Queloides
Causas, síntomas y tratamientos para controlar su crecimiento

Los queloides son cicatrices elevadas que crecen más allá de la herida original y presentan una alta tendencia a reaparecer. Conozca sus causas, síntomas y los tratamientos médicos disponibles, como las infiltraciones de corticoides, la silicona o el láser, para mejorar su aspecto y controlar su crecimiento.
¿Qué son los queloides?
Los queloides son cicatrices anómalas que crecen de forma excesiva durante el proceso de reparación de la piel.
A diferencia de las cicatrices hipertróficas, los queloides sobrepasan los límites de la herida original y pueden continuar creciendo durante meses o incluso años.
Son lesiones benignas, pero pueden causar molestias importantes, como picor, dolor, tirantez o sensibilidad, además de una preocupación estética.
¿Por qué aparecen?
Los queloides se producen por una respuesta exagerada de cicatrización, con una acumulación excesiva de colágeno y otros componentes del tejido cicatricial.
No existe una única causa. Intervienen varios factores:
- Predisposición genética.
- Tipo de piel.
- Edad.
- Localización de la lesión.
- Tensión sobre la herida.
- Inflamación prolongada.
- Traumatismos repetidos.
¿Quién tiene mayor riesgo?
Los queloides son más frecuentes en:
- Personas jóvenes.
- Personas con antecedentes personales o familiares.
- Fototipos medios y altos.
- Pacientes que ya han desarrollado otros queloides.
- Zonas corporales sometidas a tensión.
Pueden aparecer tras heridas pequeñas, cirugías, piercings, acné, quemaduras, vacunas o traumatismos.
¿Dónde aparecen con mayor frecuencia?
Las zonas más habituales son:
- Tórax.
- Hombros.
- Parte superior de la espalda.
- Cuello.
- Mandíbula.
- Lóbulos de las orejas.
- Zona del esternón.
Son menos frecuentes en párpados, palmas y plantas.
¿Qué aspecto tienen?
Los queloides suelen presentarse como lesiones elevadas, firmes, brillantes, de color rosado, rojizo, marrón o más oscuro que la piel, con bordes que se extienden más allá de la herida original.
Pueden aumentar de tamaño lentamente y adquirir una forma irregular.
¿Qué síntomas producen?
Además del crecimiento visible, pueden causar picor, dolor, ardor, hipersensibilidad, tirantez, molestias al roce y limitación funcional en determinadas zonas.
Algunos queloides son completamente asintomáticos.
¿Cuál es la diferencia entre queloide y cicatriz hipertrófica?
Queloide. Se extiende más allá de la herida original, puede seguir creciendo durante años, tiene mayor riesgo de recidiva, presenta un componente genético más marcado y rara vez mejora de forma espontánea.
Cicatriz hipertrófica. Permanece dentro de los límites de la herida, puede disminuir con el tiempo, suele responder mejor al tratamiento y tiene menor tendencia a reaparecer.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico suele ser clínico. Durante la consulta se valoran la forma, el tamaño, el color, la localización, la velocidad de crecimiento, los síntomas, los antecedentes de traumatismo o cirugía y la historia personal o familiar de queloides.
En casos atípicos puede ser necesario realizar una biopsia para descartar otras lesiones.
¿Qué tratamientos existen?
El tratamiento debe individualizarse y, con frecuencia, combinar varias técnicas.
Infiltraciones de corticoides. Son uno de los tratamientos de primera elección. Ayudan a reducir el grosor, disminuir el picor y el dolor, ablandar la lesión y frenar el crecimiento. Suelen requerirse varias sesiones.
Silicona. Las láminas o geles de silicona pueden ayudar a mejorar el grosor, el color, el picor y la tirantez. Son especialmente útiles como complemento y en prevención.
Crioterapia. El frío controlado puede reducir el volumen de algunos queloides, especialmente los de pequeño tamaño. Puede producir cambios de pigmentación, sobre todo en pieles oscuras.
Láser vascular. Puede mejorar el enrojecimiento, el picor, la vascularización y la textura superficial. Suele utilizarse combinado con otros tratamientos.
Láser fraccionado. Puede mejorar la textura y facilitar la penetración de medicamentos en determinados casos.
Infiltraciones combinadas. En algunos pacientes se utilizan combinaciones de corticoides con otros medicamentos para mejorar la respuesta y disminuir las recidivas.
Cirugía. La extirpación quirúrgica aislada no suele ser suficiente, ya que presenta un alto riesgo de recurrencia. Cuando se realiza, debe combinarse con tratamientos complementarios, como infiltraciones, silicona, presión u otras terapias.
Radioterapia. En casos seleccionados y recidivantes puede considerarse radioterapia posquirúrgica. Su indicación debe evaluarse cuidadosamente por especialistas.
¿Qué resultados pueden esperarse?
Los objetivos del tratamiento son frenar el crecimiento, reducir el volumen, mejorar el color, disminuir el picor y el dolor, mejorar la movilidad cuando existe limitación y conseguir una cicatriz más plana y menos visible.
Es importante saber que los queloides son difíciles de tratar y pueden reaparecer.
¿Se pueden prevenir?
La prevención es fundamental en personas predispuestas. Se recomienda evitar piercings innecesarios, evitar cirugías no imprescindibles en zonas de alto riesgo, tratar precozmente las heridas, reducir la tensión sobre la cicatriz, utilizar silicona cuando esté indicada y consultar ante los primeros signos de engrosamiento.
¿Cuándo consultar?
Es recomendable consultar cuando la cicatriz sobrepasa la herida original, continúa creciendo, produce dolor o picor, aparece tras un piercing, cirugía o traumatismo, ya ha tenido otros queloides o existen dudas sobre el diagnóstico.
Mitos y realidades
- Mito: Los queloides son un tipo de cáncer. Realidad: No. Son lesiones benignas producidas por una cicatrización excesiva.
- Mito: Todos los queloides desaparecen solos. Realidad: No. La mayoría persisten y algunos continúan creciendo.
- Mito: La cirugía los elimina definitivamente. Realidad: La cirugía aislada tiene un riesgo elevado de recidiva y debe combinarse con otras terapias.
- Mito: Solo aparecen tras heridas grandes. Realidad: También pueden aparecer tras lesiones pequeñas, acné, vacunas o piercings.
- Mito: Las cremas pueden eliminar un queloide grande. Realidad: Los productos tópicos pueden ayudar como complemento, pero los queloides establecidos suelen requerir tratamientos médicos.
Los puntos esenciales que debe recordar
- Los queloides crecen más allá de los límites de la herida original.
- Son lesiones benignas, pero pueden producir dolor, picor y molestias estéticas.
- Existe una importante predisposición genética.
- Tienen una elevada tendencia a reaparecer.
- La combinación de tratamientos suele ser más eficaz que una técnica aislada.
- La prevención es especialmente importante en personas con antecedentes de queloides.
Preguntas frecuentes
¿Los queloides son hereditarios?
Existe una predisposición genética importante.
¿Pueden aparecer años después de una herida?
Sí. Algunos comienzan a crecer meses después del traumatismo.
¿Son dolorosos?
Pueden serlo, aunque otros solo producen picor o molestias leves.
¿Pueden volver después del tratamiento?
Sí. La recidiva es frecuente, especialmente si se utiliza una sola técnica.
¿Cuál es el mejor tratamiento?
No existe un único tratamiento ideal. La combinación de varias técnicas suele ofrecer mejores resultados.
¿Se pueden extirpar?
Sí, pero la cirugía debe acompañarse de medidas preventivas para reducir el riesgo de recurrencia.
¿Los piercings pueden causar queloides?
Sí, especialmente en el lóbulo y el cartílago de la oreja.
¿La silicona funciona?
Puede ayudar, sobre todo en lesiones recientes y como complemento de otros tratamientos.
¿Los queloides pueden limitar el movimiento?
Sí, cuando son grandes o se localizan sobre una articulación.
¿Cuándo debe iniciarse el tratamiento?
Cuanto antes se identifique el crecimiento anómalo, mayores son las posibilidades de controlarlo.
¿Necesita orientación personalizada?
Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.
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