Micosis cutáneas (hongos en la piel)
Reconocer, tratar y prevenir los hongos de la piel

Las micosis cutáneas son infecciones por hongos muy frecuentes y, en general, benignas. Descubra cómo reconocerlas, en qué consiste el tratamiento con antifúngicos, qué cuidados seguir (piscina, mar, sauna, apósitos) y cómo prevenir las recaídas.
¿Qué son las micosis cutáneas?
Las micosis cutáneas son infecciones de la piel, las uñas o el cabello producidas por hongos. Son muy frecuentes, generalmente benignas y, en la mayoría de los casos, se curan por completo con el tratamiento adecuado.
Los hongos que afectan a la piel pertenecen sobre todo a tres grupos: los dermatofitos (responsables de las llamadas «tiñas»), las levaduras del género Candida y el hongo Malassezia, que causa la pitiriasis versicolor.
Estos hongos crecen especialmente bien en ambientes cálidos y húmedos, por lo que las zonas de sudoración y roce (pies, pliegues e ingles) son las más afectadas.
Los tipos más frecuentes
Pie de atleta (tiña del pie). Descamación, grietas y picor entre los dedos de los pies. Es la micosis más común.
Tiña del cuerpo. Manchas redondeadas y rojizas, con el borde más marcado y descamativo y el centro más claro, que se extienden lentamente.
Tiña inguinal. Enrojecimiento y picor en las ingles, frecuente en personas que sudan mucho o practican deporte.
Onicomicosis (hongos en las uñas). La uña se engrosa, cambia de color (amarillenta o blanquecina) y se vuelve quebradiza. Es más frecuente en las uñas de los pies.
Candidiasis cutánea. Aparece en los pliegues húmedos (debajo del pecho, axilas, ingles, comisuras de la boca) como enrojecimiento con pequeñas lesiones alrededor.
Pitiriasis versicolor. Manchas claras u oscuras, sobre todo en la espalda y el pecho, que se hacen más visibles con el bronceado.
¿Cómo reconocerlas?
Aunque cada tipo tiene rasgos propios, hay signos que deben hacer pensar en una micosis:
- picor persistente en una zona concreta;
- descamación o piel que «se pela»;
- manchas rojizas de borde bien delimitado que crecen poco a poco;
- grietas entre los dedos de los pies;
- uñas engrosadas, amarillentas o quebradizas;
- manchas claras u oscuras que no desaparecen con la hidratación.
El picor y la descamación son los síntomas más habituales, aunque algunas micosis, como la pitiriasis versicolor, apenas producen molestias.
¿Cómo se contagian? Factores de riesgo
Muchos hongos se transmiten por contacto directo con personas o animales infectados, o de forma indirecta a través de superficies húmedas compartidas, como suelos de piscinas, vestuarios, duchas o toallas.
Favorecen su aparición:
- el calor y la humedad (sudoración, calzado cerrado);
- caminar descalzo en zonas comunes húmedas;
- compartir toallas, calzado o material deportivo;
- la diabetes y otras situaciones que bajan las defensas;
- el uso prolongado de antibióticos o corticoides;
- llevar ropa ajustada o poco transpirable.
¿Cómo se diagnostican?
En muchos casos, el médico puede reconocer una micosis mediante la exploración clínica de la piel y de las uñas.
Cuando existen dudas, o antes de iniciar un tratamiento oral prolongado, puede tomarse una pequeña muestra (raspado de la piel o de la uña) para examinarla al microscopio o realizar un cultivo. Estas pruebas confirman la presencia del hongo e identifican el tipo, lo que ayuda a elegir el tratamiento más adecuado.
¿Cuál es el tratamiento?
El tratamiento depende del tipo de micosis, de su extensión y de la zona afectada.
Antifúngicos tópicos. Cremas, geles, polvos o soluciones que se aplican directamente sobre la piel. Son el tratamiento de elección en las micosis localizadas y poco extensas.
Antifúngicos orales. Se reservan para las formas más extensas o resistentes, o que afectan a las uñas y al cuero cabelludo. Requieren prescripción médica y, en algunos casos, controles analíticos.
Un punto fundamental es mantener el tratamiento durante todo el tiempo indicado, incluso aunque las lesiones parezcan haber desaparecido. Suspenderlo antes de tiempo es una de las causas más frecuentes de recaída. En las uñas, la curación puede tardar varios meses, porque debe crecer una uña nueva y sana.
Cuidados durante el tratamiento (piscina, mar, sauna, apósitos)
Durante una micosis activa conviene extremar la higiene y evitar los ambientes que favorecen a los hongos:
- evite las saunas y los baños de vapor mientras la lesión esté activa;
- sea prudente con la piscina y el mar hasta que la infección esté controlada, sobre todo si la lesión es extensa o está en los pies;
- si se baña, seque muy bien la zona justo después y utilice siempre una toalla limpia y de uso personal;
- en general, no cubra la lesión con apósitos oclusivos: la humedad que retienen favorece a los hongos y puede facilitar una sobreinfección. Es mejor mantener la piel limpia, seca y al aire siempre que sea posible.
Puede consultar más detalles en nuestra sección «El médico responde», donde el Doctor Vallecillo aborda específicamente estas dudas.
¿Qué debo evitar?
- rascarse las lesiones, ya que facilita la extensión y la sobreinfección;
- compartir toallas, calzado, calcetines o material de manicura;
- usar ropa y calzado ajustados o poco transpirables;
- aplicar corticoides por su cuenta: pueden enmascarar la micosis y empeorarla;
- interrumpir el tratamiento antes de tiempo.
¿Cómo prevenir las micosis?
- secarse bien la piel, sobre todo entre los dedos de los pies y en los pliegues;
- usar calzado transpirable y calcetines de algodón, y cambiarlos si se humedecen;
- utilizar chanclas en piscinas, vestuarios y duchas comunes;
- no compartir toallas ni calzado;
- mantener las uñas cortas y limpias;
- controlar bien enfermedades como la diabetes.
¿Cuándo consultar?
Es recomendable acudir a consulta si:
- las lesiones no mejoran tras dos o tres semanas de tratamiento;
- se extienden con rapidez o son muy molestas;
- afectan a las uñas o al cuero cabelludo;
- aparecen pus, dolor intenso, fiebre o un enrojecimiento importante alrededor (posible sobreinfección bacteriana);
- las micosis reaparecen con frecuencia;
- tiene diabetes o defensas bajas.
Los puntos esenciales que debe recordar
- Las micosis cutáneas son infecciones frecuentes por hongos, casi siempre benignas y curables.
- El picor, la descamación y las manchas de borde marcado son sus signos más típicos.
- El calor, la humedad y las superficies compartidas favorecen el contagio.
- El tratamiento debe completarse durante todo el tiempo indicado para evitar recaídas.
- Mantener la piel limpia, seca y al aire ayuda a curar; los apósitos oclusivos no están recomendados.
Ante lesiones persistentes, uñas afectadas o micosis que reaparecen, es aconsejable la valoración de un médico especialista en piel, que confirmará el diagnóstico y establecerá el tratamiento más adecuado.
Preguntas frecuentes
¿Las micosis se curan del todo?
Sí. La mayoría se curan por completo con el tratamiento adecuado, aunque las de las uñas pueden tardar varios meses.
¿Puedo ir a la piscina si tengo hongos?
Es preferible evitarla hasta que la infección esté controlada, sobre todo si la lesión es extensa o está en los pies, por el riesgo de contagio. Si se baña, seque muy bien la zona después.
¿Es mejor tapar la lesión?
No. Los apósitos oclusivos retienen humedad y favorecen a los hongos. Es mejor mantener la piel limpia, seca y al aire.
¿Por qué me vuelven a salir?
Las recaídas suelen deberse a interrumpir el tratamiento antes de tiempo, a la reexposición (calzado, humedad) o a factores personales como la diabetes.
¿Son contagiosas?
Muchas sí, por contacto directo o a través de superficies húmedas compartidas como duchas, vestuarios o toallas.
¿Necesita orientación personalizada?
Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.
Solicitar una consulta












