Virus del papiloma humano (VPH)
Infección de transmisión sexual muy frecuente

El virus del papiloma humano (VPH) es una infección muy frecuente que puede causar verrugas genitales y, en algunos casos, lesiones precancerosas. Conozca cómo se transmite, cómo prevenirlo y la importancia de la vacunación y del cribado periódico.
¿Qué es el virus del papiloma humano (VPH)?
El virus del papiloma humano (VPH) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes del mundo. Se estima que la mayoría de las personas sexualmente activas entrarán en contacto con el virus en algún momento de su vida. Existen más de 200 tipos de VPH, aunque no todos producen enfermedad.
Algunos tipos provocan verrugas genitales, mientras que otros pueden favorecer el desarrollo de determinados cánceres si la infección persiste durante muchos años. Es importante saber que tener una infección por VPH no significa tener un cáncer, ni implica necesariamente que vaya a desarrollarse en el futuro. En la mayoría de las personas, el sistema inmunitario elimina el virus de forma espontánea.
¿Por qué aparece?
El VPH se transmite principalmente por contacto directo de la piel o de las mucosas durante las relaciones sexuales, ya sean vaginales, anales u orales. No es necesario que exista penetración completa para que se produzca el contagio.
¿Por qué es tan frecuente? Porque el virus puede transmitirse aunque la persona no tenga síntomas, muchas personas desconocen que están infectadas y la infección suele ser completamente asintomática.
¿Quién tiene más riesgo? El riesgo aumenta con el inicio precoz de las relaciones sexuales, múltiples parejas sexuales, relaciones sin preservativo (aunque el preservativo reduce el riesgo, no lo elimina completamente), sistema inmunitario debilitado y tabaquismo.
¿Qué tipos de VPH existen?
Existen dos grandes grupos.
VPH de bajo riesgo. Producen principalmente verrugas genitales (condilomas). Los tipos más frecuentes son el VPH 6 y el VPH 11.
VPH de alto riesgo. Pueden favorecer el desarrollo de algunos cánceres cuando la infección persiste durante años. Entre ellos destacan el VPH 16, el VPH 18, el VPH 31, el VPH 33, el VPH 45 y otros tipos de alto riesgo.
¿Cuáles son los síntomas?
La mayoría de las infecciones por VPH no producen ningún síntoma. Cuando aparecen manifestaciones clínicas, las más frecuentes son:
Verrugas genitales. Pueden aparecer en la vulva, la vagina, el pene, el escroto, el ano y la región perianal. Suelen ser blandas, del color de la piel, únicas o múltiples y con aspecto de «coliflor» en algunos casos.
Lesiones precancerosas. No producen síntomas. Solo pueden detectarse mediante revisiones ginecológicas, citologías, pruebas de VPH o exploraciones médicas específicas.
¿Qué enfermedades puede producir?
Aunque la mayoría de las infecciones desaparecen espontáneamente, algunos tipos de VPH pueden favorecer el desarrollo de cáncer de cuello uterino, cáncer de vulva, cáncer de vagina, cáncer de pene, cáncer de ano y algunos cánceres de orofaringe (amígdalas y base de la lengua).
Estos cánceres suelen desarrollarse después de muchos años de infección persistente, no inmediatamente tras el contagio.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
Depende del tipo de lesión.
Verrugas genitales. Generalmente se diagnostican mediante la exploración clínica.
Mujeres. Pueden realizarse citología cervical (Papanicolaou), prueba específica de detección de VPH y colposcopia cuando está indicada.
Hombres. Actualmente no existe un programa de cribado sistemático para hombres sanos. La exploración clínica suele ser suficiente cuando existen lesiones visibles. En casos concretos pueden realizarse otras pruebas según la localización.
¿Qué tratamientos existen?
Actualmente no existe ningún tratamiento que elimine directamente el virus. El tratamiento se dirige a eliminar las lesiones visibles o tratar las alteraciones celulares.
Tratamiento de las verrugas. Puede incluir crioterapia, ácidos específicos, electrocirugía, láser y tratamientos inmunomoduladores.
Tratamiento de las lesiones precancerosas. Dependerá de la localización y del grado de afectación. En mujeres pueden realizarse procedimientos como la conización, la escisión de la lesión u otros tratamientos indicados por el ginecólogo.
¿Qué puede hacer en su día a día?
Para reducir el riesgo de infección y de complicaciones se recomienda:
- Vacunarse frente al VPH cuando esté indicado.
- Utilizar preservativo en las relaciones sexuales, aunque no protege al 100 %.
- No fumar.
- Acudir a las revisiones ginecológicas recomendadas.
- Informar a la pareja cuando existan lesiones genitales visibles.
- No manipular las verrugas.
Una alimentación equilibrada, dormir adecuadamente y evitar el tabaco contribuyen a un mejor funcionamiento del sistema inmunitario.
¿Qué papel tiene la vacuna?
La vacunación frente al VPH es una de las medidas preventivas más eficaces disponibles. Las vacunas actuales protegen frente a los tipos de virus responsables de la mayoría de los cánceres relacionados con el VPH y de las verrugas genitales.
La vacunación ofrece el máximo beneficio antes del inicio de las relaciones sexuales, aunque en muchas personas también puede ser útil posteriormente.
¿Cuándo debe consultar rápidamente?
Debe consultar si presenta verrugas genitales de nueva aparición, sangrado genital sin explicación, lesiones persistentes en la zona genital o anal, cambios en una lesión previamente conocida, dolor persistente o úlceras genitales, o un resultado anormal en una citología o una prueba de VPH.
Mitos y realidades
- Mito: El VPH siempre produce cáncer. Realidad: No. La mayoría de las infecciones desaparecen espontáneamente y nunca producen cáncer.
- Mito: Si tengo VPH mi pareja me ha sido infiel. Realidad: No necesariamente. El virus puede permanecer latente durante años antes de detectarse.
- Mito: Solo las mujeres tienen VPH. Realidad: Hombres y mujeres pueden infectarse y transmitir el virus.
- Mito: El preservativo evita completamente el contagio. Realidad: Reduce significativamente el riesgo, pero no ofrece una protección total porque el virus puede encontrarse en zonas no cubiertas.
- Mito: La vacuna sirve para tratar una infección ya existente. Realidad: No. La vacuna previene nuevas infecciones, pero no elimina el virus ya adquirido.
Los puntos esenciales que debe recordar
- El VPH es la infección de transmisión sexual más frecuente.
- La mayoría de las infecciones desaparece espontáneamente.
- Algunos tipos producen verrugas genitales y otros pueden favorecer determinados cánceres si la infección persiste durante años.
- La vacunación es una herramienta muy eficaz para prevenir la infección por los tipos de mayor riesgo.
- Las revisiones ginecológicas y las pruebas de cribado permiten detectar lesiones antes de que evolucionen.
- Tener VPH no significa tener cáncer.
Preguntas frecuentes
¿El VPH desaparece solo?
Sí. En la mayoría de las personas el sistema inmunitario elimina la infección en uno o dos años.
¿Puedo tener VPH sin saberlo?
Sí. Es la situación más frecuente.
¿El VPH significa que tengo cáncer?
No. La gran mayoría de las infecciones nunca evolucionan hacia un cáncer.
¿Debo dejar de mantener relaciones sexuales?
No necesariamente. Es recomendable seguir las indicaciones médicas y utilizar preservativo para reducir el riesgo de transmisión.
¿La vacuna también protege a los hombres?
Sí. La vacunación beneficia tanto a hombres como a mujeres.
¿Las verrugas genitales son peligrosas?
Generalmente no. Son lesiones benignas causadas por tipos de bajo riesgo.
¿Puede volver a aparecer una verruga después del tratamiento?
Sí. Aunque la lesión desaparezca, el virus puede permanecer temporalmente en la piel o las mucosas.
¿El tabaco influye?
Sí. Fumar dificulta la eliminación del virus y aumenta el riesgo de lesiones persistentes.
¿Necesitaré controles médicos?
Dependerá del tipo de lesión y de los resultados de las pruebas realizadas.
¿Tiene cura?
En la mayoría de los casos el organismo elimina el virus espontáneamente. Cuando aparecen lesiones, existen tratamientos eficaces para controlarlas y prevenir complicaciones.
¿Necesita orientación personalizada?
Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.
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