Enfermedades infecciosas de la piel

Herpes genital

Infección de transmisión sexual por el virus del herpes simple

22 de julio de 2026· 4 min de lectura
Herpes genital

El herpes genital es una infección de transmisión sexual frecuente causada por el virus del herpes simple. Conozca cómo se transmite, cómo reconocer los síntomas, qué tratamientos existen y cómo prevenir nuevos brotes y el contagio.

¿Qué es el herpes genital?

El herpes genital es una infección de transmisión sexual (ITS) causada por el virus del herpes simple (VHS o HSV). Puede estar producido por el virus del herpes simple tipo 2 (VHS-2), el más frecuente, y por el virus del herpes simple tipo 1 (VHS-1), cada vez más habitual debido a la transmisión durante el sexo oral.

Una vez que la persona se infecta, el virus permanece en el organismo durante toda la vida en estado latente y puede reactivarse periódicamente, produciendo nuevos brotes. Aunque actualmente no existe una cura definitiva, existen tratamientos muy eficaces para controlar los síntomas y reducir el riesgo de transmisión.

¿Por qué aparece?

El herpes genital se transmite principalmente por contacto directo con la piel o las mucosas durante las relaciones sexuales vaginales, las relaciones anales y el sexo oral. El contagio puede producirse incluso cuando la persona infectada no presenta lesiones visibles, ya que el virus puede eliminarse de forma intermitente.

¿Por qué vuelve a aparecer? Después de la infección inicial, el virus permanece «dormido» en los ganglios nerviosos. Puede reactivarse por estrés, fiebre, otras infecciones, falta de sueño, menstruación, disminución de las defensas y traumatismos o fricción intensa en la zona genital. Con el paso de los años, los brotes suelen hacerse menos frecuentes y menos intensos.

¿Cuáles son los síntomas?

Muchas personas nunca presentan síntomas o tienen manifestaciones muy leves. Cuando aparecen, suelen comenzar con hormigueo, picor, ardor y sensación de quemazón.

Posteriormente aparecen pequeñas ampollas agrupadas, úlceras dolorosas, enrojecimiento, dolor al orinar e inflamación de los ganglios inguinales.

En el primer episodio también pueden aparecer fiebre, dolor muscular, cansancio y malestar general. Las lesiones suelen curarse en unas 2 a 4 semanas durante el primer episodio y más rápidamente en las recurrencias.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico suele realizarse mediante la exploración clínica. Cuando es posible, se recomienda confirmar la infección mediante PCR del contenido de una lesión, que es la prueba más sensible, o un cultivo viral en algunos casos.

Los análisis de sangre para detectar anticuerpos pueden ser útiles en situaciones concretas, aunque no siempre permiten saber cuándo ocurrió la infección.

¿Qué tratamientos existen?

Los antivirales permiten disminuir la duración de los brotes, aliviar los síntomas y reducir el riesgo de transmisión.

Antivirales orales. Los más utilizados son el aciclovir, el valaciclovir y el famciclovir. Son más eficaces si se inician durante las primeras 24-48 horas desde el comienzo de los síntomas.

Tratamiento episódico. Se utiliza únicamente durante los brotes.

Tratamiento supresor. En personas con brotes frecuentes puede recomendarse un tratamiento diario durante varios meses para disminuir el número de recaídas, reducir la eliminación del virus y disminuir el riesgo de transmisión a la pareja.

¿Qué puede hacer en su día a día?

Durante un brote se recomienda mantener la zona limpia y seca, utilizar ropa interior de algodón, evitar la fricción, no manipular las lesiones y lavarse bien las manos después de tocarlas.

Además, evite mantener relaciones sexuales mientras existan lesiones o síntomas, utilice preservativo en las relaciones sexuales (aunque no elimina completamente el riesgo de transmisión) e informe a su pareja si ha sido diagnosticado de herpes genital.

Dormir bien, controlar el estrés y mantener un estilo de vida saludable puede ayudar a disminuir la frecuencia de las recurrencias.

¿Cuándo debe consultar rápidamente?

Debe consultar cuanto antes si es el primer episodio, si el dolor es muy intenso, si tiene dificultad para orinar, si presenta fiebre alta o mal estado general, si está embarazada y sospecha un herpes genital, si tiene las defensas bajas o si las lesiones persisten más de tres semanas.

Embarazo y herpes genital

El herpes genital merece una atención especial durante el embarazo. Si una mujer embarazada presenta un primer episodio de herpes, especialmente al final de la gestación, debe ser valorada rápidamente por su ginecólogo.

El objetivo es reducir el riesgo de transmisión al recién nacido, ya que el herpes neonatal puede ser una infección grave.

Mitos y realidades

  • Mito: El herpes genital significa que mi pareja me ha sido infiel. Realidad: No necesariamente. El virus puede permanecer latente durante muchos años antes de producir el primer brote.
  • Mito: Solo es contagioso cuando hay ampollas. Realidad: El virus también puede transmitirse cuando no existen lesiones visibles.
  • Mito: El preservativo evita totalmente el contagio. Realidad: Reduce significativamente el riesgo, pero no lo elimina por completo.
  • Mito: El herpes genital produce infertilidad. Realidad: No. El herpes genital no provoca infertilidad.
  • Mito: Nunca podré tener una vida sexual normal. Realidad: Con información adecuada, tratamiento cuando sea necesario y medidas de prevención, la mayoría de las personas mantiene una vida sexual plenamente satisfactoria.

Los puntos esenciales que debe recordar

  • El herpes genital es una infección de transmisión sexual causada por el virus del herpes simple.
  • El virus permanece latente durante toda la vida y puede reactivarse.
  • Los antivirales reducen la duración de los brotes y el riesgo de transmisión.
  • El virus puede contagiarse incluso sin lesiones visibles.
  • Deben evitarse las relaciones sexuales durante los brotes activos.
  • En el embarazo es especialmente importante informar al ginecólogo si existe antecedente o sospecha de herpes genital.

Preguntas frecuentes

¿Tiene cura?

No existe un tratamiento que elimine definitivamente el virus, pero los antivirales controlan muy bien la enfermedad.

¿Siempre tendré brotes?

No. Muchas personas presentan muy pocas recurrencias y algunas dejan de tener brotes con el tiempo.

¿Puedo contagiar aunque no tenga lesiones?

Sí. Existe una eliminación asintomática del virus.

¿El herpes genital aumenta el riesgo de otras infecciones?

Sí. Las lesiones facilitan la transmisión y adquisición del VIH y de otras infecciones de transmisión sexual.

¿Puedo tener hijos?

Sí. La mayoría de las personas con herpes genital puede tener hijos sin problemas, aunque es importante informar al ginecólogo durante el embarazo.

¿Debo hacerme pruebas de otras ITS?

Sí. Cuando se diagnostica una infección de transmisión sexual suele ser recomendable valorar el cribado de otras ITS según cada caso.

¿Puede reaparecer siempre en la misma zona?

Sí. Es lo más habitual.

¿Puedo practicar deporte?

Sí. Durante un brote intenso puede ser conveniente reducir las actividades que produzcan fricción o molestias.

¿Los antivirales eliminan el virus?

No. Reducen la multiplicación del virus y controlan los brotes, pero no lo erradican.

¿Tiene buen pronóstico?

Sí. En personas sanas el pronóstico es excelente y la enfermedad puede controlarse eficazmente con tratamiento y medidas preventivas.

¿Necesita orientación personalizada?

Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.

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