Salud de la piel

Tengo pie de atleta y la zona parece estar cada vez más irritada. ¿Qué tratamiento debo seguir? ¿Puedo ir a la piscina, a la playa, hacer deporte o continuar corriendo?

Respondido por Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera · Alejandro

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Hola, Alejandro,

El pie de atleta, cuyo nombre médico es tinea pedis, es una infección superficial de la piel causada por hongos. Suele aparecer entre los dedos, aunque también puede afectar a la planta y a los laterales del pie.

Puede producir picor, descamación, grietas, mal olor, pequeñas vesículas o una piel blanquecina y reblandecida entre los dedos. Cuando la piel está muy macerada, agrietada o dolorosa, puede añadirse una infección bacteriana, por lo que no debemos considerarlo únicamente un problema estético.

El tratamiento habitual consiste en aplicar un antifúngico tópico sobre la piel limpia y completamente seca. Dependiendo del principio activo, puede utilizarse durante una o varias semanas. Es fundamental respetar la frecuencia y la duración indicadas, cubriendo no solo la zona visible, sino también un pequeño margen de piel alrededor.

Aunque la lesión empiece a mejorar rápidamente, no conviene interrumpir el tratamiento antes de tiempo. Una suspensión demasiado precoz puede dejar hongos activos y favorecer que la infección reaparezca. Los corticoides tópicos utilizados solos tampoco son adecuados, ya que pueden disimular temporalmente los síntomas mientras la infección continúa extendiéndose.

Cuando el pie de atleta es muy extenso, recurrente, afecta también a las uñas o no mejora con un tratamiento correctamente realizado, puede ser necesario confirmar el diagnóstico mediante una muestra de la piel y valorar un antifúngico por vía oral. Este tratamiento debe ser prescrito y controlado por un médico.

Sin embargo, la medicación por sí sola no suele ser suficiente. Para curar bien el pie de atleta y evitar que vuelva, es imprescindible controlar la humedad y seguir una serie de medidas diarias.

Mantener los pies secos

Lava los pies una vez al día con agua y un producto suave. Después, sécalos cuidadosamente, especialmente entre los dedos. No basta con secar únicamente la planta del pie.

Utiliza una toalla personal y no la compartas. Después de secar la zona infectada, lávate las manos para evitar extender el hongo a otras partes del cuerpo.

Cambiar los calcetines y el calzado

Cambia los calcetines al menos una vez al día y siempre que estén húmedos por el sudor. Si realizas ejercicio y sudas mucho, puede ser necesario cambiarlos inmediatamente después.

Escoge calcetines transpirables o diseñados para evacuar la humedad. Evita mantener durante horas unos calcetines mojados.

Alterna el calzado y deja que los zapatos se sequen y ventilen completamente antes de volver a utilizarlos. Durante el tratamiento, puede ser útil emplear un polvo o aerosol antifúngico específico para el interior del calzado, siguiendo las instrucciones del producto.

Siempre que sea posible, evita temporalmente los zapatos muy cerrados, ajustados o poco transpirables.

¿Puedo correr o hacer deporte?

No es obligatorio dejar de hacer ejercicio, pero debes evitar que el pie permanezca húmedo durante mucho tiempo. La combinación de sudor, calor, roce y calzado cerrado crea un ambiente favorable para que la infección persista.

Si corres o entrenas, utiliza calcetines limpios y transpirables, cámbialos al terminar, dúchate y seca muy bien los pies. No permanezcas después con las zapatillas y los calcetines sudados.

Si existen grietas dolorosas, ampollas, erosiones o una inflamación importante, puede ser conveniente reducir temporalmente la actividad hasta que la piel empiece a recuperarse, ya que el roce puede empeorar las lesiones.

¿Puedo ir a la piscina?

Mientras la infección esté activa, lo más prudente es evitar temporalmente la piscina, especialmente si tienes la piel abierta, macerada o muy inflamada.

El problema no es únicamente el agua. Los vestuarios, las duchas y los bordes de las piscinas son superficies húmedas donde los hongos pueden transmitirse con facilidad. Caminar descalzo también puede favorecer una nueva exposición y el contagio a otras personas.

Si acudes, utiliza siempre chanclas, no compartas toallas ni calzado y seca completamente los pies al salir. No permanezcas con el bañador, los calcetines o el calzado mojados.

¿Y bañarme en el mar?

El agua del mar no cura el pie de atleta. Aunque bañarse puntualmente no suele representar un peligro importante, mantener el pie húmedo o caminar descalzo en duchas, pasarelas y zonas comunes puede retrasar la recuperación o favorecer una nueva contaminación.

Si te bañas, seca bien los pies inmediatamente después y evita cubrirlos durante horas con un calzado cerrado mientras todavía estén húmedos.

¿Puedo ir al sauna o al baño de vapor?

No lo recomiendo mientras la infección esté activa. El calor y la humedad favorecen la maceración de la piel y crean unas condiciones ideales para la persistencia de los hongos.

¿Debo cubrir la lesión con un apósito?

En general, no conviene cubrir el pie de atleta con un apósito oclusivo. Al impedir la ventilación, puede acumularse humedad, producirse maceración y empeorar la infección.

Si existe una grieta que necesita protección frente al roce, debe emplearse un apósito adecuado y transpirable durante el menor tiempo posible, siguiendo la recomendación de un profesional sanitario.

Evitar que el hongo se extienda

No rasques las lesiones. El hongo puede pasar de los pies a las uñas, las ingles, las manos u otras zonas del cuerpo.

No compartas toallas, calcetines, zapatos, cortaúñas ni utensilios de pedicura. Lava regularmente las toallas, los calcetines y las alfombrillas del baño.

Revisa también las uñas. Si están amarillentas, engrosadas, quebradizas o despegadas, puede existir una infección ungueal asociada que actúe como reservorio y provoque recaídas continuas.

Debes solicitar una nueva valoración médica si no observas una mejoría clara después de completar correctamente el tratamiento, si la infección reaparece con frecuencia o si afecta a una zona muy extensa.

Consulta con mayor rapidez si aparece dolor creciente, calor, inflamación, pus, mal olor intenso, enrojecimiento que se extiende, fiebre o dificultad para caminar. Estos signos pueden indicar una sobreinfección bacteriana.

También recomiendo una valoración médica precoz si padeces diabetes, problemas circulatorios, disminución de la sensibilidad en los pies o una enfermedad que afecte a tus defensas.

El pie de atleta suele curarse bien, pero el éxito depende tanto del antifúngico como de mantener los pies secos, tratar el calzado y evitar las condiciones que favorecen la reinfección.

Espero haberte orientado. Un cordial saludo.

Pie de atleta (tinea pedis): descamación, enrojecimiento y grietas, típicamente entre los dedos.
Pie de atleta (tinea pedis): descamación, enrojecimiento y grietas, típicamente entre los dedos. Imagen ilustrativa de un caso típico. No corresponde a un paciente de la clínica.Ewelina st · CC BY-SA 4.0

Respuesta con fines informativos, validada médicamente. No sustituye una consulta médica presencial ni un diagnóstico individualizado.

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