Queratosis actínicas
Lesiones precancerosas por el sol

Las queratosis actínicas son lesiones precancerosas causadas por el daño solar acumulado. Conozca cómo identificarlas, qué tratamientos existen y por qué es importante tratarlas de forma precoz.
¿Qué son las queratosis actínicas?
Las queratosis actínicas son lesiones precancerosas de la piel causadas por el daño acumulado de la radiación ultravioleta (UV) a lo largo de los años.
Se presentan como pequeñas zonas ásperas, secas o escamosas que aparecen sobre todo en las áreas más expuestas al sol.
Aunque muchas personas las consideran simplemente «manchas» o «costras», las queratosis actínicas son importantes porque una pequeña proporción puede evolucionar hacia un carcinoma epidermoide, un tipo de cáncer de piel. Por este motivo, deben ser valoradas y tratadas por un médico.
Las zonas donde aparecen con mayor frecuencia son: cara, cuero cabelludo (especialmente en personas con calvicie), orejas, nariz, escote, dorso de las manos y antebrazos.
¿Por qué aparecen?
La causa principal es el daño solar acumulado durante años. Cada exposición al sol produce pequeñas lesiones en el ADN de las células de la piel. Con el paso del tiempo, estas lesiones se acumulan y algunas células comienzan a crecer de forma anormal.
¿Por qué aparecen a partir de cierta edad? Porque el daño producido por el sol es acumulativo. No aparecen por hacerse mayor, sino por la suma de muchos años de exposición solar.
¿Por qué algunas personas tienen muchas y otras ninguna? Influyen varios factores: el tipo de piel (las personas de piel clara tienen mayor riesgo), la exposición solar acumulada, las quemaduras solares repetidas (especialmente en la infancia), las profesiones o actividades al aire libre, los antecedentes personales de cáncer de piel y un sistema inmunitario debilitado.
¿Por qué siguen apareciendo nuevas lesiones? Porque el daño solar afecta a toda la piel expuesta, incluso a zonas donde todavía no existen lesiones visibles. Por ello hablamos del concepto de «campo de cancerización», es decir, una piel dañada por el sol con riesgo de desarrollar nuevas queratosis actínicas.
¿Cuáles son los síntomas?
Muchas personas notan antes la lesión con los dedos que al mirarse al espejo. Las queratosis actínicas suelen presentarse como:
- Placas o manchas ásperas al tacto.
- Superficie rugosa o escamosa.
- Color rosado, rojizo, marrón o del color de la piel.
- Costras que aparecen y desaparecen.
- Lesiones persistentes.
En algunos casos pueden producir picor, sensación de quemazón, dolor leve al tocarlas o sangrado ocasional.
Su tamaño suele variar entre unos pocos milímetros y uno o dos centímetros.
¿Cómo se hace el diagnóstico?
En la mayoría de los casos, el diagnóstico se realiza mediante la exploración clínica. El médico utilizará un dermatoscopio, que permite observar estructuras características de estas lesiones.
En algunas ocasiones, especialmente si existe sospecha de que la lesión ha evolucionado hacia un carcinoma epidermoide, puede ser necesario realizar una biopsia.
También se explorará el resto de la piel para detectar otras lesiones relacionadas con el daño solar.
¿Qué tratamientos existen?
Una de las preguntas más frecuentes es: «¿Es necesario tratar todas las queratosis actínicas?» En la mayoría de los casos, sí. Aunque no todas evolucionarán a cáncer, actualmente no podemos predecir cuáles lo harán.
El tratamiento dependerá del número de lesiones, su localización y las características de cada paciente.
Crioterapia
Consiste en aplicar nitrógeno líquido para destruir la lesión. Es uno de los tratamientos más utilizados cuando existen pocas queratosis actínicas.
Tratamientos tópicos
Cuando existen múltiples lesiones o un campo de cancerización pueden emplearse cremas o geles específicos prescritos por el médico. Entre ellos destacan: 5-fluorouracilo, imiquimod, diclofenaco y tirbanibulina. Estos tratamientos eliminan tanto las lesiones visibles como otras alteraciones microscópicas.
Terapia fotodinámica
Es una técnica muy eficaz para tratar múltiples queratosis actínicas, especialmente en la cara y el cuero cabelludo. Permite tratar áreas completas de piel dañada con excelentes resultados estéticos.
Otros tratamientos
En algunos casos pueden utilizarse láser, curetaje o escisión quirúrgica si existe sospecha de transformación maligna.
¿Por qué vuelven a aparecer? Porque el tratamiento elimina las lesiones existentes, pero no borra el daño solar acumulado. Por ello son fundamentales las revisiones periódicas y la fotoprotección.
¿Qué puede hacer en su día a día?
Además del tratamiento médico, se recomienda:
- Utilizar protector solar SPF 50+ todos los días.
- Llevar sombrero cuando exista exposición solar.
- Evitar el sol en las horas centrales del día.
- No arrancar las costras.
- Revisar periódicamente la piel.
- Acudir a las revisiones indicadas por su médico.
Estas medidas reducen el riesgo de desarrollar nuevas lesiones.
¿Cuándo debe consultar rápidamente?
Solicite una valoración médica si una lesión:
- Crece rápidamente.
- Sangra con facilidad.
- Se ulcera.
- Produce dolor persistente.
- Presenta un bulto o endurecimiento.
- No cicatriza.
- Cambia claramente de aspecto.
Estos cambios pueden indicar la evolución hacia un carcinoma epidermoide y requieren una evaluación precoz.
Mitos y realidades
- Mito: Las queratosis actínicas son solo manchas por la edad. Realidad: No. Son lesiones precancerosas relacionadas con el daño solar acumulado.
- Mito: Si no duelen, no necesitan tratamiento. Realidad: Muchas no producen síntomas y aun así deben tratarse.
- Mito: Solo aparecen en personas muy mayores. Realidad: Pueden aparecer antes en personas con una intensa exposición solar.
- Mito: Quitarlas evita que vuelvan a salir. Realidad: El tratamiento elimina las lesiones existentes, pero pueden aparecer otras nuevas si la piel continúa expuesta al sol.
- Mito: El protector solar ya no sirve cuando las lesiones han aparecido. Realidad: La fotoprotección sigue siendo fundamental para prevenir nuevas queratosis actínicas y reducir el daño solar adicional.
Los puntos esenciales que debe recordar
- Las queratosis actínicas son lesiones precancerosas causadas por el daño solar acumulado.
- No todas evolucionan a cáncer, pero deben ser valoradas y tratadas.
- Suelen aparecer en las zonas más expuestas al sol.
- La crioterapia, los tratamientos tópicos y la terapia fotodinámica son opciones muy eficaces.
- La protección solar diaria y las revisiones médicas son fundamentales.
- Cualquier lesión que crezca, sangre o cambie de aspecto debe ser evaluada cuanto antes.
Preguntas frecuentes
¿Las queratosis actínicas son un cáncer?
No. Son lesiones precancerosas con riesgo de evolucionar hacia un carcinoma epidermoide.
¿Siempre deben tratarse?
En la mayoría de los casos, sí.
¿Son contagiosas?
No.
¿Pueden desaparecer solas?
En ocasiones alguna lesión puede desaparecer temporalmente, pero suele reaparecer. No debe esperarse una curación espontánea.
¿La crioterapia duele?
Puede producir una molestia breve y una sensación de quemazón durante unos segundos.
¿Necesitaré varias sesiones?
Dependerá del número de lesiones y del tratamiento elegido.
¿Pueden aparecer nuevas lesiones?
Sí. El daño solar acumulado favorece la aparición de nuevas queratosis actínicas con el tiempo.
¿Debo revisar toda mi piel?
Sí. Las personas con queratosis actínicas tienen un mayor riesgo de desarrollar otros tipos de cáncer cutáneo y deben realizar revisiones periódicas.
¿El tratamiento deja cicatriz?
Generalmente no, aunque depende del tipo de tratamiento y de cada paciente.
¿Puedo prevenirlas?
Sí. La fotoprotección diaria desde edades tempranas reduce significativamente el riesgo de desarrollarlas.
¿Necesita orientación personalizada?
Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.
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