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Signo de Leser-Trélat: cuando la piel puede avisarnos de un problema interno

Redactado y revisado por Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera· Publicado: 8 de septiembre de 2026· Última revisión médica: 8 de septiembre de 2026
Signo de Leser-Trélat: cuando la piel puede avisarnos de un problema interno
Ilustración médica · Clínica Valorian

Por qué te hablo de esto

Hay personas que llegan a consulta y me dicen: «Doctor, de repente me han salido muchísimas verruguitas marrones por el pecho y la espalda», «antes tenía alguna, pero ahora han aparecido muchas en pocos meses», «y además me pican». En la mayoría de los casos, las llamadas queratosis seborreicas son lesiones completamente benignas y muy frecuentes con la edad. Pero existe una situación particular, poco frecuente, que todo médico debe conocer: el signo de Leser-Trélat.

Soy el Dr. Florian Vallecillo, y hoy quiero explicarte qué significa este signo, por qué puede relacionarse con algunas enfermedades internas y, sobre todo, por qué no debemos convertirlo en una fuente innecesaria de miedo.

Primero: ¿qué es una queratosis seborreica?

Las queratosis seborreicas son lesiones benignas de la piel. Suelen aparecer como pequeñas placas o elevaciones de color marrón, beige, grisáceo o a veces casi negro, con una superficie algo verrugosa o cerosa; muchas parecen literalmente «pegadas» sobre la piel. Son extremadamente frecuentes, especialmente a partir de los 40 o 50 años, y pueden aparecer en el tronco, la espalda, el pecho, el cuello, la cara y otras zonas. En condiciones normales, no son cáncer.

Entonces, ¿qué es el signo de Leser-Trélat?

El signo de Leser-Trélat describe la aparición brusca de múltiples queratosis seborreicas en un periodo relativamente corto de tiempo, tradicionalmente asociada a la presencia de una neoplasia interna. La palabra importante aquí es «brusca». No hablamos de una persona que ha ido acumulando queratosis lentamente durante veinte años —eso es muy frecuente—, sino de alguien que observa muchas lesiones nuevas en pocos meses, de forma claramente diferente a su evolución habitual.

¿Por qué se ha relacionado con el cáncer?

Históricamente, este fenómeno se describió en pacientes con determinadas neoplasias internas. Las asociaciones más repetidas han sido con adenocarcinomas gastrointestinales, cáncer gástrico, cáncer de colon y cáncer de mama, y también se han descrito casos con tumores de páncreas, hígado, riñón y pulmón, así como con enfermedades hematológicas. Pero hay que entender algo muy importante: no existe un único cáncer «típico» del signo de Leser-Trélat, y la asociación no es lo suficientemente específica como para decir que estas lesiones significan que existe un tumor determinado.

¿Cómo podría un tumor provocar lesiones en la piel?

La hipótesis clásica es que algunas neoplasias pueden liberar al torrente sanguíneo factores de crecimiento, citocinas y otras moléculas de señalización. Estas sustancias podrían estimular el crecimiento de queratinocitos y favorecer la aparición rápida de numerosas queratosis seborreicas. Se han implicado, entre otros, factores relacionados con el TGF-alfa, el EGF y la anfirregulina. Pero hay que ser precisos: el mecanismo exacto no está completamente demostrado.

El signo es controvertido

Esto es fundamental. Tanto las queratosis seborreicas como los cánceres internos son muy frecuentes en personas mayores, y por eso durante décadas ha existido una pregunta: ¿la asociación es realmente causal o a veces es simplemente una coincidencia? Algunos estudios caso-control no encontraron una mayor frecuencia de queratosis seborreicas eruptivas en pacientes con cáncer que en controles de edad similar. Por eso hoy la visión más razonable es que el signo de Leser-Trélat puede existir como fenómeno paraneoplásico, pero es raro y no tiene una especificidad absoluta.

¿Debo preocuparme si tengo muchas queratosis?

No necesariamente. Si tienes 60 años y durante los últimos quince años han ido apareciendo progresivamente diez, veinte, treinta o más queratosis seborreicas, eso puede formar parte de la evolución habitual de la piel con la edad y la predisposición genética. No significa cáncer. Lo que nos llama la atención no es el número acumulado, sino el cambio brusco.

Lo que nos hace prestar más atención es el cambio brusco

Hay algunas situaciones que hacen que el médico preste más atención: la aparición de muchas lesiones en pocas semanas o meses, un aumento rápido del número o del tamaño, un cambio claramente diferente de la evolución habitual, un prurito importante, la aparición simultánea de otros signos cutáneos y, sobre todo, la presencia de síntomas generales asociados. Por ejemplo, pérdida de peso inexplicada, fatiga marcada, anemia, dolor abdominal, cambios digestivos, sangrado, pérdida de apetito u otros síntomas persistentes. En ese contexto, sí merece la pena estudiar al paciente de manera más global.

El picor también puede ser una pista

En varios casos publicados, las lesiones eruptivas asociadas al signo de Leser-Trélat producían prurito; una revisión de casos describió picor en aproximadamente la mitad de los pacientes reportados. Pero, otra vez, el picor no convierte una queratosis seborreica en signo de cáncer: una queratosis normal también puede picar o inflamarse por el roce. Lo importante es el conjunto del cuadro.

¿Puede aparecer el signo de Leser-Trélat sin cáncer?

Sí, y esto es precisamente otra razón para no alarmar. Existen casos de «pseudo-signo de Leser-Trélat», en los que aparecen múltiples queratosis seborreicas de forma brusca pero no se encuentra ninguna neoplasia interna. También se han descrito erupciones en relación con medicamentos, enfermedades inflamatorias y otras condiciones no malignas. Por eso Leser-Trélat no es igual a cáncer: es un signo que, cuando el cuadro clínico encaja, puede justificar una evaluación más profunda.

¿Qué hace el médico?

Lo primero es confirmar que realmente sean queratosis seborreicas, porque otras lesiones pueden parecerse: nevus, verrugas, lentigos, queratosis actínicas, melanoma y otras lesiones pigmentadas. La dermatoscopia puede ser muy útil, y si alguna lesión es atípica, puede ser necesario hacer una biopsia.

Después hay que mirar la historia clínica

Preguntamos cuándo aparecieron, cuántas había antes y si han aumentado rápidamente; si pican; si hay otros síntomas; si ha habido pérdida de peso, cambios digestivos, sangrado o un cansancio fuera de lo habitual; qué medicamentos toma la persona y qué antecedentes personales y familiares existen. La historia clínica es fundamental.

¿Hay que hacer un TAC a todo el mundo?

No, y esto también es importante. No tiene sentido realizar una batería infinita de pruebas a toda persona con queratosis seborreicas. La evaluación debe adaptarse a la edad, los síntomas, los antecedentes, la exploración física, los cribados oncológicos pendientes y el contexto clínico. En algunos pacientes puede ser suficiente actualizar los controles preventivos recomendados por edad; en otros, si existen signos de alarma, sí puede ser necesario ampliar el estudio.

Entonces, ¿qué cáncer se busca?

No existe una prueba única. Históricamente, el signo se ha asociado especialmente con adenocarcinomas gastrointestinales, pero también con múltiples otras neoplasias. Por eso el estudio no consiste en «buscar cáncer gástrico porque hay queratosis», sino en hacer una evaluación médica orientada por los síntomas y el riesgo individual.

¿Las queratosis desaparecen si se trata el cáncer?

En algunos casos descritos, las lesiones han mejorado después del tratamiento del tumor; en otros, no han cambiado, y también se han descrito reapariciones coincidiendo con la progresión de la enfermedad. Eso apoya la idea de un posible fenómeno paraneoplásico en determinados pacientes, pero no ocurre siempre.

¿Hay que quitar las queratosis seborreicas?

No necesariamente. Si son benignas y no molestan, pueden quedarse perfectamente. Se pueden eliminar por motivos estéticos, de roce, de inflamación, de picor o porque se traumatizan repetidamente, y, dependiendo de la lesión, podemos utilizar crioterapia, curetaje, electrocoagulación, láser u otras técnicas. Pero quitar la queratosis no trata la posible causa interna: si existe sospecha de Leser-Trélat, lo importante es estudiar al paciente.

Algo que quiero evitar: el miedo después de leer en Internet

Este es probablemente el mensaje más importante. Un paciente busca «muchas verrugas marrones cáncer» y cinco minutos después piensa que tiene una enfermedad maligna. No funciona así. Las queratosis seborreicas son extremadamente frecuentes y casi siempre benignas; el signo de Leser-Trélat es raro y, además, su relación exacta con el cáncer sigue siendo discutida científicamente. Por tanto, no se trata de contar tus queratosis, sino de observar cómo han aparecido.

Una persona con 40 queratosis no tiene necesariamente más riesgo que una con cinco

El número aislado no diagnostica el signo de Leser-Trélat. Lo que interesa es la aparición brusca, el carácter eruptivo, el cambio respecto a la situación previa y el contexto clínico.

Piel y enfermedad interna: una relación fascinante

Este signo forma parte de un campo especialmente interesante de la dermatología: los síndromes paraneoplásicos cutáneos. A veces una enfermedad interna puede manifestarse en la piel, el cabello, las uñas o las mucosas antes incluso de que aparezcan otros síntomas. La piel se convierte entonces en una especie de ventana hacia el organismo; no porque cualquier lesión cutánea signifique una enfermedad interna, sino porque algunos patrones específicos pueden darnos una pista.

Lo que quiero que recuerdes

Las queratosis seborreicas son lesiones cutáneas benignas y extremadamente frecuentes: tenerlas no significa tener cáncer. El signo de Leser-Trélat se refiere a una situación mucho más concreta —la aparición brusca y eruptiva de numerosas queratosis seborreicas, clásicamente descrita en asociación con una neoplasia interna—, pero la asociación es rara, no es específica y sigue siendo objeto de debate científico.

Soy el Dr. Florian Vallecillo, y si quiero dejarte una sola idea hoy, sería esta: no te preocupes por tener queratosis seborreicas; presta atención si tu piel cambia de comportamiento de manera brusca. Si durante años has tenido algunas lesiones y de repente aparecen decenas de nuevas en pocos meses, especialmente si se acompañan de picor importante, pérdida de peso, fatiga, síntomas digestivos o cualquier otro cambio general, merece la pena consultarlo. No porque eso signifique automáticamente cáncer, sino porque en medicina un cambio brusco e inexplicado merece ser entendido. Y si tienes múltiples lesiones nuevas, dudas sobre si realmente son queratosis seborreicas o has observado un cambio rápido en tu piel, puedes realizar una valoración dermatológica en Clínica Valorian, Marbella: muchas veces podremos simplemente tranquilizarte y, cuando el patrón realmente resulte inhabitual, decidir si es necesario mirar un poco más allá de la piel.

Lo que debes recordar

  • Las queratosis seborreicas son lesiones cutáneas benignas y muy frecuentes con la edad. Tenerlas —incluso muchas— no significa tener cáncer.
  • El signo de Leser-Trélat es la aparición BRUSCA y eruptiva de múltiples queratosis seborreicas en pocos meses, clásicamente asociada a una neoplasia interna. La clave es el cambio rápido, no el número acumulado.
  • La asociación con el cáncer es rara, no específica y científicamente controvertida (existe incluso el «pseudo-signo» sin ninguna neoplasia). Leser-Trélat no es igual a cáncer.
  • Lo que hace prestar atención: aparición en semanas/meses, crecimiento rápido, prurito importante y, sobre todo, síntomas generales (pérdida de peso, fatiga, anemia, cambios digestivos, sangrado).
  • El médico primero confirma que sean queratosis (dermatoscopia, biopsia si es atípica) y luego individualiza el estudio según edad, síntomas, antecedentes y cribados; NO se hace un TAC a todo el mundo.
  • Mensaje final: no cuentes tus queratosis, observa cómo aparecen. Un cambio brusco e inexplicado —con o sin síntomas generales— merece una valoración médica, sin alarmismo.
Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

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Contenido informativo y de divulgación, redactado y revisado por el Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera. No sustituye una consulta médica presencial ni un diagnóstico individualizado.

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