Vivir en altura y menos diabetes: los glóbulos rojos como «sumidero de glucosa»
Un estudio muestra que, en condiciones de poco oxígeno, los glóbulos rojos captan el azúcar de la sangre y bajan la glucemia sin necesidad de insulina. Esto explicaría por qué las poblaciones de gran altura tienen menos diabetes.

Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera
Autor

Investigadores estadounidenses describen en Cell Metabolism un mecanismo sorprendente: en hipoxia, los glóbulos rojos aumentan y se cargan de transportadores GLUT-1, comportándose como un «sumidero de glucosa». El resultado es una glucemia más baja, independiente de la insulina. Analizamos qué significa —y qué no— este hallazgo.
Por qué esta noticia es importante
Desde hace años se sabe algo curioso: las personas que viven en gran altura —en el Tíbet, los Andes o zonas elevadas de Estados Unidos— tienden a tener una glucemia (nivel de azúcar en sangre) más baja y menos diabetes que quienes viven a nivel del mar. La observación estaba ahí, pero faltaba una explicación clara del porqué. Un nuevo estudio ofrece ahora una respuesta inesperada, y el protagonista es una célula a la que casi nunca prestamos atención en el metabolismo del azúcar: el glóbulo rojo.
Lo esencial en una frase
En condiciones de poco oxígeno, los glóbulos rojos se convierten en un «sumidero de glucosa»: captan el azúcar de la sangre y hacen bajar la glucemia, y todo ello sin depender de la insulina.
Una observación antigua sin explicación clara
Cuando pasamos varios días en gran altura, el número de glóbulos rojos aumenta de forma significativa; en condiciones de hipoxia intensa (menor disponibilidad de oxígeno) puede incluso duplicarse. Es la forma que tiene el cuerpo de compensar la falta de oxígeno: más glóbulos rojos transportan más oxígeno hacia los tejidos. Este fenómeno de adaptación es bien conocido. Lo que no se entendía era por qué, además, esas personas presentaban de manera constante una glucemia más baja, algo que también se observa de forma transitoria en quienes permanecen varias semanas por encima de los 2.500 metros.
El experimento clave: el azúcar desaparecía «casi al instante»
«Cuando administramos azúcar a ratones en hipoxia, desaparecía de su circulación sanguínea casi al instante», explica Yolanda Martí-Mateos, primera autora del estudio publicado en la revista Cell Metabolism. «Examinamos los músculos y distintos órganos, pero nada explicaba lo que estaba pasando. Y, además, esa desaparición repentina era independiente de la insulina, que es la hormona que regula tradicionalmente la glucemia.» Ese detalle es importante: la insulina es la vía clásica para bajar el azúcar, así que un mecanismo que actúa sin ella resulta especialmente llamativo.
Los glóbulos rojos, unos reguladores insospechados
Los investigadores del Gladstone Institutes y del Arc Institute (Estados Unidos) sospecharon entonces de los propios glóbulos rojos. «Nunca se los había considerado reguladores de la homeostasis de la glucosa. Están compuestos sobre todo de hemoglobina y carecen de núcleo y de mitocondrias, así que tienen relativamente pocos mecanismos conocidos para regular su metabolismo», señala Martí-Mateos.
Para poner a prueba esta hipótesis atrevida hicieron dos experimentos complementarios. Por un lado, impidieron el aumento de glóbulos rojos en hipoxia mediante extracciones de sangre: la glucemia se normalizó. Por otro, transfundieron glóbulos rojos «de más» a ratones con oxigenación normal: bastó para hacer caer la glucemia. Estos resultados demostraron que los glóbulos rojos son necesarios y suficientes para explicar la bajada repentina del azúcar en sangre.
«Sumidero de glucosa»: más transportadores GLUT-1
Para reconstruir el recorrido del azúcar dentro del glóbulo rojo, los biólogos inyectaron moléculas de glucosa «marcadas» y las siguieron en tiempo real con espectrometría de masas. Descubrieron que los glóbulos rojos funcionan como un auténtico «sumidero de glucosa», absorbiendo el azúcar de la sangre.
Ahora bien, para entrar en la célula el azúcar necesita una puerta: un transportador de glucosa llamado GLUT-1. Y aquí llegó otra sorpresa: en hipoxia no solo hay más glóbulos rojos, sino que los recién fabricados llevan además más transportadores GLUT-1. Una vez dentro, el glucose se transforma mucho más rápido en 2,3-DPG (2,3-difosfoglicerato), una molécula que se une a la hemoglobina y la ayuda a liberar oxígeno hacia los tejidos. Es decir: exactamente lo que el cuerpo necesita en altura. Un mismo mecanismo consigue dos cosas a la vez: mejorar el transporte de oxígeno y bajar la glucemia.
Un mecanismo conservado también en el ser humano
«Este mecanismo de regulación se observó en ratones, pero también en los glóbulos rojos humanos, lo que sugiere que se ha conservado en distintas especies a lo largo de la evolución», analiza Martí-Mateos. Ese punto es relevante: aumenta la plausibilidad de que lo visto en el laboratorio tenga sentido en nuestra propia fisiología.
Nivel de evidencia
★★☆☆☆ — Estudio mecanicista sólido, pero realizado sobre todo en ratones (y en glóbulos rojos humanos in vitro). Explica un fenómeno; no es, todavía, un tratamiento validado en personas.
¿Nuevas vías para tratar la diabetes?
«Este descubrimiento abre la puerta a un enfoque radicalmente distinto del tratamiento de la diabetes, movilizando a los glóbulos rojos», subraya Isha Jain, coautora del trabajo. En ratones que servían de modelo de diabetes de tipo 1 y de tipo 2, exponerlos a una baja concentración de oxígeno revirtió su hiperglucemia, y las transfusiones de glóbulos rojos también bastaron para bajar su nivel de azúcar. El principal reto, reconocen los autores, es encontrar la manera de potenciar la capacidad de los glóbulos rojos para retirar azúcar de la sangre sin aumentar demasiado su número.
Por qué la prudencia es obligatoria
Conviene ser muy claro: esto no es un tratamiento, y no debe interpretarse como una invitación a «buscar la altura» o a exponerse a poco oxígeno para bajar el azúcar. Aumentar el número de glóbulos rojos no es inocuo: puede espesar la sangre y elevar el riesgo de trombosis, entre otros problemas. La subida a gran altura tiene además sus propios riesgos (mal de altura). El valor del estudio es abrir una vía de investigación, no ofrecer una receta.
El análisis de Clínica Valorian
Nos parece un trabajo elegante porque cambia el foco: durante décadas, todo el relato del azúcar en sangre giró en torno al páncreas y la insulina. Aquí aparece un actor inesperado —el glóbulo rojo— capaz de regular la glucemia por una vía completamente distinta. Es un buen recordatorio de que la fisiología todavía guarda sorpresas y de que la adaptación del cuerpo humano a entornos extremos (como la altura) puede enseñarnos mucho sobre la enfermedad.
Dicho esto, mantenemos los pies en el suelo: un mecanismo brillante en ratones no equivale a una terapia en personas, y el camino hasta la clínica suele ser largo. Mientras tanto, lo que de verdad protege frente a la diabetes de tipo 2 sigue siendo conocido y está a nuestro alcance: alimentación equilibrada, actividad física regular, buen descanso y control médico cuando hay factores de riesgo. La ciencia avanza; los fundamentos no cambian.
Valoración Valorian
- Originalidad del hallazgo (glóbulo rojo como regulador del glucosa): ★★★★★
- Solidez mecanicista: ★★★★☆
- Evidencia en humanos (más allá de glóbulos rojos in vitro): ★★☆☆☆
- Aplicabilidad clínica actual: ★☆☆☆☆
Evaluación global: ★★★☆☆ — Hallazgo fascinante y bien fundamentado; sin aplicación práctica todavía. A seguir de cerca.
Lo esencial
- ◆Se sabía desde hace tiempo que las poblaciones de gran altura (Tíbet, Andes, EE. UU.) tienen glucemias más bajas y menos diabetes; faltaba explicar por qué.
- ◆Un estudio en Cell Metabolism (Martí-Mateos et al., Gladstone Institutes y Arc Institute) muestra que en hipoxia el azúcar desaparece de la sangre casi al instante y de forma independiente de la insulina.
- ◆Los responsables son los glóbulos rojos: extraerlos normaliza la glucemia y transfundirlos (con oxigenación normal) la baja, lo que demuestra un papel necesario y suficiente.
- ◆En hipoxia hay más glóbulos rojos y, además, cada uno lleva más transportadores GLUT-1: se comportan como un «sumidero de glucosa».
- ◆El azúcar captado se convierte más rápido en 2,3-DPG, que ayuda a la hemoglobina a liberar oxígeno a los tejidos: un doble beneficio en altura.
- ◆Cautela: probado sobre todo en ratones (y glóbulos rojos humanos in vitro). No es un tratamiento; subir los glóbulos rojos tiene riesgos (trombosis). No experimentes con la altitud por tu cuenta.
Referencias
- Martí-Mateos Y., Jain I., et al. Red blood cells act as a glucose sink during hypoxia (metabolic adaptation to high altitude). Cell Metabolism. 2026.DOI: 10.1016/j.cmet.2026.01.019
- Semenza GL. Hypoxia-inducible factors in physiology and medicine. (Fisiología de la adaptación a la hipoxia y los factores HIF).
- International Diabetes Federation (IDF). Diabetes Atlas — epidemiología de la diabetes.
Preguntas frecuentes
¿Significa esto que vivir en la montaña previene o cura la diabetes?
No. Se observa una glucemia más baja y menos diabetes en poblaciones de gran altura, pero eso no es un tratamiento. El estudio explica un mecanismo; no recomienda mudarse a la montaña ni exponerse a hipoxia para bajar el azúcar.
¿Se podrá tratar la diabetes con transfusiones o con poco oxígeno?
De momento solo se ha visto en ratones. La idea es prometedora, pero aumentar los glóbulos rojos o reducir el oxígeno conlleva riesgos importantes; hará falta mucha más investigación antes de plantear un uso en personas.
¿Este efecto depende de la insulina?
No. Lo llamativo del hallazgo es que la caída del azúcar ocurre de forma independiente de la insulina, la hormona que normalmente regula la glucemia. Es una vía completamente distinta.
Entonces, ¿qué puedo hacer yo para cuidar mi glucemia?
Lo de siempre, que funciona: alimentación equilibrada, actividad física regular, buen descanso y control médico si tienes factores de riesgo. La altitud no es un «tratamiento»; ante dudas, consulta con tu médico.
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