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Uñas quebradizas (onicosquisis y onicorrexis)

Uñas frágiles que se rompen: causas y tratamiento

Por Clínica Valorian·Revisión médica: Dr. Florian André Vallecillo Cabrera
Actualizado el 23 de julio de 2026· 4 min de lectura
Uñas quebradizas (onicosquisis y onicorrexis)

Las uñas quebradizas son una alteración frecuente que provoca rotura, descamación y fragilidad. Conozca sus causas, cómo se diagnostican y cuáles son los mejores tratamientos y cuidados para recuperar unas uñas sanas.

¿Qué son las uñas quebradizas?

Las uñas quebradizas son un problema muy frecuente en el que las uñas pierden parte de su resistencia y se vuelven frágiles, rompiéndose, descamándose o agrietándose con facilidad. Aunque en muchas ocasiones se trata de un problema puramente cosmético, en otras puede ser el primer signo de una enfermedad cutánea o de un problema médico general.

Existen dos formas principales. La onicosquisis es la separación de las capas de la uña, que se descama en láminas, especialmente en el borde libre. La onicorrexis es la aparición de surcos y fisuras longitudinales que recorren la uña desde la base hasta la punta. Ambas pueden coexistir en la misma persona.

¿Por qué aparecen?

Las causas son muy variadas.

Envejecimiento. Con el paso de los años las uñas pierden parte de su hidratación y elasticidad, por lo que la fragilidad aumenta progresivamente.

Contacto repetido con agua y productos químicos. Es una de las causas más frecuentes. El contacto repetido con agua, jabones, detergentes, productos de limpieza y disolventes favorece la deshidratación de la uña.

Traumatismos repetidos. También pueden influir las manicuras muy frecuentes, la retirada agresiva del esmalte semipermanente, las uñas de gel o acrílicas, el uso continuado de acetona y los microtraumatismos repetidos.

Déficits nutricionales. En algunos pacientes pueden asociarse a un déficit de hierro, de zinc, de proteínas o de vitaminas del grupo B. Estas situaciones son menos frecuentes de lo que habitualmente se cree.

Enfermedades. Las uñas quebradizas también pueden aparecer en pacientes con psoriasis, dermatitis atópica, liquen plano, alteraciones tiroideas, enfermedades sistémicas y algunas infecciones por hongos.

¿Cuáles son los síntomas?

Los síntomas más habituales son uñas que se rompen fácilmente, descamación en capas, grietas longitudinales, bordes irregulares, dificultad para dejar crecer las uñas y sensación de uñas finas y débiles. Generalmente no producen dolor, salvo cuando las fisuras alcanzan capas más profundas.

¿Cómo se hace el diagnóstico?

El diagnóstico comienza con una historia clínica detallada. El médico valorará el tiempo de evolución, la profesión, los hábitos de manicura, el contacto con agua o productos químicos, la medicación habitual y las enfermedades asociadas. Después realizará una exploración de las uñas y de la piel.

Cuando existen dudas diagnósticas pueden solicitarse análisis de sangre, un estudio microbiológico si se sospecha una infección por hongos u otras pruebas específicas según cada caso.

¿Qué tratamientos existen?

El tratamiento depende de la causa.

Protección de las uñas. Es la medida más importante. Se recomienda utilizar guantes para las tareas domésticas, evitar el contacto prolongado con agua y reducir el uso de productos químicos.

Hidratación. La aplicación diaria de productos hidratantes ayuda a mejorar la elasticidad de la uña. Son especialmente útiles las cremas que contienen urea, glicerina, ácido láctico o ceramidas. También pueden utilizarse aceites específicos para uñas y cutículas.

Tratar la enfermedad de base. Cuando existe una enfermedad responsable, esta debe tratarse de forma específica, como en la psoriasis, el liquen plano, la onicomicosis o las alteraciones tiroideas.

Corregir déficits nutricionales. Solo cuando estén demostrados mediante una valoración médica. No se recomienda tomar suplementos de forma sistemática.

¿Qué puede hacer en su día a día?

Mantenga las uñas cortas mientras se recuperan, lime los bordes suavemente, evite utilizar las uñas como herramienta, use guantes durante las tareas domésticas, hidrate diariamente uñas y cutículas, limite el uso de quitaesmaltes con acetona y espacie las manicuras agresivas.

¿Cuándo debe consultar al médico?

Debe consultar si las uñas se rompen de forma persistente, si solo está afectada una uña, si aparecen cambios de color, si la uña se despega del dedo, si existe dolor, si aparece inflamación alrededor de la uña o si las alteraciones afectan también al cabello o a la piel.

Mitos y realidades

  • Mito: Las uñas quebradizas siempre significan falta de calcio. Realidad: No. El déficit de calcio rara vez es la causa.
  • Mito: La gelatina fortalece las uñas. Realidad: No existe evidencia científica sólida que demuestre este efecto.
  • Mito: La biotina fortalece todas las uñas. Realidad: Solo parece ser útil en algunos pacientes seleccionados. No es un tratamiento universal.
  • Mito: Las uñas necesitan «respirar». Realidad: Las uñas están formadas por queratina y no respiran. Sin embargo, es recomendable hacer descansos entre manicuras para evitar agresiones repetidas.
  • Mito: El esmalte siempre estropea las uñas. Realidad: El problema suele estar más relacionado con la retirada agresiva del esmalte que con el esmalte en sí.

Los puntos esenciales que debe recordar

  • Las uñas quebradizas son un problema muy frecuente y, habitualmente, benigno.
  • La causa más común es la agresión repetida por agua, productos químicos y manicuras.
  • También pueden estar relacionadas con enfermedades cutáneas o sistémicas.
  • El tratamiento consiste en proteger las uñas, hidratarlas y corregir la causa cuando exista.
  • Los suplementos solo son útiles cuando existe una deficiencia demostrada.
  • Ante cambios persistentes o afectación de una sola uña, es recomendable consultar con un médico especializado.

Preguntas frecuentes

¿Las uñas quebradizas son una enfermedad?

No siempre. En muchas personas son consecuencia del envejecimiento o de agresiones repetidas.

¿Pueden volver a ser fuertes?

Sí. Si se elimina la causa y se protegen adecuadamente, la mayoría mejora de forma progresiva.

¿Cuánto tarda una uña en crecer?

Las uñas de las manos crecen aproximadamente 2 a 3 milímetros al mes y tardan entre 4 y 6 meses en renovarse por completo. Las uñas de los pies crecen más lentamente y pueden tardar entre 12 y 18 meses en renovarse.

¿Necesito vitaminas?

Solo cuando exista una deficiencia demostrada o una indicación médica.

¿Puedo pintarme las uñas?

Sí. Es recomendable utilizar productos de calidad y evitar retiradas agresivas.

¿Los endurecedores funcionan?

Algunos pueden ser útiles como complemento, aunque no sustituyen el tratamiento de la causa.

¿El agua empeora las uñas?

La exposición repetida al agua seguida del secado favorece la deshidratación y la fragilidad.

¿Puede deberse a hongos?

Sí. Algunas infecciones por hongos pueden producir uñas frágiles y deformadas.

¿Es hereditario?

Existe cierta predisposición familiar en algunas personas.

¿Tiene buen pronóstico?

Sí. En la mayoría de los casos mejora claramente cuando se identifica y corrige la causa.

¿Necesita orientación personalizada?

Esta guía tiene un fin informativo y no sustituye una consulta médica. Si desea una valoración adaptada a su caso, puede solicitar una consulta.

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