Alopecia frontal fibrosante
Alopecia cicatricial: síntomas y tratamiento

La alopecia frontal fibrosante es una alopecia cicatricial que afecta principalmente a mujeres después de la menopausia. Descubra sus síntomas, cómo se diagnostica y los tratamientos que pueden ayudar a detener su progresión.
¿Qué es la alopecia frontal fibrosante?
La alopecia frontal fibrosante (AFF) es una alopecia cicatricial crónica en la que el sistema inmunitario provoca una inflamación alrededor de los folículos pilosos, destruyéndolos de forma progresiva y sustituyéndolos por tejido cicatricial. Como consecuencia, el cabello perdido no puede volver a crecer espontáneamente, por lo que el objetivo principal del tratamiento es detener o ralentizar la progresión de la enfermedad lo antes posible.
La enfermedad fue descrita por primera vez en 1994 y su frecuencia ha aumentado notablemente durante las últimas décadas. Afecta principalmente a mujeres después de la menopausia, a mujeres entre los 40 y los 70 años y, con menor frecuencia, a hombres y mujeres jóvenes. Actualmente se considera una variante del liquen plano pilar.
¿Por qué aparece?
La causa exacta todavía se desconoce. Se cree que intervienen varios factores: predisposición genética, alteraciones del sistema inmunitario, factores hormonales y factores ambientales aún no completamente identificados.
El mecanismo principal consiste en una reacción inflamatoria que destruye progresivamente los folículos pilosos. Actualmente no existe una causa única demostrada.
¿Es una enfermedad autoinmune?
Se considera una enfermedad inmunomediada. El sistema inmunitario pierde parcialmente la tolerancia frente al folículo piloso y desencadena una inflamación crónica que termina destruyéndolo.
Puede asociarse con otras enfermedades autoinmunes, especialmente la tiroiditis autoinmune, el vitíligo y otras enfermedades autoinmunes con menor frecuencia.
¿Cuáles son los síntomas?
El signo más característico es la retracción progresiva de la línea frontal del cabello. Además pueden aparecer pérdida de cabello en las sienes, disminución de la densidad frontal, pérdida de las cejas (muy frecuente), pérdida del vello corporal, picor, ardor, sensación de quemazón y dolor al tocar el cuero cabelludo.
En algunos pacientes la enfermedad apenas produce síntomas.
¿Qué ocurre con las cejas?
La pérdida de las cejas es uno de los signos más característicos de la enfermedad. En muchas pacientes aparece incluso antes que la pérdida del cabello del cuero cabelludo.
La desaparición parcial o completa de las cejas puede ser una pista diagnóstica muy importante.
¿Cómo evoluciona?
La evolución suele ser lenta. Sin tratamiento, la línea de implantación del cabello puede ir retrocediendo progresivamente durante años. La velocidad de progresión es muy variable entre pacientes.
En algunos casos la enfermedad se estabiliza de forma espontánea, aunque no es posible predecir cuándo ocurrirá.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
El diagnóstico se basa en la historia clínica, la exploración del cuero cabelludo y la tricoscopia (dermatoscopia capilar). La tricoscopia puede mostrar ausencia de orificios foliculares, eritema perifolicular, escamas alrededor del folículo, folículos aislados y signos de cicatrización.
En algunos casos es recomendable realizar una biopsia del cuero cabelludo para confirmar el diagnóstico. También pueden solicitarse análisis cuando se sospechan enfermedades asociadas.
¿Qué tratamientos existen?
El tratamiento debe iniciarse lo antes posible para intentar preservar el mayor número de folículos.
Corticoides. Pueden utilizarse corticoides tópicos, infiltraciones intralesionales y corticoides orales durante periodos limitados en casos seleccionados.
Inhibidores de la calcineurina. Medicamentos tópicos como el tacrolimus y el pimecrolimus pueden utilizarse como tratamiento complementario.
Antipalúdicos. La hidroxicloroquina constituye uno de los tratamientos sistémicos más utilizados para controlar la inflamación en pacientes seleccionados. Requiere seguimiento médico y controles oftalmológicos periódicos.
Inhibidores de la 5-alfa reductasa. Medicamentos como la finasterida y la dutasterida han demostrado ser útiles para ralentizar la progresión en muchos pacientes, especialmente cuando existe una alopecia androgenética asociada.
Otros tratamientos sistémicos. En pacientes seleccionados pueden utilizarse doxiciclina, isotretinoína a dosis bajas, micofenolato mofetilo, metotrexato, ciclosporina y otros inmunomoduladores. La elección depende de la actividad y gravedad de la enfermedad.
Minoxidil. Puede utilizarse como tratamiento complementario para mejorar la densidad del cabello que aún conserva folículos viables. No actúa sobre la inflamación.
¿Puede realizarse un trasplante capilar?
Sí, pero únicamente cuando la enfermedad permanece completamente estable durante un periodo prolongado, habitualmente de varios años. Realizar un trasplante sobre una enfermedad activa aumenta considerablemente el riesgo de fracaso.
La estabilidad debe confirmarse mediante valoración especializada.
¿Qué puede hacer en su día a día?
Acuda a revisiones periódicas, no suspenda el tratamiento sin consultar, evite traumatizar el cuero cabelludo, proteja la línea frontal del sol, utilice fotoprotección cuando exista exposición solar y controle la evolución mediante fotografías periódicas.
¿Cuándo debe consultar rápidamente?
Debe consultar si observa que la línea frontal retrocede, si comienza a perder las cejas, si aparece picor o quemazón persistentes, si nota enrojecimiento del cuero cabelludo, si el tratamiento deja de controlar la enfermedad o si observa una progresión rápida de la pérdida de cabello.
El diagnóstico precoz es fundamental para conservar el mayor número posible de folículos.
Mitos y realidades
- Mito: Es una alopecia igual que la calvicie común. Realidad: No. La alopecia frontal fibrosante es una alopecia cicatricial e inflamatoria.
- Mito: El cabello volverá a crecer cuando desaparezca la inflamación. Realidad: Los folículos destruidos no pueden regenerarse. El objetivo es preservar los que todavía permanecen activos.
- Mito: Es contagiosa. Realidad: No. No puede transmitirse entre personas.
- Mito: Solo afecta al cabello. Realidad: También puede afectar a las cejas y al vello corporal.
- Mito: El trasplante siempre soluciona el problema. Realidad: Solo puede plantearse cuando la enfermedad lleva tiempo completamente estable.
Los puntos esenciales que debe recordar
- La alopecia frontal fibrosante es una alopecia cicatricial de origen inmunomediado.
- Produce un retroceso progresivo de la línea frontal del cabello y, con frecuencia, pérdida de las cejas.
- Los folículos destruidos no pueden regenerarse, por lo que el diagnóstico precoz es fundamental.
- La tricoscopia y, en ocasiones, la biopsia permiten confirmar el diagnóstico.
- Existen tratamientos eficaces para controlar la inflamación y ralentizar la progresión.
- El seguimiento periódico por un médico especializado en tricología es esencial para preservar el cabello restante.
Preguntas frecuentes
¿Tiene cura?
Actualmente no existe una cura definitiva, pero sí tratamientos capaces de frenar o ralentizar la progresión en muchos pacientes.
¿Es hereditaria?
Puede existir una predisposición genética, aunque la mayoría de los casos aparecen de forma esporádica.
¿Volverá a crecer el cabello perdido?
El cabello perdido en las zonas cicatriciales no suele recuperarse.
¿Las cejas pueden volver a crecer?
Depende del grado de destrucción folicular y del momento en que se inicie el tratamiento.
¿Necesitaré tratamiento durante mucho tiempo?
Sí. Habitualmente requiere un seguimiento prolongado para controlar la actividad de la enfermedad.
¿Puedo teñirme el cabello?
Generalmente sí, siempre que el cuero cabelludo no presente una inflamación importante y el médico lo considere adecuado.
¿Es frecuente?
No. Es mucho menos frecuente que la alopecia androgenética, aunque su incidencia ha aumentado en los últimos años.
¿Puede coexistir con otras alopecias?
Sí. Es relativamente frecuente la asociación con alopecia androgenética.
¿Necesito una biopsia?
No siempre, aunque en muchos casos ayuda a confirmar el diagnóstico.
¿Tiene buen pronóstico?
Depende de la rapidez con la que se diagnostique. Un tratamiento precoz permite preservar un mayor número de folículos y limitar la progresión de la enfermedad.
¿Necesita orientación personalizada?
Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.
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