¿Cuándo acudir al dermatólogo por un lunar?

Por qué te hablo de esto
Todos tenemos lunares. Algunos están ahí desde hace años. Otros aparecen con el tiempo. Y la mayoría son completamente benignos.
Pero existe una pregunta muy frecuente: «¿Cuándo debería enseñar un lunar al dermatólogo?»
La respuesta no es: «cuando sea oscuro» ni tampoco: «cuando mida más de seis milímetros».
Lo más importante es observar cómo se comporta ese lunar.
Porque muchas veces lo que nos da la pista no es una característica aislada. Es el cambio.
Primero: ¿qué es un lunar?
Un lunar o nevus melanocítico es una proliferación benigna de melanocitos, las células que producen melanina.
Pueden ser: marrones, negros, rosados, del color de la piel, planos o elevados.
Y pueden presentar formas y tamaños diferentes.
La gran mayoría no necesita ningún tratamiento.
Pero algunos cambios pueden hacer recomendable una valoración dermatológica.
La regla ABCDE
Una forma sencilla de vigilar los lunares es la conocida regla ABCDE.
A — Asimetría. Una mitad del lunar no se parece a la otra.
B — Bordes. Los bordes son irregulares, mal definidos o dentados.
C — Color. Existen varios colores dentro de la misma lesión. Por ejemplo: marrón claro, marrón oscuro, negro, rojo, blanco o azul.
D — Diámetro. Tradicionalmente prestamos atención a lesiones mayores de unos 6 mm. Pero esto hay que interpretarlo con cuidado. Un melanoma puede medir menos de 6 mm. Por eso el tamaño no debe utilizarse como único criterio.
E — Evolución. Esta es probablemente la letra más importante. Un lunar: crece, cambia de forma, cambia de color, se vuelve más elevado, empieza a sangrar o simplemente se comporta de manera distinta. La evolución es una de las principales razones para realizar una valoración dermatológica.
¿Qué es el signo del «patito feo»?
Es un concepto muy útil.
La mayoría de los lunares de una misma persona suelen compartir ciertas características. Parecido color. Parecido tamaño. Parecido aspecto.
Pero a veces hay uno que simplemente no se parece a los demás. Ese es el «patito feo».
Y merece atención. No porque sea automáticamente maligno. Sino porque es diferente del patrón habitual de esa persona.
¿Un lunar nuevo es preocupante?
No necesariamente. Pueden aparecer lunares nuevos a lo largo de la vida.
Pero una lesión nueva en la edad adulta merece más atención que una lesión estable desde hace muchos años.
Especialmente si además: crece, cambia o presenta alguna característica atípica.
¿Y si un lunar pica?
El picor por sí solo no significa melanoma.
Un lunar puede irritarse por roce. Puede inflamarse. Puede coincidir con una dermatitis.
Pero si un lunar que pica además está cambiando, sangra o presenta otros signos nuevos, merece valoración.
¿Y si sangra?
Un lunar que sangra después de haberse rascado o traumatizado no significa automáticamente cáncer.
Pero si sangra espontáneamente, de forma repetida o con traumatismos mínimos, conviene enseñarlo.
Especialmente si además presenta cambios de color, forma o tamaño.
¿Y si forma una costra?
Una lesión que forma una costra repetidamente, se ulcera o parece «curarse y volver a abrirse» necesita valoración.
No todos los cánceres de piel se presentan como un lunar oscuro.
Algunas lesiones pueden aparecer como: costras, placas rojizas, heridas persistentes o lesiones que no cicatrizan.
¿Qué ocurre con un lunar muy oscuro?
El color oscuro por sí solo no determina malignidad.
Hay nevus benignos muy pigmentados. Y existen melanomas poco pigmentados o incluso amelanóticos.
Lo importante es el conjunto: asimetría, bordes, color, evolución, comparación con el resto de lunares y contexto clínico.
¿Y si tiene pelo?
Tener pelo dentro de un lunar no permite asegurar que sea benigno.
Puede aparecer pelo en nevus benignos, pero ese dato no sustituye la evaluación global.
No utilizamos una sola característica para decidir.
¿Debemos revisar todos los lunares cada año?
No existe una frecuencia idéntica para todo el mundo.
La periodicidad depende del riesgo individual.
Por ejemplo: número de lunares, tipo de lunares, fototipo, antecedentes personales, antecedentes familiares de melanoma, exposición solar, quemaduras solares previas y otros factores.
Algunas personas necesitan revisiones periódicas más estrechas. Otras no.
¿Qué es una revisión de lunares?
Una revisión de lunares consiste en evaluar las lesiones cutáneas de forma sistemática.
No se trata simplemente de mirar el lunar que preocupa.
Muchas veces revisamos el conjunto de lesiones porque comparar unas con otras proporciona información útil.
Además, algunas lesiones sospechosas no son precisamente las que más preocupaban al paciente.
¿Qué es la dermatoscopia?
La dermatoscopia es una herramienta fundamental en la valoración de lesiones pigmentadas.
Utilizamos un dermatoscopio para observar estructuras que no vemos adecuadamente a simple vista.
Permite estudiar: patrones de pigmento, vasos, estructuras internas y otros elementos que ayudan a diferenciar lesiones benignas de aquellas que necesitan mayor estudio.
No sustituye al diagnóstico clínico. Lo mejora.
¿Puede una fotografía ser suficiente?
Una fotografía puede ayudar. Especialmente para comparar evolución.
Pero no siempre es suficiente.
La luz. El enfoque. La distancia. El color de la cámara. Todo puede cambiar el aspecto de una lesión.
Y una fotografía convencional no muestra los mismos detalles que la dermatoscopia.
Por eso, si una lesión está cambiando o genera dudas, la exploración directa sigue siendo importante.
¿Cuándo se necesita una biopsia?
Cuando una lesión presenta características sospechosas o no podemos establecer un diagnóstico suficientemente seguro con la exploración.
La biopsia permite estudiar el tejido al microscopio.
En determinadas lesiones sospechosas de melanoma puede indicarse la extirpación completa de la lesión para realizar un estudio histológico adecuado.
El diagnóstico definitivo de melanoma es histológico.
¿Se puede eliminar un lunar con láser?
Aquí debemos ser prudentes.
Una lesión pigmentada dudosa no debería simplemente destruirse con láser antes de conocer su diagnóstico.
¿Por qué? Porque si destruimos el tejido, podemos perder la posibilidad de analizarlo correctamente.
Por eso: primero diagnóstico. Después, si es benigno y existe una indicación estética, podemos valorar opciones.
¿Qué pasa con los lunares en el cuero cabelludo?
También deben revisarse cuando presentan cambios.
El cuero cabelludo es una zona que muchas personas no pueden observar fácilmente.
Por eso puede ser útil pedir ayuda a otra persona o revisar la zona durante una consulta dermatológica.
¿Y los lunares en plantas, palmas o genitales?
También pueden existir lesiones benignas en estas zonas.
Pero las lesiones acrales y genitales tienen patrones específicos y algunas pueden necesitar evaluación dermatoscópica.
No debemos pensar que un melanoma aparece únicamente en zonas muy expuestas al sol.
¿Y debajo de las uñas?
Una pigmentación longitudinal de una uña puede tener múltiples causas.
Muchas son benignas. Pero determinadas características deben valorarse.
Por eso existe una diferencia entre un lunar cutáneo y una melanoniquia ungueal, aunque ambos pueden estar relacionados con pigmentación melanocítica.
¿Qué personas tienen más riesgo?
Entre los factores conocidos se encuentran: piel clara, quemaduras solares intensas, gran número de nevus, nevus atípicos, antecedentes familiares de melanoma, antecedente personal de melanoma y exposición ultravioleta importante.
Pero una persona sin ninguno de estos factores también puede desarrollar melanoma.
Por eso el riesgo orienta la vigilancia, pero no sustituye la observación de cambios.
¿Qué papel tiene el sol?
La radiación ultravioleta es un factor importante en el desarrollo de diferentes cánceres cutáneos.
La fotoprotección reduce el daño UV acumulado.
Eso significa: protector solar, ropa, sombrero, sombra y evitar exposiciones intensas repetidas.
Pero la prevención no elimina completamente el riesgo. Por eso seguimos necesitando conocer nuestra piel.
¿Qué señales justifican una consulta?
Yo resumiría así.
Consulta si tienes un lunar que cambia. Si aparece una lesión nueva y continúa evolucionando. Si es claramente diferente de los demás. Si presenta varios colores. Si sus bordes se vuelven irregulares. Si sangra repetidamente. Si forma una costra persistente. Si no cicatriza. Si empieza a picar o doler de manera persistente junto con otros cambios. O simplemente si tienes dudas porque ya no parece el mismo lunar que antes.
¿Y si el dermatólogo dice que es benigno?
Entonces eso también es una buena consulta.
No todo lo que examinamos necesita tratamiento.
A veces la conclusión es: «Esto es benigno. No hay que hacer nada.»
Y eso es exactamente lo que queremos saber.
Lo que quiero que recuerdes
La mayoría de los lunares son benignos. No necesitas mirarlos todos los días con miedo. Pero sí conviene conocerlos.
Porque la pregunta más importante no es: «¿Este lunar es oscuro?». Es: «¿Este lunar está cambiando?»
Recuerda: ABCDE. Asimetría. Bordes. Color. Diámetro. Evolución. Y añade una idea más: el patito feo.
Si un lunar es diferente de los demás o está cambiando, enséñalo.
Porque una revisión de lunares no sirve solamente para encontrar un problema. También sirve para confirmar cuándo una lesión es completamente benigna.
Y en Dermatología preventiva, saber cuándo no hay que preocuparse es tan importante como detectar aquello que sí necesita tratamiento.
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Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera
El médico te explica
Contenido informativo y de divulgación, redactado y revisado por el Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera. No sustituye una consulta médica presencial ni un diagnóstico individualizado.




