Gastroenterología

Helicobacter pylori: la bacteria que provoca la mayoría de las úlceras… y a veces puede conducir al cáncer de estómago

Presente en la mitad de la humanidad, esta bacteria provoca una inflamación crónica del estómago. Diagnóstico preciso y erradicación en la mayoría de los casos: los retos actuales son la antibiorresistencia y el cribado dirigido.

21 de julio de 2026· 8 min de lectura
Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

Doctor Florian A. Vallecillo Cabrera

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Helicobacter pylori: la bacteria que provoca la mayoría de las úlceras… y a veces puede conducir al cáncer de estómago

Helicobacter pylori es la bacteria crónica más frecuente en el ser humano (≈ 15–20 % en Francia, > 60 % en algunas regiones del mundo). A menudo asintomática, provoca una gastritis crónica que puede conducir a una úlcera gástrica (70 %), duodenal (> 90 %) o, más raramente, a un cáncer de estómago (clasificada cancerígeno cierto por el CIIC). Diagnóstico mediante test del aliento con urea o antígenos en heces; PCR en biopsias para guiar los antibióticos. Tratamiento: IBP + antibióticos (± bismuto) 14 días, con control de erradicación obligatorio. Retos: antibiorresistencia y cribado dirigido. Fuentes: Maastricht VI, HAS, CIIC.

Resumen

Presente en aproximadamente la mitad de la población mundial, Helicobacter pylori es la bacteria crónica más frecuente en el ser humano. En Francia, su prevalencia se estima hoy en torno al 15–20 %, frente a más del 60 % en algunos países de Asia, África o América Latina.

La mayoría de las personas infectadas no presentan ningún síntoma. Sin embargo, esta bacteria provoca una inflamación crónica del estómago que puede, tras varias décadas, favorecer la aparición de una úlcera gástrica, una úlcera duodenal o, más raramente, un cáncer de estómago.

Desde el descubrimiento revolucionario de su papel en las úlceras, recompensado con el Premio Nobel de Medicina en 2005, los conocimientos han progresado considerablemente. Hoy es posible diagnosticar la bacteria con gran precisión y erradicarla en la mayoría de los casos. Los desafíos actuales se refieren sobre todo a la antibiorresistencia, la mejora del cribado dirigido y la personalización de los tratamientos.

Un descubrimiento que revolucionó la gastroenterología

Durante décadas, las úlceras se atribuían al estrés, a los alimentos picantes, al tabaco o a una personalidad ansiosa.

Esta visión fue completamente cuestionada en los años 1980, cuando dos investigadores australianos, Barry Marshall y Robin Warren, identificaron una bacteria que vivía en el estómago humano. En aquella época, la idea parecía imposible: se consideraba que la acidez gástrica impedía toda supervivencia bacteriana.

Para convencer a la comunidad científica, Barry Marshall llegó a ingerir él mismo la bacteria para demostrar que provocaba una gastritis aguda. Su descubrimiento les valió el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2005, transformando definitivamente el abordaje de las úlceras gástricas.

¿Cómo puede una bacteria sobrevivir en el ácido del estómago?

El estómago posee un pH extremadamente ácido, a menudo inferior a 2. Helicobacter pylori sobrevive en él gracias a varias adaptaciones notables.

Una forma helicoidal

Su forma en espiral le permite avanzar fácilmente a través del moco protector que recubre la mucosa gástrica.

Flagelos

Posee varios flagelos que actúan como hélices microscópicas y facilitan su desplazamiento.

La ureasa

Su arma principal es una enzima llamada ureasa. Esta enzima transforma la urea presente en el estómago en amoníaco, creando alrededor de la bacteria un microambiente menos ácido que le permite sobrevivir.

Una fuerte capacidad de adhesión

Gracias a distintas proteínas de adhesión, la bacteria se ancla sólidamente a las células gástricas y escapa en parte a los movimientos del estómago.

¿Cómo se transmite?

La infección se produce principalmente durante la infancia. La transmisión es esencialmente intrafamiliar, oral-oral y, a veces, oro-fecal según las condiciones sanitarias.

Los principales factores que favorecen el contagio son:

  • el hacinamiento familiar;
  • un nivel socioeconómico bajo;
  • un acceso limitado al agua potable;
  • una higiene insuficiente.

En Europa occidental, la prevalencia disminuye progresivamente gracias a la mejora de las condiciones de vida.

¿Qué provoca realmente Helicobacter pylori?

La evolución es muy variable. En alrededor del 80 % de las personas infectadas, la bacteria produce una gastritis crónica sin síntomas. En otros pacientes, esta inflamación puede evolucionar progresivamente.

Úlcera gástrica

Alrededor del 70 % de las úlceras gástricas están relacionadas con Helicobacter pylori.

Úlcera duodenal

Más del 90 % de las úlceras duodenales se asocian a esta bacteria.

Cáncer gástrico

El riesgo individual sigue siendo bajo: alrededor del 1 % de las personas infectadas desarrollarán un adenocarcinoma gástrico. Sin embargo, debido al enorme número de personas infectadas en el mundo, Helicobacter pylori sigue siendo el principal factor evitable del cáncer gástrico. En 1994, el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC) la clasificó como cancerígeno cierto (Grupo 1).

¿Por qué algunas personas desarrollan cáncer y otras permanecen asintomáticas?

El cáncer resulta de varios factores.

Las características de la bacteria

Algunas cepas son mucho más agresivas. Las proteínas CagA y VacA aumentan en particular el potencial inflamatorio y cancerígeno.

El terreno genético

Algunas personas presentan una respuesta inflamatoria más intensa.

El entorno

El riesgo aumenta especialmente con el tabaco, una alimentación muy salada, las carnes procesadas y un bajo consumo de frutas y verduras.

La microbiota

Las investigaciones recientes muestran que las demás bacterias presentes en el estómago participan probablemente también en el proceso de cancerización.

¿Cuáles son los síntomas?

La mayoría de las infecciones son totalmente asintomáticas. Cuando existen síntomas, son poco específicos:

  • dolores epigástricos;
  • sensación de ardor;
  • pesadez digestiva;
  • hinchazón;
  • náuseas.

Por sí solos, estos síntomas no permiten diagnosticar la bacteria.

¿Cómo se diagnostica la infección?

El test del aliento con urea

Constituye hoy la referencia para diagnosticar la infección y verificar la curación tras el tratamiento. El paciente bebe una solución que contiene urea marcada con carbono 13. Si la bacteria está presente, su ureasa degrada esa urea y el carbono marcado se detecta en el aire espirado. La prueba es muy sensible y totalmente no invasiva.

La búsqueda de antígenos en las heces

Este método también es muy fiable. Puede sustituir al test del aliento cuando este no está disponible.

La fibrogastroscopia

Está indicada especialmente a partir de los 45–50 años según el contexto clínico, ante signos de alarma, una anemia inexplicada, una pérdida de peso, vómitos persistentes o la sospecha de una úlcera. Permite realizar biopsias.

Las nuevas PCR cambian el abordaje

Uno de los grandes avances recientes es el uso de la PCR en biopsias gástricas. Esta técnica permite identificar la bacteria y detectar de inmediato ciertas mutaciones de resistencia a los antibióticos. Así se puede adaptar el tratamiento desde el principio, sin usar innecesariamente un antibiótico al que la cepa es resistente. Este enfoque personalizado se recomienda cada vez más en los centros especializados.

¿Por qué los tratamientos son cada vez más difíciles?

El principal problema es el aumento mundial de las resistencias. La resistencia a la claritromicina supera ahora el 20 % en Francia y el 30 % en algunas regiones de Europa. Las antiguas triples terapias obtienen, por tanto, peores resultados que antes.

¿Cuál es hoy el tratamiento?

El tratamiento asocia generalmente un inhibidor de la bomba de protones (IBP), dos o tres antibióticos y, a veces, bismuto según los protocolos. Suele durar 14 días. La adherencia es esencial: incluso algunos olvidos pueden favorecer un fracaso terapéutico.

¿Por qué hay que controlar siempre la eficacia?

A diferencia de muchas otras infecciones, no basta con terminar los antibióticos: hay que comprobar que la bacteria ha desaparecido realmente. El control se realiza al menos cuatro semanas después del final de los antibióticos y tras suspender temporalmente los IBP. Generalmente se prefiere el test del aliento. Sin embargo, varios estudios muestran que este control aún se realiza de forma insuficiente.

¿Son peligrosos los IBP?

Los inhibidores de la bomba de protones son extremadamente eficaces. Siguen siendo indispensables en varias situaciones: úlceras, reflujo gastroesofágico, prevención de úlceras por AINE en pacientes de riesgo.

En cambio, a veces se mantienen innecesariamente durante años. Estudios observacionales han sugerido asociaciones con infecciones digestivas, fracturas, déficit de vitamina B12, hipomagnesemia o enfermedades renales. Sin embargo, los vínculos de causalidad siguen siendo discutidos para varias de estas asociaciones. Las recomendaciones actuales insisten sobre todo en un principio sencillo: prescribir los IBP cuando están indicados y suspenderlos cuando dejan de estarlo, en lugar de mantenerlos sin reevaluación.

¿Hay que cribar a toda la población?

Hoy no, en Francia. Las recomendaciones francesas priorizan un cribado dirigido, especialmente:

  • en caso de úlcera;
  • antes de un tratamiento prolongado con AINE en algunos pacientes;
  • en los familiares de primer grado de un paciente con cáncer gástrico;
  • en caso de linfoma MALT;
  • en ciertas anemias ferropénicas o carencias de vitamina B12 inexplicadas;
  • durante ciertas fibrogastroscopias.

Por el contrario, países como Japón o Corea del Sur, donde el riesgo de cáncer gástrico es mucho más elevado, han desarrollado estrategias de cribado más amplias.

¿Es posible una vacuna?

Numerosos equipos trabajan en una vacuna desde hace varias décadas. A pesar de varios ensayos prometedores, hoy no hay ninguna vacuna disponible en la práctica clínica. La capacidad de la bacteria para escapar al sistema inmunitario hace que este desarrollo sea particularmente complejo.

Lo que este estudio no demuestra

Los datos actuales no permiten afirmar que:

  • toda persona infectada desarrollará una úlcera;
  • todos los pacientes deben ser cribados;
  • todos los tratamientos son eficaces sin control;
  • los IBP son peligrosos cuando se prescriben correctamente;
  • los antibióticos pueden suspenderse en cuanto desaparecen los síntomas;
  • la alimentación por sí sola permite erradicar Helicobacter pylori.

El análisis de Valorian

Helicobacter pylori ilustra perfectamente cómo un descubrimiento científico puede transformar toda una especialidad médica. En pocas décadas, una enfermedad atribuida durante mucho tiempo al estrés se ha convertido en una infección crónica cuyos mecanismos hoy se comprenden bien.

El desafío ya no es tanto saber tratar la bacteria como tratar al paciente adecuado, con los antibióticos adecuados, y verificar sistemáticamente que la erradicación ha tenido éxito. El aumento de las resistencias obliga progresivamente a abandonar los tratamientos «a ciegas» en favor de una medicina más personalizada, basada en la identificación de las resistencias bacterianas.

En Valorian consideramos además que esta infección recuerda un principio esencial: la prevención del cáncer comienza a menudo varias décadas antes de su aparición. Identificar y tratar Helicobacter pylori en las personas de riesgo representa hoy una de las pocas estrategias capaces de prevenir directamente una parte de los cánceres gástricos. No obstante, un cribado universal aún no está justificado en Francia. Las decisiones deben seguir siendo individualizadas, teniendo en cuenta la edad, los antecedentes familiares, los síntomas, el origen geográfico y el riesgo personal.

Lo esencial

  • Helicobacter pylori infecta a cerca de la mitad de la humanidad y suele ser asintomática, pero provoca una gastritis crónica.
  • Se relaciona con ~70 % de las úlceras gástricas y > 90 % de las duodenales; clasificada cancerígeno cierto (CIIC), es el principal factor evitable del cáncer gástrico.
  • Diagnóstico de referencia: test del aliento con urea o antígenos en heces; la PCR en biopsias detecta resistencias y personaliza el tratamiento.
  • Tratamiento de 14 días (IBP + antibióticos ± bismuto) con control de erradicación sistemático ≥ 4 semanas después; la antibiorresistencia (claritromicina) complica el abordaje.
  • Sin cribado universal en Francia: cribado dirigido (úlcera, antecedentes familiares de cáncer gástrico, linfoma MALT, etc.). No hay vacuna disponible hasta la fecha.

Nivel de evidencia Valorian

  • Calidad científica(5/5)

    Los mecanismos de Helicobacter pylori, su papel en las úlceras y el cáncer gástrico, así como las estrategias diagnósticas y terapéuticas, se basan en varias décadas de estudios y de recomendaciones internacionales (Maastricht VI, HAS, CIIC).

  • Aplicación clínica actual(5/5)

    El diagnóstico, el tratamiento y el control de la erradicación son prácticas de rutina. Las nuevas técnicas de PCR que permiten guiar la elección de los antibióticos constituyen un avance importante hacia un abordaje personalizado.

  • Potencial futuro(5/5)

    Las próximas evoluciones se referirán probablemente al uso más amplio de las pruebas moleculares, al desarrollo de nuevos inhibidores de la acidez (P-CAB), a estrategias de cribado dirigido más eficaces y, a más largo plazo, a la eventual puesta a punto de una vacuna contra Helicobacter pylori.

Referencias

  1. Malfertheiner P. et coll. Management of Helicobacter pylori infection: Maastricht VI/Florence Consensus Report. Gut. 2022.
  2. Haute Autorité de Santé (HAS). Recommandations françaises sur la prise en charge d'Helicobacter pylori.
  3. Agence internationale de recherche sur le cancer (CIRC/IARC). Nature Medicine, 2024 — stratégies mondiales de dépistage et de prévention du cancer gastrique.
  4. Graham DY. et coll. Publications récentes sur l'antibiorésistance et les nouvelles stratégies thérapeutiques.

Preguntas frecuentes

¿Es peligrosa Helicobacter pylori si no tengo síntomas?

La mayoría de las personas infectadas no tienen síntomas y nunca desarrollarán una complicación. No obstante, la bacteria produce una gastritis crónica y, en una minoría, una úlcera o (raramente, ~1 %) un cáncer gástrico. La decisión de cribar y tratar depende del contexto individual.

¿Cómo se sabe si se está infectado?

Los métodos de referencia no invasivos son el test del aliento con urea marcada con carbono 13 y la búsqueda de antígenos en las heces. La fibrogastroscopia con biopsias se realiza ante signos de alarma o según la edad y el contexto.

¿Es eficaz el tratamiento?

Sí, en la mayoría de los casos, pero el aumento de las resistencias (sobre todo a la claritromicina) obliga a veces a adaptar los antibióticos. La PCR en biopsias permite identificar las resistencias y personalizar el tratamiento.

¿Por qué hay que hacer un control tras el tratamiento?

Porque no basta con terminar los antibióticos: hay que comprobar la erradicación real de la bacteria, al menos cuatro semanas después del final del tratamiento y tras suspender temporalmente los IBP, generalmente con el test del aliento.

¿Hay que cribar a toda la familia?

No de forma sistemática. En Francia, el cribado es dirigido, especialmente en los familiares de primer grado de un paciente con cáncer gástrico y en otras situaciones de riesgo. La decisión debe individualizarse.

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