Salud de la Piel

Varicela

Enfermedad vírica muy contagiosa de la infancia

22 de julio de 2026· 5 min de lectura
Varicela

La varicela es una enfermedad vírica muy contagiosa que produce fiebre y una erupción con ampollas. Conozca cómo se transmite, cómo se trata, cuáles son sus posibles complicaciones y el importante papel de la vacunación en su prevención.

¿Qué es la varicela?

La varicela es una enfermedad infecciosa muy contagiosa causada por el virus de la varicela-zóster (VVZ). Se caracteriza por la aparición de una erupción cutánea con pequeñas ampollas muy pruriginosas que aparecen en diferentes fases al mismo tiempo.

Es una enfermedad típica de la infancia, aunque también puede afectar a adolescentes y adultos que no la hayan pasado previamente ni estén vacunados. En la mayoría de los niños sanos evoluciona favorablemente, pero en adultos, embarazadas, recién nacidos y personas con las defensas bajas puede producir complicaciones importantes.

Una vez superada la infección, el virus permanece latente en el organismo y años más tarde puede reactivarse en forma de herpes zóster.

¿Por qué aparece?

La varicela está producida por el virus de la varicela-zóster.

¿Cómo se transmite? Es una de las enfermedades más contagiosas que existen. El virus se transmite por gotas respiratorias al hablar, toser o estornudar, por contacto directo con el líquido de las ampollas y por contacto estrecho con una persona infectada. Una persona con varicela puede contagiar desde 1-2 días antes de la aparición de la erupción hasta que todas las lesiones estén secas y cubiertas por costras.

¿Quién tiene más riesgo? Las personas con mayor riesgo de padecer formas graves son los adultos, las mujeres embarazadas, los recién nacidos, las personas inmunodeprimidas y las personas no vacunadas.

¿Cuáles son los síntomas?

La enfermedad suele comenzar con síntomas generales durante uno o dos días. Es frecuente presentar fiebre, malestar general, cansancio, pérdida de apetito y dolor de cabeza.

Posteriormente aparece la erupción cutánea. Las lesiones evolucionan de forma característica: pequeñas manchas rojas, pápulas, vesículas (ampollas con líquido transparente) y costras. Es habitual encontrar lesiones en todas estas fases al mismo tiempo.

Las lesiones suelen comenzar en la cara, el cuero cabelludo y el tronco, y posteriormente pueden extenderse a los brazos, las piernas, la boca y los genitales. El picor suele ser intenso.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico suele realizarse mediante la exploración clínica. La combinación de fiebre y lesiones en diferentes fases evolutivas es muy característica.

En casos especiales pueden realizarse una PCR para detectar el virus, análisis específicos y estudios en embarazadas o pacientes inmunodeprimidos.

¿Qué tratamientos existen?

El tratamiento dependerá de la edad y del estado general del paciente.

Tratamiento sintomático. En la mayoría de los niños sanos se recomienda paracetamol para la fiebre, mantener una buena hidratación, antihistamínicos si el picor es importante y lociones calmantes cuando estén indicadas. No se recomienda el uso de ibuprofeno sin indicación médica, ya que algunos estudios lo han relacionado con un mayor riesgo de complicaciones bacterianas en determinadas situaciones. Asimismo, nunca debe administrarse ácido acetilsalicílico (aspirina) a niños con varicela, debido al riesgo de síndrome de Reye, una complicación poco frecuente pero potencialmente grave.

Antivirales. El aciclovir puede estar indicado en adultos, embarazadas (según valoración médica), personas inmunodeprimidas y casos con mayor riesgo de complicaciones. Es más eficaz cuando se inicia durante las primeras 24 horas desde la aparición de la erupción.

¿Qué puede hacer en su día a día?

Durante la enfermedad se recomienda evitar rascar las lesiones, mantener las uñas cortas y limpias, ducharse con agua templada, utilizar ropa de algodón, mantener una buena hidratación y descansar adecuadamente.

Además, no debe acudir al colegio, guardería o trabajo mientras existan ampollas sin costra y conviene evitar el contacto con personas de alto riesgo.

¿Qué complicaciones pueden aparecer?

Aunque la mayoría de los niños evoluciona favorablemente, pueden aparecer complicaciones como infección bacteriana de las lesiones, neumonía, encefalitis, hepatitis (rara) y deshidratación.

Las complicaciones son mucho más frecuentes en adultos y personas inmunodeprimidas.

¿Qué papel tiene la vacuna?

La vacunación frente a la varicela ha reducido de forma muy importante el número de casos y de complicaciones.

La vacuna previene la mayoría de las infecciones, disminuye claramente las formas graves y reduce los ingresos hospitalarios. Es una de las medidas preventivas más eficaces disponibles.

¿Cuándo debe consultar rápidamente?

Debe acudir de forma urgente si presenta dificultad para respirar, somnolencia importante o confusión, fiebre persistente muy elevada, lesiones muy dolorosas o con abundante pus, convulsiones, dolor intenso de cabeza acompañado de vómitos, deshidratación, o si está embarazada o inmunodeprimida.

También debe consultar si un recién nacido ha estado en contacto con una persona con varicela.

Mitos y realidades

  • Mito: Es mejor pasar la varicela de niño que vacunarse. Realidad: La vacunación protege frente a la enfermedad y evita muchas de sus complicaciones sin necesidad de padecer la infección.
  • Mito: No puedo ducharme si tengo varicela. Realidad: La ducha con agua templada ayuda a mantener la piel limpia y puede aliviar el picor.
  • Mito: Hay que romper las ampollas para que cicatricen. Realidad: No. Manipularlas aumenta el riesgo de infección y de cicatrices.
  • Mito: Solo los niños tienen varicela. Realidad: Los adultos también pueden padecerla y suelen presentar formas más graves.
  • Mito: Después de curarme el virus desaparece. Realidad: El virus permanece latente en el organismo y puede reactivarse años después como herpes zóster.

Los puntos esenciales que debe recordar

  • La varicela está causada por el virus de la varicela-zóster.
  • Produce una erupción muy pruriginosa con lesiones en distintas fases evolutivas.
  • Es extremadamente contagiosa hasta que todas las lesiones forman costra.
  • La mayoría de los niños evoluciona favorablemente, pero los adultos y personas inmunodeprimidas presentan mayor riesgo de complicaciones.
  • La vacunación es la mejor forma de prevenir la enfermedad y sus complicaciones.
  • Tras la infección, el virus permanece latente y puede reactivarse años después como herpes zóster.

Preguntas frecuentes

¿Es muy contagiosa?

Sí. Es una de las enfermedades víricas más contagiosas.

¿Cuánto dura?

Generalmente entre 7 y 10 días.

¿Puedo ducharme?

Sí. Mantener una correcta higiene es recomendable.

¿Quedarán cicatrices?

Normalmente no, siempre que no se rasquen ni se sobreinfecten las lesiones.

¿Puedo volver a tener varicela?

Es muy poco frecuente. Habitualmente solo se pasa una vez.

¿Por qué produce tanto picor?

Porque el virus provoca una intensa inflamación de la piel.

¿Cuándo puedo volver al colegio o al trabajo?

Cuando todas las lesiones estén completamente secas y cubiertas por costras.

¿Puede aparecer herpes zóster después?

Sí. El virus permanece latente y puede reactivarse años más tarde.

¿La vacuna sigue siendo útil si ya he pasado la enfermedad?

Generalmente no es necesaria en personas con inmunidad demostrada, aunque en situaciones especiales el médico puede valorar cada caso.

¿Tiene buen pronóstico?

Sí. En la mayoría de los niños sanos la recuperación es completa y sin secuelas.

¿Necesita orientación personalizada?

Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.

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