La apelina: ¿la hormona del ejercicio que podría revolucionar el tratamiento de la sarcopenia?
Esta «exerquina» producida por el músculo estimula la regeneración, las mitocondrias y el metabolismo. Prometedora en animales, aún no es un tratamiento: el ejercicio sigue siendo la referencia.

Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera
Autor

La apelina es una exerquina —una hormona producida por el músculo durante el ejercicio— cuya producción disminuye con la edad. En animales estimula las células satélite, mejora la función mitocondrial y el metabolismo, y restaura la regeneración muscular (Nature Medicine, 2018). No existe ningún tratamiento a base de apelina en la práctica clínica: los análogos, los agonistas del receptor APJ y los parches de microagujas (Pyr-Apelin-13) siguen siendo preclínicos. El tratamiento de referencia de la sarcopenia sigue siendo el ejercicio de fuerza junto con un aporte proteico adecuado.
Resumen
La pérdida progresiva de masa muscular asociada a la edad, llamada sarcopenia, constituye hoy una de las principales causas de fragilidad, pérdida de autonomía y dependencia en las personas mayores.
Durante mucho tiempo, los tratamientos disponibles se limitaron a dos pilares: el ejercicio físico y una alimentación rica en proteínas.
Sin embargo, desde hace algunos años una molécula atrae la atención de los investigadores: la apelina.
Esta pequeña hormona, producida de forma natural por los músculos durante la actividad física, parece desempeñar un papel importante en la regeneración muscular, el funcionamiento de las mitocondrias, el metabolismo energético y la reparación de las fibras musculares.
Ocho años después de la publicación de los primeros trabajos en Nature Medicine, la investigación ha progresado considerablemente. La apelina aparece hoy como una de las vías más prometedoras de la medicina regenerativa del músculo. No obstante, todavía no existe ningún tratamiento a base de apelina disponible en la práctica clínica, y el ejercicio físico sigue siendo la estrategia terapéutica de referencia.
La sarcopenia: una verdadera enfermedad del envejecimiento
Durante mucho tiempo, la pérdida muscular se consideró una consecuencia «normal» del envejecimiento.
Hoy sabemos que no es así.
Desde 2016, la sarcopenia se reconoce como una enfermedad en sí misma. Los criterios diagnósticos europeos (EWGSOP2) se basan en tres dimensiones:
- una disminución de la fuerza muscular;
- una reducción de la masa muscular;
- una reducción del rendimiento físico.
La fuerza muscular se considera actualmente el mejor marcador clínico de la enfermedad.
A partir de los 50 años perdemos de media entre un 0,5 y un 1 % de masa muscular al año, pero sobre todo una parte de la calidad funcional del músculo. Después de los 70 años, esta pérdida se acelera y aumenta el riesgo de caídas, fracturas, hospitalizaciones y pérdida de autonomía.
El músculo es mucho más que un motor
Uno de los grandes descubrimientos de las últimas dos décadas es que el músculo es también un órgano endocrino.
Cuando se contrae, no solo produce fuerza.
Secreta decenas de moléculas llamadas mioquinas que se comunican con el cerebro, el hígado, el tejido adiposo, el sistema inmunitario e incluso el corazón.
Entre las principales mioquinas figuran:
- la irisina;
- la interleucina-6 producida durante el ejercicio (que hay que distinguir de la IL-6 de la inflamación crónica);
- la mionectina;
- algunos factores neurotróficos como el BDNF;
- y la apelina.
Estas moléculas explican en parte por qué la actividad física actúa favorablemente sobre la salud mucho más allá del músculo.
¿Qué es la apelina?
La apelina es un pequeño péptido descubierto a finales de los años 1990.
Actúa fijándose a un receptor específico llamado APJ.
La producen varios tejidos:
- el músculo esquelético;
- el tejido adiposo;
- el corazón;
- las células endoteliales;
- el cerebro.
Su producción aumenta durante el ejercicio físico, motivo por el cual hoy se clasifica entre las exerquinas, es decir, las moléculas liberadas en respuesta a la actividad física.
¿Por qué disminuye la apelina con la edad?
Los trabajos publicados en Toulouse y confirmados después por otros equipos han mostrado que el envejecimiento se acompaña de una disminución progresiva de la producción de apelina.
Esta bajada parece participar en varios fenómenos:
- disminución de la capacidad de regeneración muscular;
- alteración de las mitocondrias;
- disminución del uso de la glucosa;
- reducción de la sensibilidad a la insulina;
- descenso de la actividad de las células satélite responsables de la reparación muscular.
En algunas personas mayores, incluso un entrenamiento físico correctamente realizado provoca un aumento de apelina mucho menor que en los sujetos jóvenes, lo que podría explicar por qué no todos los mayores responden de la misma manera al ejercicio.
¿Cómo actúa la apelina?
Las investigaciones realizadas desde 2018 muestran que la apelina posee varios efectos complementarios.
Estimula las células satélite
Las células satélite son las células madre del músculo.
Permiten reparar las fibras lesionadas y fabricar nuevas fibras musculares.
Con la edad, su actividad disminuye.
La apelina parece reactivar parte de esa capacidad regeneradora.
Mejora la función mitocondrial
Las mitocondrias son las centrales energéticas de nuestras células.
El envejecimiento conlleva una disminución de su eficacia.
La apelina favorece:
- la producción de energía;
- la respiración mitocondrial;
- la calidad de la red mitocondrial.
Estos efectos podrían contribuir a limitar la fatiga muscular.
Mejora el metabolismo
La apelina aumenta:
- la captación de glucosa;
- la sensibilidad a la insulina;
- la utilización de los ácidos grasos.
Estas propiedades explican también su interés potencial en la diabetes y la obesidad.
Reduce algunas vías inflamatorias
El envejecimiento se asocia a una inflamación crónica de baja intensidad, llamada inflammaging.
Esta inflamación contribuye a la pérdida muscular.
La apelina parece modular varias vías inflamatorias implicadas en este proceso.
¿Qué mostraba el estudio histórico de Nature Medicine?
El estudio publicado en 2018 constituye la primera demostración experimental importante.
Los investigadores mostraron que:
- los ratones viejos producen mucha menos apelina;
- la administración de apelina mejora su fuerza muscular;
- se restaura la regeneración muscular;
- las mitocondrias funcionan mejor;
- aumentan las capacidades físicas.
Estos resultados suscitaron un entusiasmo considerable porque sugerían que una parte del envejecimiento muscular podía corregirse.
Sin embargo, se trataba exclusivamente de estudios en animales.
¿Qué hemos aprendido desde entonces?
Desde 2018, el conocimiento ha progresado considerablemente.
Las investigaciones confirman que la apelina interviene en varios mecanismos fundamentales del envejecimiento muscular. Los datos más recientes muestran además que su papel podría diferir entre mujeres y hombres. Una revisión publicada en 2026 sugiere que las alteraciones de la señal de la apelina relacionadas con la menopausia podrían ser especialmente importantes en las mujeres, abriendo la vía a enfoques terapéuticos más personalizados.
Paralelamente, la apelina se estudia ahora como posible biomarcador de la sarcopenia, junto a otras moléculas como la miostatina, ciertos microARN y proteínas implicadas en el metabolismo muscular.
¿En qué punto está la investigación clínica?
A pesar de los resultados prometedores obtenidos en animales, todavía no se ha aprobado ningún medicamento a base de apelina para tratar la sarcopenia.
En cambio, hay varias estrategias en desarrollo:
- análogos más estables de la apelina;
- agonistas del receptor APJ;
- sistemas de liberación prolongada.
En 2026, un equipo mostró en modelos animales que un parche de microagujas que libera Pyr-Apelin-13 mejoraba la masa muscular, la estructura de las fibras y el rendimiento funcional, ilustrando la evolución de las formas de administración. No obstante, estos resultados siguen siendo preclínicos.
Por otra parte, se están desarrollando agonistas orales del receptor APJ en el campo de la obesidad, con el fin de preservar la masa muscular durante la pérdida de peso, pero estos datos proceden esencialmente de investigación preclínica y de primeras comunicaciones científicas.
¿Por qué sigue sin haber tratamiento?
Porque quedan varios obstáculos importantes.
Es necesario demostrar, entre otras cosas:
- la seguridad de un tratamiento crónico;
- la dosis óptima;
- la duración necesaria;
- su eficacia en el ser humano;
- su interés clínico frente al ejercicio físico.
La mayoría de las moléculas muy prometedoras en el ratón fracasan después en los ensayos clínicos.
Por tanto, la prudencia sigue siendo indispensable.
El tratamiento de referencia sigue siendo… el ejercicio
Hasta la fecha, ninguna molécula sustituye a la actividad física.
Las recomendaciones internacionales se basan todavía en:
- un entrenamiento de resistencia (fuerza) dos o tres veces por semana;
- un aporte proteico de 1 a 1,2 g/kg/día en personas mayores sanas, y a menudo más en caso de sarcopenia o enfermedad;
- la corrección de las carencias de vitamina D cuando existen;
- una actividad física regular que incluya equilibrio y resistencia.
Por tanto, la apelina no debe percibirse como un sustituto del ejercicio, sino como una vía capaz de reproducir una parte de sus beneficios en las personas más frágiles.
Los demás tratamientos en desarrollo
La apelina no es la única vía explorada.
Los investigadores trabajan también en:
- los inhibidores de la miostatina;
- el bimagrumab;
- los moduladores hormonales;
- las terapias celulares;
- los enfoques dirigidos a las mitocondrias;
- los fármacos que estimulan las células satélite.
Hasta la fecha, ninguna de estas estrategias ha demostrado una eficacia suficiente para convertirse en un tratamiento estándar.
Lo que este estudio no demuestra
Los datos actuales no demuestran que:
- la apelina revierta el envejecimiento muscular en el ser humano;
- una inyección de apelina sustituya al entrenamiento de fuerza;
- exista un tratamiento disponible en la práctica clínica;
- todos los pacientes con sarcopenia presenten un déficit de apelina;
- la apelina mejore el rendimiento de los sujetos jóvenes o constituya una forma de dopaje.
Las pruebas más sólidas siguen refiriéndose a modelos animales y a la investigación traslacional.
El análisis de Valorian
La historia de la apelina ilustra perfectamente cómo evoluciona la medicina moderna. Lo que en 2018 era solo una observación experimental se ha convertido, en pocos años, en un campo de investigación importante en gerontología y medicina regenerativa. Los trabajos recientes confirman que esta exerquina interviene en el corazón de los mecanismos del envejecimiento muscular: reparación de las fibras, funcionamiento mitocondrial, metabolismo energético y diálogo entre el músculo y los demás órganos.
Aun así, es esencial distinguir entre esperanza científica y aplicación clínica. A pesar de los avances, actualmente no existe ningún tratamiento a base de apelina disponible para los pacientes, y los enfoques más innovadores —análogos, agonistas del receptor APJ o sistemas de liberación mediante microagujas— siguen siendo experimentales.
La verdadera enseñanza de estas investigaciones quizá esté en otro lugar: refuerzan la idea de que los beneficios del ejercicio físico están en parte mediados por moléculas producidas por el propio músculo. Comprender este lenguaje molecular podría permitir, con el tiempo, ayudar a las personas mayores más frágiles que ya no pueden practicar suficiente actividad física.
Mientras tanto, el mejor «tratamiento estimulante de la apelina» sigue siendo un programa de actividad física adaptado, asociado a una nutrición rica en proteínas y a un abordaje global de la fragilidad.
Lo esencial
- ◆La sarcopenia se reconoce desde 2016 como una enfermedad en sí misma (criterios EWGSOP2: fuerza, masa, rendimiento), siendo la fuerza muscular su mejor marcador.
- ◆La apelina es una «exerquina»: una hormona producida por el músculo durante el ejercicio, cuya producción disminuye con la edad.
- ◆En animales, la apelina estimula las células satélite, mejora la función mitocondrial y el metabolismo, y restaura la regeneración muscular (Nature Medicine, 2018).
- ◆No existe ningún tratamiento a base de apelina en la clínica: análogos, agonistas del receptor APJ y parches de microagujas que liberan Pyr-Apelin-13 siguen siendo experimentales (preclínicos).
- ◆El tratamiento de referencia de la sarcopenia sigue siendo el ejercicio de fuerza + aporte proteico (1–1,2 g/kg/día, más en caso de enfermedad) + corrección de la vitamina D.
Nivel de evidencia Valorian
- Calidad de la evidencia(4/5)
Los mecanismos biológicos de la apelina están bien documentados en los estudios básicos y en numerosos modelos experimentales. Sin embargo, los datos en humanos siguen siendo limitados.
- Aplicabilidad clínica actual(2/5)
La apelina no es un tratamiento disponible en la práctica habitual. El abordaje de la sarcopenia se basa todavía en el ejercicio, la nutrición y la corrección de los factores de riesgo.
- Potencial terapéutico futuro(5/5)
La apelina figura entre los candidatos más prometedores de la medicina regenerativa muscular. Los desarrollos recientes sobre los agonistas del receptor APJ, los biomarcadores y las nuevas formas de administración la sitúan entre las líneas de investigación más estimulantes de los próximos años.
Referencias
- Vinel C. et al. The exerkine apelin reverses age-associated sarcopenia. Nature Medicine. 2018.
- Cruz-Jentoft AJ et al. EWGSOP2 European consensus on sarcopenia. Age and Ageing. 2019.
- Chen X. et al. Novel biomarkers for sarcopenia: a narrative review. Journal of Orthopaedic Surgery and Research. 2026.
- Menard R., Madelaine R. Hormonal dimorphism in sarcopenia disease. Aging. 2026.
- Kokotidou C. et al. Microneedle patch–based delivery of Pyr-Apelin-13 reverses functional and structural deficits in age-related sarcopenia. Scientific Reports. 2026.
Preguntas frecuentes
¿Puede la apelina sustituir al entrenamiento de fuerza?
No. Hasta la fecha, ninguna molécula sustituye a la actividad física. La apelina es una vía capaz de reproducir parte de los beneficios del ejercicio en las personas más frágiles, pero el entrenamiento de fuerza y un aporte proteico adecuado siguen siendo el tratamiento de referencia.
¿Existe un medicamento a base de apelina para la sarcopenia?
No. No hay ningún tratamiento aprobado. Las estrategias en desarrollo (análogos más estables, agonistas del receptor APJ, parches de microagujas que liberan Pyr-Apelin-13) están todavía en fase preclínica o de investigación traslacional.
¿Por qué disminuye la producción de apelina con la edad?
El envejecimiento se acompaña de una bajada progresiva de la apelina, asociada a una menor regeneración muscular, una alteración mitocondrial y un descenso de la sensibilidad a la insulina. En algunos mayores, el ejercicio aumenta menos la apelina que en los jóvenes.
¿Es la apelina una forma de dopaje?
No. Los datos no muestran que mejore el rendimiento de los sujetos jóvenes. Las pruebas más sólidas se refieren a la regeneración muscular en modelos de envejecimiento, principalmente en animales.






