¿Hay hongos en tu nariz? El micobioma nasal y su curiosa relación con el asma y la alergia

Por qué te hablo de esto
Todos hemos oído hablar de la microbiota intestinal, esa comunidad de bacterias del intestino que se ha vuelto casi famosa. Pero hay un vecindario mucho menos conocido y no menos fascinante: el conjunto de hongos que habitan en las paredes de nuestra nariz. Los científicos lo llaman micobioma nasal.
Soy el Dr. Florian Vallecillo, y hoy quiero explicarte un hallazgo que me parece muy interesante: las personas con asma o rinitis alérgica tienen en la nariz una población de hongos bastante más diversa que las personas sanas. ¿Qué significa esto? ¿Los hongos causan la alergia, o simplemente acompañan a la enfermedad? Vamos a verlo con calma y sin exageraciones.
Qué es el micobioma nasal (y por qué apenas lo conocíamos)
Nuestra nariz no es un tubo estéril. En sus paredes conviven, de forma natural, microorganismos: bacterias, virus y también hongos. A ese conjunto de hongos lo llamamos micobioma nasal. La palabra viene del griego «mykes», hongo, y «bios», vida.
Durante años, casi toda la investigación se centró en las bacterias. De los hongos que tapizan las vías respiratorias altas y de su posible relación con las enfermedades alérgicas sabíamos muy poco. Y sin embargo, la nariz es la primera puerta de entrada del aire —y de todo lo que flota en él: polen, ácaros, esporas de hongos—, así que tiene todo el sentido preguntarse qué papel juegan esos hongos en las alergias respiratorias.
El estudio: más de 300 narices analizadas
Un equipo de la Universidad de Oporto (Portugal) se propuso responder a esa pregunta. Recogieron muestras del micobioma nasal de más de 300 participantes, niños y jóvenes adultos, con un sencillo escobillón nasal. Aproximadamente la mitad tenía asma, rinitis alérgica o, en la mayoría de los casos, ambas cosas. La otra mitad eran personas sanas que servían de grupo de comparación. El trabajo se publicó en la revista científica Frontiers in Microbiology.
Los investigadores no buscaron directamente cada especie de hongo, sino sus «huellas»: unas moléculas llamadas purinas, esenciales en la actividad de los hongos (les sirven para recibir señales, obtener energía y fabricar su ADN). Analizando esas huellas pudieron reconstruir qué hongos estaban presentes y cómo de activos eran.
El hallazgo: más diversidad de hongos en quien tiene alergia o asma
El resultado principal es llamativo. El micobioma nasal está compuesto sobre todo por dos grandes grupos de hongos y por catorce géneros distintos. Pues bien: el 71 % de esos géneros aparecía con una frecuencia significativamente mayor en las personas con rinitis alérgica y asma que en las sanas.
Entre esos hongos más frecuentes había nombres conocidos en medicina —como Penicillium, Aspergillus, Candida o Malassezia—, géneros reconocidos por su capacidad de actuar como alérgenos o como oportunistas (es decir, que pueden aprovechar una situación de debilidad para causar problemas). No solo había más variedad: la composición, la estructura e incluso las funciones metabólicas de esa comunidad de hongos eran distintas en los pacientes.
Dicho de forma sencilla: la nariz de una persona con alergia respiratoria alberga un «ecosistema» fúngico diferente, y más diverso, que el de una persona sana.
Lo más importante: asociación no es lo mismo que causa
Aquí es donde te pido, como siempre, un poco de prudencia. Que dos cosas aparezcan juntas no significa que una provoque la otra. Este estudio fotografía la situación en un momento concreto: nos dice que los hongos y la alergia coinciden, pero no puede decirnos quién empezó primero.
Caben, al menos, dos explicaciones. Puede que esos hongos alteren el ambiente inmunitario de la nariz y contribuyan a la inflamación alérgica. O puede que sea al revés: que una nariz ya inflamada y alérgica se convierta en un terreno más acogedor para que proliferen más hongos. Con una sola foto no se distingue la causa de la consecuencia. Para eso harían falta estudios que sigan a las mismas personas a lo largo del tiempo.
Por qué esto encaja con lo que sabemos del asma alérgica
Que los hongos entren en la ecuación no es descabellado. El asma es una enfermedad en la que las vías respiratorias se inflaman y se estrechan, y en una buena parte de los casos esa inflamación es de origen alérgico: en los adultos, aproximadamente en la mitad; en los niños, en la mayoría. Con frecuencia el asma y la rinitis alérgica van de la mano.
En esa inflamación participan unas células defensivas llamadas eosinófilos, que se activan ante alérgenos como el polen, los ácaros, el humo o la contaminación —y también, precisamente, ante ciertos hongos—. Que el mapa de hongos de la nariz sea distinto en quien tiene alergia añade una pieza más a un rompecabezas que todavía estamos montando.
¿Sirve esto para tratar o diagnosticar mejor la alergia?
Todavía no. Es una línea de investigación prometedora, no una prueba que puedas pedir en la consulta ni un tratamiento disponible. Los propios autores lo dicen con claridad: si futuros estudios confirman esta relación y logran identificar cómo influyen esos hongos en el sistema inmunitario, el micobioma nasal podría llegar a ser, algún día, una diana para el diagnóstico o el tratamiento. Pero ese «algún día» exige, antes, mucha más ciencia.
Mientras tanto, el manejo del asma y de la rinitis alérgica sigue basándose en lo que ya sabemos que funciona: identificar y reducir la exposición a los alérgenos, controlar la inflamación con los tratamientos indicados y hacer un seguimiento médico adecuado.
¿Cuándo conviene consultar?
Conviene consultar si tienes síntomas nasales persistentes —congestión, estornudos, picor o goteo que no ceden—, si aparecen síntomas de asma (tos, pitidos al respirar, sensación de falta de aire u opresión en el pecho), o si una alergia ya conocida empeora o deja de responder a tu tratamiento habitual. En los niños, cualquier dificultad respiratoria repetida merece una valoración.
Soy el Dr. Florian Vallecillo, y como siempre prefiero explicarte el porqué. Este estudio no cambia hoy tu tratamiento, pero sí abre una ventana fascinante: la de una nariz entendida no como un simple conducto, sino como un pequeño ecosistema vivo cuyo equilibrio quizá tenga más que ver con nuestras alergias de lo que imaginábamos.
Lo que debes recordar
- —El micobioma nasal es el conjunto de hongos que viven de forma natural en las paredes de la nariz; hasta hace poco se había estudiado muy poco frente a las bacterias.
- —Un estudio de la Universidad de Oporto (Frontiers in Microbiology, 2024) analizó el micobioma nasal de más de 300 niños y jóvenes, sanos o con asma y rinitis alérgica.
- —Las personas con alergia respiratoria tenían un micobioma nasal más diverso: el 71 % de los géneros de hongos era más frecuente que en las personas sanas.
- —Entre los hongos más frecuentes figuraban géneros alérgenos u oportunistas conocidos, como Penicillium, Aspergillus, Candida o Malassezia.
- —Es una asociación, no una causa: el estudio no puede decir si los hongos favorecen la alergia o si una nariz ya alérgica facilita su proliferación.
- —De momento no cambia el diagnóstico ni el tratamiento; el manejo del asma y la rinitis alérgica sigue basándose en evitar alérgenos, controlar la inflamación y el seguimiento médico.
Fuentes

Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera
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Contenido informativo y de divulgación, redactado y revisado por el Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera. No sustituye una consulta médica presencial ni un diagnóstico individualizado.

