulina y constituye una de nuestras mejores herramientas para prevenir la diabetes tipo 2. Sin embargo, una persona puede correr muchos kilómetros y, al mismo tiempo, presentar una alimentación inadecuada, exceso de grasa visceral, predisposición genética, falta de sueño, estrés, consumo de alcohol u otros factores metabólicos. En consulta he visto corredores de larga distancia con glucosa alterada, resistencia a la insulina o prediabetes. Eso no significa que correr haya provocado la prediabetes. Significa que no podemos utilizar el ejercicio como permiso para comer cualquier cosa. El problema no son los carbohidratos, sino el contexto Una persona que entrena intensamente durante dos o tres horas tiene unas necesidades de carbohidratos completamente diferentes de alguien que realiza una carrera suave de 45 minutos. La nutrición deportiva debe adaptarse a: duración del entrenamiento; intensidad; volumen semanal; composición corporal; objetivos deportivos; tolerancia digestiva; salud metabólica; y recuperación entre sesiones. En otras palabras, debemos periodizar también la nutrición, no solamente el entrenamiento. Hay días en los que necesitamos más carbohidratos y otros en los que necesitamos muchos menos. ¿Y los geles durante una maratón? Aquí la situación cambia. Durante esfuerzos prolongados, la ingesta de carbohidratos puede mejorar el rendimiento y retrasar la fatiga. En deportistas entrenados que realizan pruebas largas, las estrategias nutricionales actuales pueden utilizar cantidades importantes de carbohidratos por hora. Pero estas cantidades se utilizan durante una demanda energética extraordinariamente elevada. No debemos extrapolar la nutrición de competición a nuestra alimentación cotidiana. Tomar 60 o 90 gramos de carbohidratos por hora durante una prueba de resistencia puede tener una justificación fisiológica. Tomarlos sentado en casa porque eres corredor, no. ¿Por qué algunos corredores tienen grasa abdominal a pesar de estar delgados? También debemos desmontar otro mito. A veces observamos deportistas de resistencia muy delgados en brazos y piernas pero con cierta adiposidad abdominal. No debemos diagnosticar automáticamente una “hipercortisolemia” ni hablar de síndrome de Cushing simplemente por su aspecto físico. El síndrome de Cushing es una enfermedad endocrinológica específica y requiere un diagnóstico médico y hormonal. El ejercicio intenso aumenta transitoriamente el cortisol, y esto es completamente fisiológico. El cortisol nos ayuda a movilizar energía durante el esfuerzo. El problema puede aparecer cuando combinamos durante mucho tiempo entrenamiento excesivo, recuperación insuficiente, estrés psicológico, falta de sueño y una disponibilidad energética inadecuada. Ese entorno puede perjudicar la recuperación, alterar determinadas funciones hormonales y favorecer pérdida de masa muscular. Pero es muy diferente de afirmar que correr provoca un síndrome de Cushing. El músculo sigue siendo fundamental Una persona puede pesar poco y, sin embargo, tener una composición corporal metabólicamente mejorable. Por eso insisto mucho con mis pacientes deportistas en que no miren únicamente el peso. Me interesa conocer: ¿Cuánto músculo tienes? ¿Cuánta grasa visceral? ¿Cómo está tu glucosa? ¿Tu hemoglobina glicosilada? ¿Tus triglicéridos? ¿Cómo duermes? ¿Cómo recuperas? Para mí, un corredor metabólicamente sano no es simplemente alguien capaz de completar una maratón. Es alguien que además conserva una buena masa muscular, tiene una alimentación adecuada, descansa correctamente y mantiene buenos parámetros metabólicos. Entonces, ¿hay que reducir los carbohidratos? No necesariamente. Hay que utilizarlos inteligentemente. Los carbohidratos deben adaptarse al entrenamiento, no convertirse en una obligación permanente por el simple hecho de practicar deporte de resistencia. En las comidas habituales prefiero priorizar alimentos reales y nutricionalmente completos, y reservar los productos deportivos de rápida absorción para aquellas situaciones en las que realmente aportan una ventaja. Y si eres corredor habitual, especialmente a partir de los 40-50 años, considero muy razonable controlar periódicamente glucemia, hemoglobina glicosilada, perfil lipídico y otros marcadores metabólicos según los antecedentes personales. Porque podemos correr una maratón y tener una alteración metabólica. Una cosa no excluye la otra. El ejercicio es medicina, pero la nutrición también lo es. Y hacer mucho deporte no compensa indefinidamente una estrategia nutricional equivocada. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Javier
General

¿Correr es realmente bueno para la salud o puede terminar siendo perjudicial?

Hola, Alejandro, Esta pregunta me la hicieron recientemente y me pareció especialmente interesante porque la respuesta no es simplemente sí o no. Correr puede ser una extraordinaria herramienta para mejorar nuestra salud y nuestra longevidad. Pero, como ocurre con muchas cosas en medicina, la dosis, la intensidad, la recuperación y el contexto importan tanto como la actividad en sí. Después de revisar la literatura científica, mi conclusión es bastante clara: para la mayoría de las personas, correr de forma adecuada aporta muchos más beneficios que riesgos. El problema suele aparecer cuando corremos demasiado, demasiado rápido o sin haber preparado previamente al organismo. Un potente estímulo metabólico Correr aumenta considerablemente el gasto energético y puede contribuir a mantener un peso saludable, reducir la grasa visceral y mejorar la sensibilidad a la insulina y el control metabólico. Pero sus beneficios van mucho más allá de quemar calorías. La carrera constituye un importante estímulo para nuestro sistema cardiovascular. Con un entrenamiento adecuado puede aumentar la capacidad cardiorrespiratoria y el VO₂ máx., mejorar la función cardiovascular y favorecer una utilización más eficiente del oxígeno. Y esto tiene especial relevancia porque una buena capacidad cardiorrespiratoria se asocia de forma consistente con menor riesgo de enfermedad cardiovascular y mortalidad. También entrenamos nuestro cerebro Muchas personas conocen esa sensación de bienestar después de correr que denominamos runner's high. El ejercicio produce cambios en diferentes sistemas de neurotransmisión y neuromodulación relacionados con las endorfinas, los endocannabinoides, la dopamina y la serotonina. Además, el ejercicio físico se relaciona con modificaciones del BDNF (Brain-Derived Neurotrophic Factor), una proteína implicada en la plasticidad neuronal, el aprendizaje y la memoria. Por eso correr regularmente puede contribuir a disminuir el estrés, mejorar el estado de ánimo, favorecer el sueño y formar parte de una estrategia preventiva frente al deterioro cognitivo y determinados trastornos depresivos. El ejercicio como hormesis Hay otro concepto que considero especialmente interesante: la hormesis. Cuando corremos sometemos temporalmente al organismo a un estrés fisiológico: aumenta la demanda energética, trabajan las mitocondrias, se modifica el consumo de oxígeno y nuestros sistemas cardiovascular, muscular y nervioso deben adaptarse. Cuando ese estímulo es adecuado y posteriormente permitimos que exista recuperación, el organismo responde adaptándose. En cierta manera, entrenar consiste en aplicar una pequeña dosis de estrés para conseguir posteriormente una adaptación positiva. El problema aparece cuando acumulamos estímulo tras estímulo y eliminamos la recuperación. Entonces dejamos de adaptarnos y simplemente acumulamos fatiga. ¿Dónde empiezan los problemas? En mi opinión, muchas veces el problema no es correr; el problema es cómo corremos. Demasiado rápido. Demasiado fuerte. Demasiados kilómetros. Y demasiado pronto. Una persona sedentaria no debería pasar en pocas semanas a correr grandes distancias simplemente porque cardiovascularmente siente que puede hacerlo. El corazón puede adaptarse antes que los tendones, los huesos y determinadas estructuras musculoesqueléticas. Por eso una progresión inadecuada de la carga puede favorecer tendinopatías, dolor femoropatelar, fascitis plantar, periostitis o fracturas por estrés, entre otras lesiones. No todas las carreras tienen que terminar agotándonos Existe todavía una cultura del “no pain, no gain” que considero bastante equivocada. Un buen entrenamiento no es aquel en el que terminas destruido todos los días. Gran parte del entrenamiento de resistencia puede realizarse a intensidades bajas o moderadas, reservando las sesiones realmente intensas para momentos concretos de la planificación. Entrenar continuamente a intensidades relativamente elevadas, sin descanso suficiente y con una ingesta energética inadecuada, puede aumentar la fatiga, perjudicar la recuperación y disminuir el rendimiento. El cortisol aumenta de forma fisiológica durante el ejercicio, y eso no es algo malo: forma parte de nuestra respuesta normal al esfuerzo. El problema es un contexto de estrés fisiológico crónico, recuperación insuficiente y baja disponibilidad energética. Por eso no debemos interpretar automáticamente determinados cambios corporales de los corredores como consecuencia de “tener el cortisol alto”. La fisiología es bastante más compleja. Correr no sustituye al entrenamiento de fuerza Este es probablemente uno de los mensajes que más me interesa transmitir. Si quieres envejecer bien, no deberías limitar tu actividad física únicamente al ejercicio cardiovascular. Necesitamos conservar músculo. La masa muscular participa en la movilidad, el metabolismo de la glucosa, la estabilidad, la prevención de caídas y nuestra autonomía futura. Correr proporciona estímulo muscular, especialmente en las extremidades inferiores, pero no sustituye a un programa completo de entrenamiento de fuerza. Con el paso de los años esto adquiere todavía mayor importancia. Por eso, si tuviera que diseñar una estrategia de longevidad, combinaría ejercicio cardiovascular + entrenamiento de fuerza + movilidad + recuperación adecuada. También debemos asegurar suficiente energía y proteínas en la alimentación, especialmente cuando el volumen de entrenamiento es elevado. ¿Y las zapatillas? Aquí también debemos evitar afirmaciones demasiado absolutas. Existe mucho debate sobre zapatillas minimalistas, maximalistas, drop, amortiguación y técnica de carrera. No tenemos evidencia suficiente para afirmar que una zapatilla muy amortiguada sea necesariamente mala ni que correr descalzo sea mejor para todo el mundo. Lo importante es la biomecánica individual, la adaptación progresiva, la fuerza del pie y de toda la cadena muscular, la carga de entrenamiento y utilizar un calzado con el que la persona pueda correr cómodamente. Cambiar bruscamente de tipo de zapatilla o de técnica también puede provocar lesiones. Entonces, doctor, ¿recomienda correr? Sí. Para una persona sin contraindicaciones médicas, recomiendo absolutamente la actividad cardiovascular y correr puede ser una magnífica forma de realizarla. Es accesible, relativamente económica, autónoma y extraordinariamente fácil de adaptar al nivel de cada persona. Pero no recomiendo convertir cada salida en una competición contra nosotros mismos. Correr más kilómetros no significa automáticamente estar más sano. Correr más rápido tampoco. Mi enfoque sería mucho más sencillo: correr lo suficiente para estimular al organismo, recuperar lo suficiente para permitirle adaptarse y entrenar fuerza para conservar músculo y funcionalidad. Y escuchar al cuerpo. Si cada semana estás más cansado, duermes peor, tu rendimiento disminuye, aparecen lesiones repetitivas, pierdes fuerza o empiezas a entrenar por obligación en lugar de disfrutarlo, probablemente tu organismo te está diciendo que la relación entre entrenamiento y recuperación necesita ser revisada. La verdadera finalidad del ejercicio no debería ser terminar exhaustos. Debería ser construir un organismo metabólicamente más sano, cardiovascularmente más eficiente, muscularmente más fuerte y funcional durante el mayor número posible de años. Eso, para mí, es entrenar para la salud y para la longevidad. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Alejandro
salud femenina

Tengo 23 años y desde que empecé a tomar espironolactona no me ha venido la regla. Llevo aproximadamente un mes de retraso. ¿Puede deberse al tratamiento? ¿Debo preocuparme?

Hola, Lucía, Sí, la espironolactona puede producir alteraciones del ciclo menstrual, por lo que lo que estás observando puede estar relacionado con el tratamiento. Aunque inicialmente la espironolactona es un medicamento diurético, también tiene una importante acción antiandrogénica. Por este motivo la utilizamos con bastante frecuencia en mujeres jóvenes para tratar problemas como el acné hormonal, el exceso de producción sebácea o determinados casos de hirsutismo. Precisamente por esta acción hormonal, algunas mujeres pueden presentar cambios en su ciclo menstrual: reglas que se adelantan o se retrasan, pequeños sangrados entre menstruaciones, ciclos irregulares y, ocasionalmente, ausencia temporal de la menstruación. Este efecto puede depender también de la dosis utilizada y suele ser más frecuente con dosis más elevadas. Por tanto, si tu menstruación ha desaparecido después de comenzar el tratamiento, la espironolactona es una posible explicación y no significa necesariamente que exista un problema importante. Sin embargo, hay algo que siempre debemos comprobar primero. Si existe posibilidad de embarazo, hazte una prueba En una mujer de 23 años con un retraso menstrual de un mes, independientemente de que esté tomando espironolactona, lo primero es descartar un embarazo si ha existido cualquier posibilidad. Esto es especialmente importante porque la espironolactona no debe utilizarse durante el embarazo debido a sus efectos antiandrogénicos. Si la prueba es negativa y anteriormente tus ciclos eran regulares, podemos observar la evolución y valorar si la alteración coincide claramente con el inicio o con un aumento de la dosis del tratamiento. ¿Volverá mi menstruación a la normalidad? En muchas pacientes, las alteraciones menstruales asociadas a la espironolactona son reversibles y pueden mejorar con el tiempo, con un ajuste de la dosis o, si fuera necesario, modificando el tratamiento. Pero no recomiendo simplemente esperar indefinidamente pensando que todo se debe al medicamento. Si la ausencia de menstruación continúa, si se repite durante varios ciclos o si aparecen otros síntomas, debemos valorar también otras causas de amenorrea: alteraciones tiroideas, síndrome de ovario poliquístico, cambios importantes de peso, ejercicio físico excesivo, estrés, elevación de prolactina u otras alteraciones hormonales. ¿Debo dejar la espironolactona? No necesariamente. Si el tratamiento está funcionando y no existen otros efectos secundarios, un retraso menstrual aislado no obliga automáticamente a suspenderlo. Lo adecuado es revisar la dosis, el motivo por el que estás tomando la espironolactona, tus antecedentes y cómo eran tus ciclos antes de comenzar. Dependiendo de cada paciente, podemos mantener el tratamiento, ajustar la dosis o valorar otras estrategias. En algunas mujeres que además necesitan anticoncepción, determinados anticonceptivos hormonales pueden ayudar a regular el ciclo, pero esta decisión debe individualizarse y no se indican simplemente para corregir una regla irregular. Por tanto, mi recomendación sería sencilla: hazte una prueba de embarazo si existe cualquier posibilidad y, si es negativa, coméntalo con el médico que te ha prescrito la espironolactona para realizar un seguimiento. No te alarmes por un único mes de retraso, porque las alteraciones menstruales son un efecto conocido de este medicamento, pero tampoco debemos atribuir automáticamente cualquier ausencia de menstruación a la espironolactona sin descartar primero otras causas. Un cordial saludo, Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

— Lucía, 23
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